Sobre el mundo dicotómico que nos estamos creyendo y creando
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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Sobre el mundo dicotómico que nos estamos creyendo y creando

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El post de Raúl García en Tribuna de Valladolid.

Hubo una época en la que estaban de moda las películas de vaqueros. De indios y vaqueros, para ser más exactos. Eran películas de aventuras que para un niño de unos 10 años, que fue cuando yo descubrí ese género cinematográfico, tenían todo lo que yo podía desear. Una de las características que ese tipo de cine tenía en sus comienzos, era que en esas películas estaba claro quiénes eran los buenos y quiénes eran los malos. Como dicen por ahí: «los que ganan son los que escriben la historia». Y que además los buenos eran buenos, y los malos, malos. Dese luego que hubiera malos y buenos claramente definidos y los pudieras reconocer fácilmente simplificaba mucho las cosas, sobre todo cuando elegías tu bando.

 

Posteriormente el cine se fue complicando y los personajes evolucionaron psicológicamente. El malo podía tener objetivos loables, aunque actuara malvadamente. Y el bueno podía estar motivado por intereses egoístas, aunque en un principio se presentara como un héroe. Uno puede ver este proceso evolutivo no únicamente en los westerns, sino también en el género de superhéroes, por ejemplo. Dicho de otra manera, las películas se han ido pareciendo cada vez más a la complejidad del ser humano en la vida real.

 

Porque todas las personas somos un revoltijo extraño de motivaciones nobles y ruines, de intenciones elevadas y rastreras, de comportamientos coherentes y contradictorios, de intenciones transparentes y oscuras. La pureza perfecta no existe, la maldad absoluta tampoco. Es realmente extraño que habiendo evolucionado los personajes del cine, de las novelas, de los cómics… los adultos sigamos observando la vida real utilizando los clichés de las películas clásicas de indios y vaqueros: dividiendo a las personas en dos bandos. En dos bandos puros sin contaminarse el uno al otro. El bando malo, es malo. El bando bueno, es bueno.

 

Porque es curioso que después un asesinato cruel y sanguinario, los vecinos del asesino confeso cuando son entrevistados por los medios de comunicación, se sorprenden de que esa persona despiadada saludara en el portal y sonriera en el ascensor. Como si alguien capaz de hacer algo tan terrible no pudiera ser educado, tener sentimiento positivos, amar a su madre o cuidar de sus hijos enfermos. Porque un malo es malo y lo es al 100%.

 

Y además, en nuestra división de la humanidad desde una perspectiva simplista e infantil, nosotros somos los buenos, los otros son los malos. Nosotros somos los que tenemos razón. Los otros son los que están equivocados. No caemos en la cuenta de que es imposible que nosotros seamos perfectamente buenos y ellos absolutamente malos. Ni podemos tener toda la razón y los otros ninguna. ¿Realmente que los adultos creemos que las personas somos así de simples? Pues parece que sí.

 

Uno abre Twitter y puede ver multitud de ejemplos de esto que acabo de describir. El mundo virtual se divide en dos bandos. Estás conmigo o estás contra mí. Te doy un like o te pongo a parir. O recomiendo tu cuenta a todos mis seguidores o te bloqueo para siempre. Y este mundo dicotómico que nos estamos creyendo y creando es sumamente perjudicial para todos.

 

Como profesionales sabemos que negociar o trabajar en equipo, por poner dos ejemplos, son procesos en los que se necesita colaborar con otras personas. Y que esas otras personas tienen sus propias opiniones y en muchas cuestiones diferentes a las que tenemos nosotros. Pero si nos creemos ese mundo dicotómico de dividir a las personas en dos bandos, de estar conmigo o estar contra mí, de buenos y malos, de indios y vaqueros… será imposible llegar a acuerdos positivos para ambas partes, de tomar decisiones en equipo adecuadamente, de colaborar con otras personas… de, al fin y a la postre, será imposible ser profesionales.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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