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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Si quieres ser ejemplo lee esto. Porque no es fácil

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En un trabajo las personas dan importancia a aquello que da importancia su responsable directo. Bueno, no es una ley universal, pero es algo que he visto en numerosos equipos y empresas. Es decir, si somos puntuales, nuestro equipo será puntual. Si nos formamos y nos desarrollamos constantemente, nuestro equipo se preocupará por formarse y desarrollarse. Si fomentamos una buena relación con otros departamentos, nuestro equipo hará lo posible para llevarse bien con las personas de otros departamentos. El ejemplo es fundamental para transmitir los valores de un equipo y de una organización. Pero ser ejemplo no es fácil, hoy voy comentar cuatro claves necesarias para ser un ejemplo profesional para tu equipo.

 

Lo primero que uno tiene que hacer es eso: hacer. No decir, sino hacer. No explicar, sino hacer. No dar la tabarra a las personas, sino hacer. Si quiero que mi equipo me cuente qué problemas se encuentra en el día a día, no tengo que decirles todos los días que me tienen que contar los problemas que tengan, tengo que contarles los problemas que yo tengo, mis dificultades, mis dudas. De esta manera podré ser ejemplo.

 

Lo segundo es que me vean haciendo aquello que quiero que copien. Quizá yo me planifique y me organice de manera excelente, mejor incluso que David Allen, pero si lo hago en mi despacho, en mi ordenador o en mi cuaderno que nadie puede verlo, nunca llegaré a ser ejemplo de planificación y organización para mi equipo. En cambio, si tengo una pizarra en mi despacho que todo mi equipo puede ver cuando tenemos reuniones, hago referencia a mi planificación personal cuando hablo con ellos y me ven que estoy trabajando en la pizarra todas las mañanas para organizarme adecuadamente mis prioridades, entonces sí podré llegar a ser ejemplo.

 

La tercera cuestión fundamental que se nos puede pasar por alto, pero que tiene una importancia vital para que las dos anteriores funcionen, es que tengo que creerme lo que hago. Esto es por varios motivos, uno de ellos es porque el comportamiento lo convertiré en un hábito de conducta. Es decir, no será flor de un día. Por ejemplo, si decido que en las reuniones siempre se hará un acta (esté yo presente o no) porque acabo de hacer un curso de “Gestión de reuniones eficaces” probablemente abandonaré esa gran idea a las primeras de cambio, porque no me lo creo,. Esto generará en el equipo desconfianza. Y es que es absolutamente imprescindible que seas creíble en aquello que haces y de lo que quieres ser ejemplo. Si no te muestras coherente, si un día haces A y al otro lo opuesto de A. Si ante ciertas personas (tus jefes, por ejemplo) actúas de una manera, pero detrás de ellos de otra… Todo esto llevará a tu equipo a la misma conclusión: no eres creíble, no eres fiable, no eres auténtico. Y eso, te lo aseguro, no es nada bueno si tratas de ser ejemplo para tu equipo.

 

La cuarta clave es exigir esa conducta a tu equipo. No pienses que sólo con que hagas lo correcto tú equipo te copiará como si tu comportamiento provocara una especie de obnubilación mental que convirtiera a las personas de tu equipo en autómatas imitadores de su líder. Va a ser que no. Porque como he comentado en el primer párrafo tienes que dar importancia a esos comportamientos que haces, a esos comportamientos que ellos te ven hacer y con los que transmites credibilidad. Los tienes que exigir. Dicho de otra manera: tienes que decirles que tienen que comportarse así, tienes que corregirles si no lo hacen y tienes que reconocerles cuando los hagan.

 

Además, hay que cumplir todas y cada una de estas las claves, porque si falta alguna, no funciona. Puedes hacer cosas y que te vean, pero si no eres creíble no serás ejemplo. Puedes hacer cosas, creértelo y exigirlo, pero si no te ven, no serás ejemplo. Puedes hacer cosas, que te vean, ser creíble, pero si no las exiges, pues eso, que no eres ejemplo.

 

Ser ejemplo no es fácil. Pero, ¿quién dijo que lo fuera?

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

Comentarios

servicio de atención telefónica 13/11/2019 09:42 #3
Buenisimo post. Gracias por aportarlo...Espero màs... Saludos servicio de atención telefónica http://www.secreyo.es/gestion-clientes-llamadas.php
Raúl García 24/01/2019 19:26 #2
#1 Gracias a ti Roberto por leerme y hacer un comentario tan acertado. Saludos, Raúl.
ROBERTO CARRAMIÑANA ALDEA 24/01/2019 10:35 #1
Raúl, totalmente de acuerdo con lo que escribes en tu columna. El cambio sistémico comienza en uno mismo, y con las pequeñas conductas fundamentadas en valores, que poco a poco van produciendo cambios a nuestro alrededor (equipos) y que bien gestionadas y apoyadas, suponen cambios en un entorno mucho mayor (otros equipos, empresa). Así, de esta manera nos convertimos en artífices del cambio. Si además, realizamos esto de una manera consciente, y con paciencia, los resultados se multiplican. Gracias por recordarlo.

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