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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

No soy más tonto por tener un teléfono móvil

Uso telefono movil detail

Las discusiones de bar no son las mismas desde hace años. La pasión y el acaloramiento con el que trataba de convencer a mis amigos de que la oblicuidad de la eclíptica no es constante sino que cambia por el movimiento de mutación, ya no son necesarios desde que puedo consultar internet desde mi móvil. Pero después de muchos años usando un teléfono inteligente, el inteligente sigo siendo yo.

 

Desconozco por qué desde hace un tiempo muchas personas inteligentes piensan y proclaman que el ser humano es cada vez menos inteligente. La prueba fehaciente de ese hecho irrefutable, según ellos, es que actualmente somos incapaces de memorizar el número de teléfono de nuestra propia casa, cosa que podíamos hacer antes de que apareciesen los teléfonos móviles, (según afirman algunos “esos aparatos provenientes del mismísimo averno”). En algunos casos esto es lógico, ya que muchas personas ya no tienen teléfono fijo en casa, por lo que es absolutamente imposible que memoricen su número. Pero esta evidencia no amedrenta a esos adalides del ocaso de la inteligencia humana, sino que envalentonados responden que actualmente ni siquiera podemos memorizar el número de nuestro teléfono móvil. Y yo me pregunto, ¿para qué lo voy a memorizar si ya tengo un aparato que lo hace mucho mejor que yo?

 

Admito que en parte estoy de acuerdo con esas personas que extrañamente defienden que eres más inteligente si memorizas todos los números de teléfono de todos tus contactos (a pesar de tener una agenda electrónica que es mucho más eficiente y eficaz que tú en esas lides). Es cierto, como afirman, que yo años atrás funcionaba mejor. Todos los que tenemos una edad somos conscientes de que a partir de los veinte nuestras capacidades van deteriorándose. Unos desde entonces vamos hacia abajo y sin frenos; mientras que a otros ese declive se les nota mucho menos. Pero cuidado, eso no quiere decir que no se esté produciendo. ¡Tomad nota los jóvenes! Pero la causa real de esa bajada de rendimiento en las capacidades cognitivas no es la tecnología.

 

Esa progresiva y lenta merma en las capacidades que va con la edad, en muchos casos se acompaña del progresivo aumento de la sabiduría. Ese no es mi caso, aunque sí el de algunas personas a las que trato de imitar. Observándoles me he percatado de que esos sabios deciden en qué van a utilizar su energía y sus capacidades. Y no, no dedican su tiempo a memorizar números de teléfono. Dedican su tiempo, su energía y sus capacidades a lo que se denominan procesos cognitivos complejos como son el análisis de la información, la creatividad, la resolución de problemas, la toma de decisiones, el razonamiento concreto, el razonamiento abstracto…

 

¿Es malo desarrollar la memoria? No, en absoluto. Es muy beneficioso. Pero la realidad es que el ser humano es muy malo memorizando y recordando. Numerosos estudios han confirmado desde hace años que la capacidad que tenemos las personas para recordar es francamente lamentable. Inconscientemente olvidamos, cambiamos nuestros recuerdos e inventamos otros con una facilidad pasmosa y escandalosamente sonrojante.

 

En lo que somos buenos y en lo que podemos llegar a ser auténticos cracks, con entrenamiento y esfuerzo constante, es precisamente en esos procesos cognitivos complejos. Eso nos diferencia del resto de los seres vivos, como por ejemplo de la Wolffia arrhiza. Nos diferencia de los seres inertes naturales, como por ejemplo del Teide. Y nos diferencia de los seres inertes artificiales, como por ejemplo de las máquinas. Y sinceramente, tu inteligencia no reside en la cantidad de información que eres capaz de almacenar y recordar con precisión, sino en qué haces con esa información. Independientemente de si la extraes de tus neuronas, tu móvil, tu ordenador, tu cuaderno de notas o de unos cuantos post-it de colores.

 

Usar un teléfono móvil no me ha hecho más inteligente ni tampoco menos, sigo siendo tan tonto o tan listo como lo era antes de tenerlo. Aunque admito que ahora soy un poco menos listo que cuando tenía veinte años y trato de ser un poco más sabio fijándome en aquellos que lo son.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

 

www.entrepersonas.com

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