MÁS RECONOCIMIENTO Y MENOS VALORACIÓN
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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

MÁS RECONOCIMIENTO Y MENOS VALORACIÓN

Motivacion detail

La psicología del comportamiento demostró hace décadas que las recompensas son útiles para reforzar conductas. Es cierto que la autonomía, el dominio y los fines (tal y como argumenta Daniel Pink) son motivadores para tareas creativas que no tienen una única solución. Pero en los trabajos de hoy en día siguen existiendo tareas monótonas, repetitivas y con una única manera correcta de llevarlas a cabo. Por lo que necesitamos utilizar las recompensas adecuadamente con los demás y con nosotros mismos.

 

Una de las recompensas que más se utiliza es la recompensa verbal o social (cuando el responsable te dice que has hecho algo bien), a pesar de que no se utilice cómo ni cuándo se debe utilizar. Quizá por eso se obtengan pocos resultados con ella. Las causas de su poca efectividad es múltiple y daría para tres o cuatro artículos. Hoy voy a centrarme en una: cuando se utiliza la recompensa verbal se valora cuando se debería simplemente reconocer.

 

Admitámoslo, en las empresas hay personas que no cumplen con las tareas que deben realizar en su puesto de trabajo. No hacen una buena limpieza de la linea de producción, no cumplimentan correctamente partes o documentos, no llegan puntuales a las reuniones de trabajo, etc. Y la recompensa social puede ayudar a modificar esos comportamientos. Pero hay que hacerlo bien.

 

En numerosas ocasiones, cuando hablo de estas cuestiones en los programas de formación, me han preguntado con asombro: “¿eso quiere decir que tengo que felicitar a alguien por hacer su trabajo?” Y mi respuesta es siempre la misma: “Por supuesto que no".

 

La primera de las cuestiones que hay que tener en cuenta según la ciencia de la conducta, es que las recompensas deben ser proporcionadas a los comportamientos. Es muy diferente que una persona haga lo que tiene que hacer, a que haga algo excepcional. Y la recompensa, por lo tanto, debe ser diferente. Cuando una persona hace lo que tiene que hacer por desempeñar un puesto de trabajo hay que reconocerlo, no valorarlo. Y la diferencia entre el reconocimiento y la valoración es sustancial.

 

El reconocimiento es conseguir que la persona que ha realizado correctamente una tarea que debe hacer, se de cuenta de que te has dado cuenta de que ha cumplido con su trabajo. Ya está. Y eso se puede hace con un gesto o con una palabra. No hay que felicitarle ni hacerle una fiesta, porque la recompensa debe ser proporcionada al comportamiento.

 

La valoración, en cambio, es apreciar y agradecer a una persona lo que ha hecho, cuando su esfuerzo o su comportamiento ha sido excepcional, algo que se sale de las tareas que debe desempeñar en su puesto de trabajo. En este caso sí que hay que aplaudirle y felicitarle, incluso hacerle una fiesta si es merecedor de ello.

 

Puede parecer que la diferencia es nimia, pero según utilicemos la recompensa y la valoración estaremos estableciendo el listón de la exigencia en el trabajo. Si acostumbramos a las personas a recibir felicitaciones cuando hacen su trabajo, ¿cómo recompensaremos cuando vayan más allá del cumplimiento de sus obligaciones?

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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