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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Las razones por las que el salario no motiva

Dinero detail

La pasada semana fue muy intensa en cuanto a trabajo, continuando varios programas de desarrollo que estoy llevando a cabo en varias empresas. En uno de esos programas salió, como a veces es habitual, el tema de la motivación y el salario. Y como a mí se me tiene que pinchar poco para hablar sobre motivación en el trabajo, expuse brevemente en esa sesión cuáles son las razones por la que el salario no es un factor motivante para las personas y voy a aprovechar ahora para explayarme un poco más.

 

Cuando sale el tema del salario y la motivación de los equipos, el razonamiento que me suelen plantear es: si se les pagara más, trabajarían más y mejor. Voy a dar las dos razones que, en mi opinión, demuestran claramente que el salario no motiva a trabajar más y mejor a una persona:

 

Para exponer la primera argumentación debo empezar aclarando algunos conceptos fundamentales sobre motivación y aprendizaje. Motivación es aquello que te empuja a actuar de cierta manera en ciertas situaciones. Es el motivo. De ahí proviene precisamente la palabra «motivación». Y motivaciones las hay muy diferentes, depende de cada persona y de cada situación. Por ejemplo, ¿por qué una persona se queda en la oficina dos horas más para terminar un informe y no lo deja para el día siguiente? Sus motivos o motivaciones pueden ser varias: evitar la bronca del jefe, sentirse relajado después de haber terminado el trabajo pendiente, dar envidia a sus compañeros porque él lo entregó y los demás aún no, poderse ir de borrachera esa noche sin temor a estar resacoso al día siguiente y con un informe pendiente… Es decir, el motivo de actuar así es conseguir algo bueno o evitar algo malo a futuro, no a pasado. Repito, esa recompensa o refuerzo es algo a conseguir en el futuro.

 

Ha habido innumerables experimentos en psicología sobre el refuerzo positivo (conseguir algo bueno) y negativo (evitar algo malo) que han confirmado que el condicionamiento operante hacia atrás es muy muy poco eficaz. Dicho de otra manera, obtener la recompensa antes de realizar el comportamiento no motiva. El intentar que tu hija se coma el brócoli dándole antes un flan no es una buena estrategia para motivar que se lo coma, pero al revés (primero el brócoli y después el flan) sí puede funcionar. Por lo que aumentar el salario con la intención de que una persona después de esa recompensa haga mejor su trabajo no funciona, o funcionará durante un corto espacio de tiempo. A ver, sinceramente, ¿cuánto nos dura la alegría de una subida de sueldo? Nada. Casi inmediatamente estamos pensando en la siguiente. En conclusión, una subida de sueldo no motiva para hacer más y mejor trabajo, al preceder la recompensa al comportamiento.

 

La segunda argumentación es que si el salario fuera motivante, debería haber una conexión entre el comportamiento que queremos motivar (mayor atención en el trabajo, mayor calidad en el trabajo, mejor actitud en el trabajo…) y el salario (que sería el elemento motivante o refuerzo positivo). Si yo quiero motivarme para levantarme pronto de la cama un domingo, debería establecer una conexión entre ese comportamiento y algo bueno (el refuerzo positivo). Podría ser meterme entre pecho y espalda un opíparo desayuno, podría ser ver el último capítulo de mi serie favorita, etc… En fin, que tiene que existir una conexión entre el comportamiento que quiero motivar y el elemento motivador. Y esa conexión repito que tiene que ser a futuro, porque no funciona igual comerme el opíparo desayuno por la noche con el compromiso de levantarme pronto al día siguiente.

 

Volvamos al salario. La pregunta clave es: ¿cuál es la razón por la que se cobra el salario? Porque si encuentro el comportamiento que está conectado al salario, sabré qué comportamiento es el que se está motivando con él. Pues bien, cuando hago esa pregunta en las sesiones de formación las respuestas suelen ser las siguientes:

  • Se cobra un salario porque se trabaja bien. Pues no es cierto, ya que todos conocemos personas que trabajan mal y lo cobran igual.
  • Se cobra un salario porque se trabaja, porque la empresa tiene un contrato con el trabajador en la que por ciertos trabajos que hace la empresa me paga. Pues tampoco es cierto, hay veces que los trabajadores no cumplen su parte y también cobran.
  • Se cobra un salario porque se va a trabajar. Eso tampoco es cierto ya que hay veces que no se va a trabajar y se cobra igual. Por ejemplo en vacaciones.

Al final se llega a la conclusión evidente de que se cobra un salario porque se consigue estar en plantilla durante un mes. Es decir, consigo que no me echen. Y eso es lo que realmente se motiva con el salario: si quieres cobrar no hagas cosas que puedan provocar que te echen. Lo curioso es que en muchas empresas para que te echen tienes que armarla muy muy gorda. Por lo tanto, el salario no motiva ni siguiera para tener cuidado con lo que uno hace o no hace, ya que aún así uno sigue manteniendo el puesto de trabajo.

 

Por lo tanto, cobrar más no motiva para trabajar más y mejor. Es cierto que si el salario del  trabajo no cubre las necesidades que tienes, lo más probable es que intentes que te suban el sueldo, pero no para trabajar más y mejor, sino para satisfacer tus necesidades.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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