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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

La sorprendente, extraña y absurda 'titulitis' de las empresas

Titulitis detail

El blog de Raúl García en Tribuna Valladolid

Siempre me ha llamado la atención la nomenclatura que algunas empresas utilizan para ciertos puestos de trabajo, como por ejemplo, Líder de equipo. Pareciera como si el título del puesto influyera de una manera casi mágica en la persona que lo ocupa. Y así cualquiera independientemente de sus habilidades o competencias, se le pegara algo de ese nombre. Aunque también puede tratarse de un mensaje subliminal para las personas a las que se les promociona a ese puesto: «Me han promocionado a Líder de Equipo, algo me querrán decir…». Quizá esta moda de poner nombres güays a los puestos de trabajo, tenga cierta relación con la enfermedad de titulitis que seguimos padeciendo en los currícula y en las contrataciones. Y esta sea la forma en la que las empresas hacen más atractivas las promociones a los puestos de trabajo. Probablemente esperando que los candidatos piensen: «es cierto que ganaré sólo un poco más de salario, es cierto que ya no tendré horario, es cierto que me tendré que comer muchos más marrones, es cierto que estaré apagando fuegos continuamente… ¡Pero seré un líder! ¡Lo que siempre había soñado!»

 

Otro ejemplo de nomenclatura peculiar en los puestos de trabajo es la utilización de la palabra «responsable». Y de estos, los hay muy variados: «responsable de compras», «responsable de mantenimiento», «responsable de proyectos», etc. La paradoja es total cuando quien ejerce ese puesto es un absoluto irresponsable (que los hay).

 

Posiblemente la razón de que esto se haya convertido en algo muy común en las empresas, se deba a que la palabra jefe es un término cada vez más denostado en el mundo. Incluso se le identifica con algo malo, perjudicial y negativo. Irracionalmente al jefe se le contrapone al líder. De todos son conocidas esas infografías a dos columnas en las que aparece en la primera las características de los jefes: culpabilizan a los demás, inspiran temor, mandan y ordenan, utilizan a la gente, alimentan su ego… Y en la segunda columna las características de los líderes: escuchan a los demás, delegan en el equipo, fortalecen el espíritu de equipo, inspiran a las personas, desarrollan a los demás… Desde esta perspectiva ¿cómo va a ser aceptable que una organización tenga un puesto que se llame Jefe de Administración? Será mucho mejor llamarlo Responsable de Administración (sea responsable o no) o mejor, Líder de Administración (sea líder o no).

 

Incluso los departamentos también han evolucionado a nombres más atractivos y modernos arrastrados por esta fiebre titulera. Hay departamentos que directamente han cambiado sus nombres al inglés. Y así, en las empresas más punteras en estos temas nominales, nos podemos encontrar: Supply Chain en vez de Cadena de Suministro o Information Technology, conocido más habitualmente como IT para el Departamento de las Tecnologías de la Información.

 

Aunque el caso más curioso y por ende, más digno de estudio científico, es el que se ha producido en el ya obsoleto Departamento de Personal. Ya sabemos lo dados que son los gurús y los coaches a cambiar periódicamente el nombre de las cosas para que parezcan cosas diferentes y nuevas, pero la moda de cambiar el nombre Departamento de Recursos Humanos por el de Personas (así, a secas) ha sido extrañamente casi universal. A mí personalmente me parece despectivo ¿o no trabajan personas en los demás departamentos? Alguien me dirá que el nombre de Personas no hace referencia a quiénes trabajan en el departamento, sino al contenido del trabajo: se ocupan de las personas. Pero por esa regla de tres, Mantenimiento debería llamarse Máquinas, Administración debería llamarse Documentos, Producción debería llamarse Cosas Fabricadas, Contabilidad debería llamarse Números, etc.

 

Creo que la deriva disparatada de estos rebautizos absurdos finalizará cuando alguna empresa aconsejada por algún gurú con una mente preclara cambie el nombre del Departamento de Recursos Humanos, o el más moderno Personas, al cursi y totalitario título de Departamento de la Felicidad. Aunque creo que nadie se atreverá a dar ese paso.

 

—¿Cómo que no? ¡Sujétame el cubata!

 

En fin…

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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