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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

La prueba irrefutable de que no debes enviar ese email

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El post de Raúl García en Tribuna de Valladolid.

Tener hijos en edad escolar te regala un montón de experiencias, además de muchos quebraderos de cabeza, pero una de las que más disfruto es la de recordar mis tiempos de colegio. Sí, ya tengo una edad, pero aún me acuerdo de numerosos detalles que revivo gracias a mis hijas. Por ejemplo ese bonito recuerdo de contar cuadraditos desde el margen izquierdo de la cuartilla para empezar a escribir.

 

Otra experiencia escolar que he rescatado hace relativamente poco desde algún lugar profundo de mi memoria, ha sido el aprendizaje de escribir cartas en clase de lengua. Aprender cómo se debía escribir esa carta manuscrita que ha caído absolutamente en desuso debido a otras formas más eficientes, efectivas y mejores de comunicarse. Recuerdo que en un lado de la hoja y en la parte superior se escribía el destinatario y en el otro el remitente. Aunque ya no recuerdo en cuál de ellos iba cada uno. Sí recuerdo que siempre se empezaba con un saludo a la persona que dirigías la carta. Si tenías una relación cercana con el destinatario el saludo comenzaba con: «Querido…». Si en cambio la relación era más bien profesional entonces comenzar con un: «Estimado…» era más que suficiente. Después, y formando parte del saludo, lo correcto era continuar con una pregunta interesándote por la persona y deseándole lo mejor: «¿qué tal estás? Espero que te encuentres bien y que hayas pasado un fantástico verano», por ejemplo. Para después ir al asunto fundamental y central de la carta. Al final era inexcusable despedirse con un «Atentamente le saluda…» seguido de tu nombre y firma.

 

Estas normas básicas de escritura de cartas eran de obligado cumplimiento en aquel entonces y creo que deberían seguir vigentes actualmente si alguien escribiera cartas. Al menos debería tener en cuenta las reglas más importantes. En mi opinión las que se basan en la educación que uno ha de tener cuando se comunica con otras personas. Aunque la relación que tengas sea más o menos cercana; o más o menos lejana.

 

Pero aunque ya no se escriban cartas como las de antes para comunicarnos de manera habitual y personal con otros, es verdad que utilizamos un medio de comunicación escrito que se parece mucho a las cartas de las que he estado hablando: el email. El email, desde sus comienzos e incluso en nuestros días mantiene en sus iconos y en su lenguaje claras referencias al correo postal: se suelen utilizar iconos con la imagen de un sobre de papel, se envían y se reciben, incluso los emails llegan a los buzones del programa o aplicación que cada uno utiliza.

 

Pero para una persona a la que le examinaron hace decenas de años sobre cómo se tenían que escribir las comunicaciones escritas, y no soy el único ser de este planeta, es una verdadera lástima leer algunos de ellos. Muchos evitan el saludo, supongo que lo mismo harán cuando entran en la oficina todas las mañana. También los hay que se ahorran la despedida, quizá porque para ellos las despedidas siempre son dolorosas. Y otros ni siquiera escriben texto, pensando quizá que les van a cobrar por palabras enviadas. Claro ejemplo de esto último es cuando te llega un email en el que estás en copia con otros cincuenta y siete destinatarios con un escueto «fyi», tal vez terminado con un «asap».

 

Si no vas a escribir un email como se debe: saludo, tema y despedida, creo sinceramente que no deberías enviarlo. Si no vas a escribirlo teniendo en cuenta las reglas básicas de educación, creo sinceramente que no deberías enviarlo. Creo sinceramente que esa debería ser la prueba irrefutable de que no debes enviar ese email. Llama por teléfono, envíale un mensaje al móvil, levántate y vete a hablar con esa persona, convoca una reunión… pero por favor, no envíes ese email. Hay muchas cosas que cuestan mucho hacerlas bien, pero esta cuesta tan poco… Y los pequeños detalles entre personas tienen mucho valor.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

Comentarios

Raúl García 26/11/2019 22:24 #2
Gracias por tu comentario Francisco!!
Fco. Calvo 31/10/2019 19:59 #1
De acuerdo con tu reflexión, la educación no debe estar reñida con la rapidez, efectividad e inmediatez de los email. Toda buena comunicación debe aportar empatía con el interlocutor, ello ayudara a un mejor entendimiento del asunto a tratar.

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