Es necesario que en tu trabajo te aburras (de vez en cuando)
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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Es necesario que en tu trabajo te aburras (de vez en cuando)

Trabajo detail

El blog de Raýl García en Tribuna. 

No digo que hacer cosas sea malo. No digo que estar ocupado sea algo negativo. No digo que tener la agenda llena de reuniones sea algo que uno tenga que evitar (bueno sí, esto último, si puedes, evítalo). La cuestión es que en muchas ocasiones nos dejamos llevar por la satisfacción, por la gratificación personal de hacer cosas sin parar: resolver problemas, tomar decisiones, decir a los demás qué tienen que hacer… Pero todos sabemos que estar ocupado no significa ser productivo, no significa trabajar bien.

 

Trabajar bien, trabajar de manera inteligente, conlleva mejorar tus procedimientos, tus métodos de trabajo. Porque una persona puede estar cinco horas delante del ordenador copiando y pegando texto de unos documentos a otros, sin parar,  con una gran productividad, con treinta o cuarenta bloques de texto pegados al minuto. Y al acabar las cinco horas, hacerse una taza de café con gran satisfacción y placer por el trabajo realizado, además de agotado del ritmo de trabajo. Pero si hubiera dedicado treinta minutos para buscar y encontrar un método mejor de copiar y pegar que el utilizado (selección del texto con el ratón en el documento origen, botón secundario “copiar”, clic en el documento destino, cursor en el lugar adecuado, botón secundario “pegar”), quizá hubiera descubierto los atajos de teclado para cambiar de documento, para copiar y para pegar… su tarde hubiera dado un giro de ciento ochenta grados.

 

El ejemplo anterior es un ejemplo muy simple y muy obvio de lo importante que es mejorar la forma en la que trabajamos. Es simple y obvio porque siempre hay una manera mejor, más fácil, más barata, menos costosa… de realizar tareas automáticas. La cuestión es que en los trabajos actuales las tareas importantes no son las tareas automáticas. Entre otras cosas porque en breve seguro que un algoritmo las realizará mejor que cualquier ser humano y eso es bueno. Las tareas importantes en tu trabajo y en el mío son aquellas dirigidas a resolver problemas. A resolver esos problemas que no son simples, que no son obvios. Esos problemas que no nos detenemos a analizar y a resolver porque ni siquiera nos damos cuenta de que son problemas. Vaya sorpresa, ¿eh?

 

Desde este planteamiento, nos deberíamos cuestionar todo aquello que damos por establecido porque sí. Por ejemplo, nos podemos preguntar ¿por qué tenemos esta reunión? ¿No habría otra manera de hacer llegar esta información? ¿Otra manera de llegar a las personas? ¿De implicarlas? También nos podríamos preguntar ¿por qué realizamos formaciones de esta manera? ¿Podríamos realizarlas de otra forma? ¿Podríamos generar más impacto? O también ¿Por qué realizo una evaluación del desempeño a mi equipo? ¿Podría realizarla de otra forma? ¿Cómo podría conseguir motivar a mi equipo a desempeñarse mejor?

 

La cuestión es que estas preguntas no tienen una respuesta correcta, su resolución no se basa en utilizar el pensamiento convergente, sino el divergente, el creativo, el que se sale de la caja. Y para conseguir salir fuera de la caja, uno tiene que salir de estar ocupado, de estar haciendo cosas continuamente, de tener reuniones una detrás de otra, de ejecutar tarea tras tarea, de tomar decisiones, de decir a los demás qué es lo que tienen que hacer… Para conseguir eso, uno tiene que hacerse un café y no hacer nada. Dejar que la mente fluya libre, ni siquiera tiene que empeñarse en hacer una lluvia de ideas. Tiene que dejar a la mente divagar para que encuentre su momento Eureka, su momento de revelación, de iluminación. Porque no hacer nada también es necesario. Porque sabes que en muchas ocasiones, cuanto más te empeñas en pensar en algo, más cuesta arriba se hace solucionarlo. Porque sabes que es necesario aburrirse en el trabajo, es necesario estar ocioso, es necesario no hacer nada (de vez en cuando) para solucionar problemas. Para trabajar en lo importante. Porque si estás continuamente haciendo cosas en tu trabajo y no te aburres y, por lo tanto, no dejas a tu mente trabajar en lo importante, lo harás cuando no estés trabajando o peor aún, no lo harás nunca.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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