En qué deberían ponerse a trabajar ya los departamentos de desarrollo de las empresas
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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

En qué deberían ponerse a trabajar ya los departamentos de desarrollo de las empresas

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El post de Raúl García en Tribuna de Valladolid.

A principios de año es cuando las empresas planifican las acciones formativas que se llevarán a cabo durante los próximos doce meses. A principios de año es cuando se establece el plan de formación para todas las personas de todos los departamentos. En ese plan de formación están todas las acciones que se van a realizar, pero no están todas las que se realizarán, ya que de enero a diciembre pueden surgir necesidades importantes de desarrollo a las que habrá que dar respuesta. Las fuentes para realizar el plan de formación anual son diversas y dependen de los sistemas que tenga cada organización.

 

Parte de la información puede venir de las entrevistas de desempeño, en las que el responsable directo de cada persona se reúne con ella para determinar cuáles son las áreas de mejora de su desempeño. Algunas de las acciones derivadas de esa entrevista que se pueden llevar a cabo son diferentes programas de formación. También se puede utilizar información proveniente de la estrategia de la organización. Mirar dónde queremos estar dentro de unos años y saber dónde estamos actualmente, nos permite analizar la diferencia y planificar los pasos necesarios a dar para llegar a donde queremos estar. Algunos de esos pasos pueden ser planes de formación. Incluso se puede hacer un análisis parecido en cada departamento de la organización, entonces el responsable del departamento deberá tener claro dónde quiere estar a futuro y qué necesitan sus colaboradores para poder alcanzar ese objetivo. Parte de esas necesidades pueden cubrirse con formación. Incluso el diccionario de competencias de la empresa puede ser fuente de información para el plan, ya que gracias a los resultados de la evaluación por competencias se puede determinar cuáles son las competencias clave en las que las personas de la organización debería desarrollarse más.

 

Estas son las maneras más habituales para marcar las necesidades de desarrollo y cómo cubrirlas mediante las acciones formativas. El planteamiento es claro: la organización, y/o los responsables de los equipos establecen qué necesitan las personas para mejorar su desempeño y cumplir con los objetivos marcados a futuro. Pero en mi opinión esta no debe ser la única forma en la que una empresa debe determinar la formación a ofrecer a las personas que trabajan en ella. La persona debe ser cada vez más protagonista en este proceso. Porque cada una de las personas de la empresa debería tener muy claro qué necesita mejorar para ser un mejor profesional. Realmente sería lo lógico y lo esperado de unos verdaderos profesionales. Y a principios de año, cuando se realiza el plan anual de formación, cada una de las personas debería enviar un informe al departamento de Recursos Humanos detallando la formación que necesita y argumentando cada una de las peticiones.

 

¿Pero están capacitadas las personas para realizar ese ejercicio de autoanálisis, proyección a futuro y establecimiento de necesidades de desarrollo personales? La verdad es que generalmente no. Y preparar a las personas para que lo puedan hacer debería ser una de las ocupaciones más importantes del departamento de Recursos Humanos o de Desarrollo de cualquier organización. Porque los beneficios de tener profesionales que se preocupan por su desempeño y por su desarrollo son numerosos: aumento de la capacidad de autocrítica y autoevaluación del propio desempeño, aumento del compromiso con la formación impartida por la empresa, aumento del conocimiento que se posee sobre qué es lo importante en mi puesto de trabajo, aumento del conocimiento sobre el futuro de la organización y de mis funciones, aumento de la motivación por el desarrollo profesional y por lo tanto por la búsqueda personal de recursos de desarrollo (además de los de la organización), aumento de la puesta en práctica de la formación recibida (ya que la persona ha sido quien la ha solicitado), etc.

 

En este primer artículo del año te animo a que tomes las riendas de tu propio desarrollo profesional. La formación y el desarrollo es algo que siempre llevarás contigo. Es una inversión a largo plazo del que el máximo beneficiado eres tú mismo.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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