Silueta raul garcia diaz original

Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

El futuro de las salas de formación de las empresas

Formacion online ucavila detail

El post de Raúl García en Tribuna de Valladolid.

Cierra los ojos durante treinta segundos y piensa en la sala de formación que hay en la empresa donde trabajas. Seguramente se hayan materializado en tu imaginación unas paredes blancas, unas mesas, unas sillas, posiblemente un papelógrafo, probablemente una pantalla para proyectar, quizá un proyector y a lo mejor un ordenador conectado a ese proyector. Vamos, lo habitual. Lo que me suelo encontrar en la mayoría de las empresas. Pero las salas de formación del futuro no serán así. Permíteme compartir contigo cómo me las imagino y porqué.

 

Estoy convencido de que las Salas de Formación del futuro no se llamarán Salas de Formación, se llamarán Salas de Aprendizaje. Porque además de parecerme un nombre más chulo, hace referencia a lo realmente importante: el aprendizaje. Quizá pueda parecer una diferencia nimia, pero aclara un detalle crucial: las personas van a esa sala a aprender. Ese y no otro es el objetivo.  Lo que implica un rol activo de las personas para conseguir el resultado: esfuerzo, implicación, estudio, participación...

 

Además es un nombre que abre muchas posibilidades, tantas como maneras y métodos diferentes existen para aprender. Todos ellos tendrán cabida en ese espacio, que me atrevería a llamar mágico. Por ejemplo el aprendizaje colaborativo, en el que un grupo de personas trabajan conjuntamente en un tema debatiendo, exponiendo, compartiendo, etc.

 

¿Y qué ocurrirá con el espacio físico? Es cierto que actualmente la mayoría de las salas de formación cuentan con mobiliario polivalente: mesas y sillas modulares que pueden distribuirse de diferente manera, y eso está muy bien. Pero creo que las Salas de Aprendizaje no deben quedarse en eso, tienen que ir más allá. Deben ser espacios en los que sea agradable estar y que inviten al aprendizaje. Por eso estoy convencido de que serán espacios confortables. No solo habrá sillas y mesas, sino también sofás. ¿Y por qué no poner hilo musical? A mí me parece muy buena idea. A veces en mis cursos pongo música ambiental cuando hay que hacer trabajo en grupo o individual, o la pongo al principio mientras los participantes van llegando. Y por supuesto, también habrá café dentro de la sala y no habrá que salir fuera para coger un café de máquina. Y las paredes no serán blancas. Habrá grandes ventanas para que entre luz natural. Y las paredes estarán preparadas para escribir, pintar, dibujar, hacer esquemas, borradores...

 

En el futuro, si voy a la Sala de Aprendizaje será para aprender, que es el objetivo. Así que es evidente que allí deberá haber recursos a mi disposición para conseguirlo. Un recurso puede ser un texto (un libro en papel de un autor reconocido o un texto digital escrito por un compañero), un video (elaborado por un consultor externo o por compañeros de la empresa) o un audio (un podcast de un experto en un tema concreto o un audio realizado por personas de la organización). Dicho de otra manera, diferentes materiales en diferentes formatos y diferentes soportes. Por lo tanto, en la Sala de Aprendizaje habrá un espacio llamado Biblioteca donde poder consultar de qué recursos se dispone y coger un recurso o un dispositivo. Y evidentemente habrá la posibilidad de usarlo allí mismo o, gracias a un sistema interno de préstamo, llevártelo varios días y poder hacer uso de él fuera de la empresa.

 

También será necesario que en la Sala haya cantidad y variedad de material de papelería, tan útil para facilitar el aprendizaje: cuadernos en blanco de diferentes tamaños, cartulinas gigantes de colores, post it de diferentes formas y tamaños, bolígrafos, rotuladores y pinturas de colores, pizarras… Y por supuesto, un equipo de grabación de video y otro de audio, para que las personas de la organización puedan crear recursos de aprendizaje (habrá que enseñarles a hacerlo) para los demás compañeros.

 

Y todo esto será posible porque en el futuro habrá un cambio brutal con respecto a la cultura del aprendizaje en las organizaciones. Las personas que toman decisiones estratégicas se darán cuenta que la supervivencia de la empresa pasa necesariamente por invertir y facilitar el aprendizaje permanente de las personas. Y las personas nos daremos cuenta de que cada uno de nosotros, y no la empresa, somos los máximos responsables de nuestro desarrollo profesional.

 

Y entonces, en ese futuro que imagino, un Jefe de Equipo en su jornada laboral irá a la Sala de Aprendizaje. Entrará y verá al fondo un grupo de cuatro personas debatiendo sentados en los sofás escribiendo en un papelógrafo, a su derecha a tres personas delante de una pared haciendo un esquema con rotuladores de colores y a su izquierda sentada en una butaca otra persona escuchando un audio con unos cascos. Después se dirigirá a la Biblioteca y cogerá el dispositivo A31. Donde ya estarán cargados los recursos de aprendizaje que seleccionó desde su puesto de trabajo al hacer la siguiente consulta: “necesito aumentar la participación de los miembros de mi equipo en las reuniones que tenemos para solucionar problemas”. Se llevará en el dispositivo un total de 27 recursos: dos capítulos de dos libros digitales diferentes, doce audios, cuatro textos, seis videos y tres casos prácticos. La mayoría estarán elaborados por expertos externos y los restantes por personas de la propia empresa. Y entonces le reclamarán desde los sofás para que participe en un debate sobre la mejor manera de comunicar información clave a todos los turnos de trabajo. Entonces cogerá un café y se sentará con ellos. Y cuando le llame su jefe por teléfono, cuando le diga que está en la Sala de Aprendizaje su jefe no le dejará que se explique, le interrumpirá para felicitarle y le animará a que cuando salga pase a verle para comentarle qué ha aprendido gracias a sus compañeros.

 

Sí, ese es el futuro.

 

¿Crees que en la empresa en la que trabajas podrá existir algún día una Sala de Aprendizaje como la que planteo? ¿Crees que algún día podrá ocurrir una situación parecida a la que he descrito en el párrafo anterior? He de confesarte que ya hay empresas con las que estoy trabajando en esta dirección, poco a poco, pero en la buena dirección.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

Comentarios

Raúl García 06/03/2019 19:54 #3
Gracias JD por tu comentario! Qué interesante lo que planteas. Hacia allí vamos sin remedio! 😊
Roberto Serna 06/03/2019 11:21 #2
Buen artículo Raúl. Totalmente cierto que las empresas deben adaptarse a los cambios. Surgen dos problemas: el primero que muchas se abren porque alguien cuenta con los medios económicos, lo cual no incluye conocimientos en materia de liderazgo o coaching. El segundo que muchos no se atreven a implementar los cambios, y abocan a la empresa a la ruina instantánea. Respecto a la sala de aprendizaje, el esfuerzo de cambio debe estar primero en el nivel estratégico y después pasar al básico. Y ahí vienen los "problemas". Como siempre un buen artículo, un saludo Raúl!
JD 05/03/2019 18:06 #1
Gestión del conocimiento: conseguir que el conocimiento de un experto, perteneciente a una organización, traslade al resto de los compañeros lo que sabe. Ese es el modelo. Ayudado por recursos como los que nombras, con hologramas incluso que tengan por detrás un bot que se alimente del conocimiento en entorno y sea capaz de contármelo cuando planteo dudas. Y la realidad virtual, llevándome a escenarios controlados para equivocarme y volver a probar.... Esto ya lo podemos hacer.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: