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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Descubriendo y disfrutando

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Estos días de confinamiento he recordado los versos de la canción «Oiga doctor» de Joaquín Sabina que dicen así:

 

«Ahora que a la carta ceno cada día

y viajo con American Express

Algunas de las cosas

Oiga, doctor

Que imaginaba odiosas

¿Sabe que están muy bien?»

 

No reproduzco la letra al completo de la canción porque no viene al caso aunque, por supuesto, recomiendo su escucha.

 

Gracias a las restricciones de estos días, nos hemos visto obligados a cambiar muchas de las costumbres que habíamos conseguido establecer en nuestras vidas a base de años y años de esfuerzo. Otros muchos hábitos simplemente han saltado por los aires, como en mi caso, ir a jugar al baloncesto los domingos por la mañana.

 

Pero me he dado cuenta de que muchas cosas que imaginé odiosas la verdad es que no están tan mal. Por propia voluntad jamás me hubiera quedado en casa cinco días seguidos sin salir. Pero estar en casa te da posibilidades de hacer muchas cosas que si no estás no las harías, o las dejarías para más adelante e incluso las abandonarías. Y creo que no he sido el único que ha aprovechado esta semana para hacer la declaración de la renta. Parece ser que las declaraciones presentadas en las primeras horas de la campaña de este año superan las 432.000, un 15 % más que en el año pasado.

 

Y hay muchas más situaciones que he descubierto que, gracias a esta situación anormal, son un descubrimiento; o son posibles; o son disfrutables.

 

Antes de este confinamiento jamás pensé que podría concentrarme trabajando en casa estando mis dos hijas dentro. Lo normal para ellas estos días es estar jugando y de juerga (cuando no están haciendo tareas escolares, que también). Y antes de esta situación, cuando tenía que concentrarme estando ellas en casa, la verdad es que lo pasaba fatal y no lograba concentrarme más que unos minutos. Ahora he encontrado la fórmula: me pongo los cascos y mientras trabajo escucho el estruendo de una tormenta con sus rayos y sus truenos. Anteriormente había probado con música, con la radio, con un podcast. Experimentos fallidos. Para mí nada mejor que una buena lluvia torrencial con aparato eléctrico. Mano de santo para mi concentración.

 

Antes de este confinamiento jamás pensé que estar asomado a la ventana (no tengo balcón ni jardín) fuera algo tan placentero. Que observar a los vecinos en sus ventanas y balcones (algunos de ellos sí tienen balcones) fuera tan interesante. Verles como ellos me ven a mí ver pasar el tiempo asomados al exterior me hace sentir que compartimos un pequeño placer al unísono. Nos observamos y sonreímos. Sin importarnos que nos espiemos los unos a nosotros sin un ápice de rubor.

 

Antes de este confinamiento jamás pensé que el silencio fuera tan agradable. Habitualmente los domingos por la mañana y a partir de cierta hora por la tarde, la zona donde vivo se llenaba de familias paseando, niños jugando, coches, motos, etc. Estas semanas los domingos son días de silencio y se disfrutan de otra manera. Sin ruido de coches, sin gritos de personas… Hay muchos momentos en los que no se oye absolutamente nada. Enjoying the silence.

 

Antes de este confinamiento nunca habíamos tardado tanto tiempo en comer en casa. Quiero decir, nunca había durado la comida tanto tiempo. Mis hijas todos los días comen en casa, por eso habitualmente teníamos que darnos cierta prisa en comer, recoger, prepararnos para salir… Pero el no tener que ir corriendo a trabajar o al colegio hace que no importe comer un poco más tarde, que disfrutemos cuando nos alargarnos más de la cuenta charlando en la mesa, o improvisemos una sobremesa. El no tener horarios tan férreos permite estas pequeñas licencias familiares todos los días.

 

Las situaciones excepcionales provocan situaciones anormales y pueden hacerte sentir descolocado, incluso emocionalmente. Descubrir que lo diferente también puede ser disfrutable es una capacidad que el ser humano posee, estoy convencido. Y desde aquí te animo a que lo hagas. Desarrollarás tu capacidad de adaptación a situaciones diversas y esta capacidad es importante para cualquier profesional.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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