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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Desarrolla tu... capacidad de relacionarte con otras personas

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El blog de Raúl García Díaz en Tribuna de Valladolid. 

Un martes más y por lo tanto, un ejercicio más para mejorar y desarrollar nuestras competencias profesionales y también personales. Hoy contesto a una propuesta que me hizo un lector. Javier me envió un email y me planteó el reto de proponer un ejercicio para conseguir no dejarse llevar por las etiquetas cuando hablamos con alguna persona. Esta habilidad es muy importante, ya que contribuye a relacionarnos con personas con las que no congeniamos (lo que es clave en trabajo en equipo, comunicación interpersonal, negociación, resolución de conflictos y muchas más competencias). Y aunque es un reto difícil voy a tratar de satisfacer a este lector. ¡Gracias Javier por tu propuesta!

 

El deporte universal por excelencia es el poner etiquetas a las personas. Las etiquetas pueden ser positivas: trabajador, amable, atractivo… O negativas: vago, insolente, desagradable… Es cierto que las etiquetas que ponemos a los demás tienen un objetivo claro, que es el de categorizarles para tener una idea de cómo nos van a tratar y, por lo tanto, cómo tenemos que tratarles. Con otras palabras, las etiquetas nos hacen entender el presente y prever el futuro. El problema es que en muchas ocasiones esas etiquetas acarrean algunas consecuencias que son automáticas e inconscientes y que además nos influyen negativamente en nuestra comunicación con los demás. Decimos cosas que no queremos decir, reaccionamos exageradamente, etc.

 

Si a una persona la tengo etiquetada como estúpida, probablemente cualquier cosa que me diga la pondré en cuarentena, o simplemente pensaré que es una estupidez. Si a una persona la tengo etiquetada como inteligente, probablemente cualquier cosa que me diga la tendré en consideración sin analizarla si quiera. Y quizá en ambos casos tenga razón. Pero uno de los grandes problemas que las etiquetas tienen, es que no permitimos que las personas cambien.

 

Una vez tenemos una primera impresión de alguien, es muy difícil modificarla. Esto la psicología lo tiene muy estudiado. Es mucho más relevante para nosotros la información que confirma lo que ya pensamos que aquella que la contradice. Esta última solemos ningunearla o minimizar su importancia. Por lo tanto, si alguna vez la persona que tenemos catalogada como estúpida dice algo inteligente, interpretaremos ese hecho (claramente contrario a nuestra impresión) como un golpe de suerte, que está repitiendo algo que ha oído a otro, o incluso, que se ha pegado un golpe en la cabeza. Cualquier cosa antes de quitarle la etiqueta que le pusimos merecidamente. Por eso aunque la persona que conocimos hace tiempo haya cambiado y no sea tan estúpida como antes, nosotros no modificaremos la etiqueta que tiene puesta y seguiremos tratándole igual.

 

Después de esta introducción, vamos a por el ejercicio que me pide Javier.

 

El objetivo del ejercicio es conseguir dejar a un lado la etiqueta que le hemos puesto a la persona con la que estamos hablando para no influirnos negativamente por ella, y de esta manera tratar de ser objetivos con respecto a lo que dice. Para conseguirlo vamos a utilizar la imaginación. Imaginando que es otra persona la que nos habla, no nos influirán las etiquetas con las que le categorizamos negativamente.

 

El ejercicio que te propongo para esta semana es muy sencillo: cuando hables con una persona a la que hayas «adornado» con etiquetas negativas, imagina que quien te está diciendo eso mismo, es una persona absolutamente desconocida para ti pero apreciada por alguien a quien tu aprecias. De esta manera, tu reacción o actitud no se verá directamente influenciada por las etiquetas negativas sino que será más objetiva y levemente más benévola. Este ejercicio te ayudará a evitar actitudes o reacciones que no te benefician cuando hablas con alguna persona que te cae mal.

 

Como ya he comentado, este ejercicio es sencillo pero requiere práctica. Así que no desesperes si no te sale bien a la primera. Sé perseverante y sigue intentándolo.

 

Espero haber respondido adecuadamente a la petición de Javier.  Si tú también quieres que plantee un ejercicio para el desarrollo de una competencia en concreto, no dudes en escribirme a [email protected] y propón la próxima competencia a desarrollar.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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