OCIOZINE

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Por Raquel W. Polo

Percy Jackson, la adaptación autorizada


Cuando una productora cinematográfica decidió adaptar a la gran pantalla la magnífica saga de Percy Jackson y los dioses del Olimpo, todo parecía indicar que teníamos un nuevo Harry Potter en nuestras manos. Hasta contaba con Chris Columbus como director. Pero la cosa quedó en nada. Dos películas de calidad dudosa (ninguna de las dos llega al seis en IMdB) y una adaptación que no dejó contento a casi nadie: el primero, el propio autor, Rick Riordan, que, a pesar de figurar como consultor, no tuvo ni voz ni voto en ninguna decisión, por mucho que lo intentó.

Por eso, cuando Disney le ofreció una nueva serie basada en sus libros, aceptó con una condición: control creativo total y fidelidad en la adaptación. Y, hasta ahora, eso ha conseguido. Empezando por la edad real de los protagonistas, que son niños (no preuniversitarios) que van creciendo a lo largo de la historia, como sucedió con Daniel Radcliffe y el resto de actores de la saga.

Walker Scobell, al que conocimos como el niño adorable del Proyecto Adam, junto a Ryan Reynolds, tenía 13 años cuando comenzó el rodaje de la serie, misma edad que su compañera Leah Jeffries, la actriz que interpreta a Annabeth. Primer requisito cumplido (Logan Lerman, al que considero uno de los mejores actores de su generación, junto a Dylan O’Brien, tenía ya 18 cuando protagonizó la primera película)

Llevamos dos temporadas, con una tercera confirmada, y la serie es un reflejo bastante fiel de los libros: respeta edades, personalidades y relaciones de los personajes, y no se rehuyen temas oscuros ni se suaviza la personalidad de los dioses, caprichosos, egoístas y peligrosos. Los fans y el autor están contentos por fin. Y también lo están los que conocen la historia de nuevas, al encontrarse con una aventura juvenil muy entretenida, que combina caras nuevas con actores más conocidos, entre ellos, el tristemente desaparecido Lance Reddick, al que se ha dedicado toda la segunda temporada. Está en Disney+.

Y antes de despedirme por hoy, tengo que contaros una cosa más: El otro día estuve charlando con el actor Pedro Moreno Orta (fundamental el segundo apellido, que es un homenaje a su madre, y ya sabéis lo importante que es eso para mí)

Hablamos de Sueños de Libertad, la serie de Antena 3 donde podemos verle, de lo mucho que le aporta trabajar en una serie diaria y, sobre todo, de su relación con el teatro, que para él sigue siendo la base de todo. También (lo que le dejan) de la peli, Noche de Juegos, que es un misterio aún y que se estrenará en 2026. Sólo pudo contarme que es una historia sencilla en apariencia, pero con muchas capas y un giro final que hace que quieras volver a verla para fijarte en los detalles que te has perdido.

Me dijo que todos sus personajes parten siempre un poco de él mismo, que el teatro le da la seguridad con la que luego trabaja en cine y televisión, y que sigue teniendo ganas de aprender, incluso espera trabajar algún día en inglés. Y defendió ir al cine como experiencia que no debería perderse. Como siempre, le pedí una recomendación de series y me dio dos: Vergüenza y la francesa Colapso (L’Effondrement).

Si queréis ver la entrevista completa, la tenéis en mi canal de YouTube.