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Menudo Panorama

Pedro Santa Brígida
Periodista

Orgullo gay, vive y deja vivir

Orgullo detail

Que cada cual haga con su vida lo que considere, respetando al personal y la ley, sin molestar al de al lado, sin dar el coñazo.

Soy heterosexual, me atraen y me gustan las mujeres, qué le voy a hacer… No me considero más ‘normal’ que quienes tienen otras identidades de género, no ejerzo la homofobia, no me gustan quienes defienden, incluso con violencia, que ‘su manera sexual de entender la vida’ es la buena y hay otras malas. Creo en la diversidad de las personas, de sus razas, de sus creencias, de sus ideologías, de sus orientaciones sexuales… Defiendo la libertad y nunca la violencia, salvo extremos en los que tengas que defender la vida propia o la de los tuyos.

 

El 28 de junio de 1969 en el bar-pub Stonewall del barrio neoyorkino de Greenwich Village, lugar de reunión gay, se produjo una redada policial que acabó en altercados y violencia. Desde entonces y más aún en los últimos 20 años, en estas fechas se celebra el día o la semana del orgullo gay en grandes ciudades de medio mundo, ahora orgullo LGTB (lesbianas, gays, transgénero y bisexuales). Son días de exhibición de la bandera arco iris, de exaltación y/o defensa de la identidad sexual diversa.

 

Todos sabemos que compartimos planeta con grandes artistas, cantantes, políticos, deportistas, escritores, periodistas, catedráticos, médicos, etc. que son gays, lesbianas o lo que les dé la gana. Son reconocidos por su talento, por su éxito profesional y por su aportación a la sociedad o, sencillamente, por ser gente corriente. También todos sabemos que sigue existiendo injusticia, persecución y atrocidades hacia las personas ‘diferentes’. Pasa con la sexualidad, con la religión, con la política...

 

Me produce estupor e indignación como en los colegios, los niños y niñas que se sienten LGTB son acosados por algunos compañeros/as de clase, que jóvenes o mayores del presunto mismo sexo sean apalizados por la calle porque muestran su amor públicamente, que se produzcan suicidios por este tipo de comportamientos... La homofobia, como el racismo, sigue muy vivo en las sociedades más desarrolladas del planeta, no digamos en otras regiones y países.

 

También me provoca indignación que los más fanáticos del movimiento LGTB decidan quién puede o no puede asistir a los actos del orgullo (lo que ocurrió con un autobús del partido político Ciudadanos en Barcelona el pasado fin de semana es un ejemplo flagrante de intolerancia por parte de quienes se quejan de que la sociedad es intolerante con ellos/as). Ha llegado el momento de que no haya armarios de los que entrar o salir porque se respeta, de verdad, a la gente y su manera de ser, de sentir y de amar. Y es el momento de que los intolerantes, sean hetero o LGTB, se vayan al carajo.

 

Las personas gays, lesbianas, transgénero o bisexuales no son ni mejores ni peores, no están más cuerdas o menos que las heterosexuales y viceversa, hay de todo en todas partes. Es una realidad irrefutable. Somos los individuos/as quienes en sí somos buenos, regulares, malos, malísimos o mediopensionistas. Hay o puede haber amargados, imbéciles, degenerados o asesinos en serie en cualquier sector de la población: blancos, negros, amarillos, católicos, islamistas, budistas, socialistas, populares, sindicalistas, empresarios, heteros, gays… ¿O no?

 

El próximo sábado tendrá lugar en Madrid el desfile MADO 2019, el desfile del orgullo LGTB, y desde ayer y hasta el domingo, con el pregón de la habitual Mónica Naranjo, los actos de celebración en el barrio de Chueca. Música, fiesta, alcohol, buen rollo, diversión, desmadre y algún que otro incidente -esperemos que sin mayores consecuencias- como en cualquier otro festejo, tal y como bien sabemos en este país llamado España. Me han invitado unos amigos a asistir al desfile, no iré porque no comparto -a mi modo de entender- el exceso de exhibicionismo e histrionismo habitual en el evento.

 

Que cada cual haga con su vida lo que considere, respetando al personal y la ley, sin molestar al de al lado, sin dar el coñazo. En el siglo XXI, en este occidente civilizado por el que pululamos ya va siendo hora de que se respeten las creencias individuales y las orientaciones sexuales personales. Como decía uno de mis grandes maestros, mi abuelo: “vive y deja vivir, Pedrito”.

Comentarios

Diana (Nena de luz) 04/07/2019 23:47 #4
Soy lesbiana y estoy totalmente de acuerdo en todo.Muy bien lo que has escrito.
Por que será' 04/07/2019 13:18 #3
También todos sabemos que sigue existiendo y existira in-justicia, persecución y atrocidades hacia las personas ‘diferentes’.por que será que la vida,la natura y Dios no piensan igual
López M. 04/07/2019 12:00 #2
Respeto el movimiento LGBT y a sus miembros pero no me gustan los alardes exagerados
P. Pinto 04/07/2019 11:53 #1
Chapeau!!! Respeto, tolerancia y menos exhibicionismo.

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