Macrobrote, macroineptitud y macroesperpento
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Menudo Panorama

Pedro Santa Brígida
Periodista

Macrobrote, macroineptitud y macroesperpento

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Pensaba -ingenuamente- que ya habíamos rebasado todos los límites del absurdo, la estupidez y la ausencia de rigor con la pandemia producida por la Covid, pero no es así. Lo que ha sucedido con los 249 jóvenes confinados en un hotel de Mallorca demuestra gráficamente lo peor del mundo del bienestar en el que nos desenvolvemos los países presuntamente más desarrollados. Los seres humanos disponemos de una capacidad ilimitada para hacer el ridículo y no inmutarnos por ello.

 

Hace un año los más mayores de entre nosotros morían, en demasiados supuestos medio desatendidos y abandonados en las residencias, por una pandemia que nos pilló a todos desprevenidos. Se iban de este mundo solos, sin un familiar al lado. Y ahora que se vislumbra el final del túnel, un montón de chavales la lían en Baleares porque han sido retenidos (la mayoría ilegalmente) por unas autoridades que, primero, permiten macrofiestas donde se producen macrocontagios y, después, imponen un aislamiento ilegal, según ha sentenciado el Juzgado de Instrucción encargado del caso.

 

Cierto es que todos hemos sido un tanto imbéciles a ciertas edades. Sin embargo, hoy en día hay un buen número de niñatos acostumbrados al confort que permite, por ejemplo, que puedan realizar un viaje de fin de curso, con 17 o 18 años, a uno de los destinos turísticos más demandados en Europa después de la 'terrible' EBAU. Muchos de ellos, como es habitual, están sabiendo comportarse. Otros no, todo lo contrario.

 

La actuación del Gobierno de Baleares está siendo toda una demostración del nivel que tiene una gran parte de la clase dirigente de este país. Hacer caja con el turismo y después echarse las manos a la cabeza no son razones suficientes como para gestionar peor lo ocurrido. No toman las medidas necesarias que impidan que se junten miles de chavales en unos eventos y después aíslan a los que pueden porque ha habido un macrobrote Covid, que ya corre por media España, incrementando los contagios de manera preocupante.

 

Los jóvenes confinados se quejan, en gran parte con razón, porque sus derechos fundamentales han sido pisoteados. Algunos padres y madres también se han apuntado al macrorridículo, argumentando que los 'pobres niños' no pueden ser tratados así. Menuda cárcel... Lo sensato es que no les hubieran permitido irse de viaje de fin de curso ante la situación sanitaria que todavía padecemos en este país. Demasiado consentidor y demasiado consentido.

 

Algunos estudiantes se han fugado del hotel Palma Bellver, donde han sido aislados, pese a la seguridad privada y a la vigilancia policial establecida. Las fiestas de alcohol se han multiplicado en un montón de habitaciones, sin que nadie sepa cómo han entrado las bebidas en el lugar. Otros se quejan de haber sido internados en un hospital con síntomas leves de Covid. De risa, si no fuera como para llorar.

 

La justicia ha ordenado finalmente que dejen volver a casa a los 181 jóvenes que no habían dado positivo en las pruebas PCR y mantiene el aislamiento de los otros 68 hasta que sus resultados sean negativos. La presidenta Armengol -la misma que fue cazada meses atrás saltándose el horario del confinamiento en el interior de un local de la isla- justifica que ha seguido las indicaciones de las autoridades sanitarias nombradas por ella misma; eso sí, ni una sola autocrítica por ser la máxima responsable de haber conculcado los derechos fundamentales de un montón de personas, algunas de ellas menores de edad. Macroesperpento.

Comentarios

vino es Salud 03/07/2021 19:02 #2
Es un crisis social gravísima con un gobierno desaparecido. Las autoridades autonómicas son poco competentes para gestionar esta crisis
HH 01/07/2021 10:29 #1
Cuanta tontería junta, hay más tontos que botellines

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