La imagen viral de Juanfran salvando a un bebé en Ceuta
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Menudo Panorama

Pedro Santa Brígida
Periodista

La imagen viral de Juanfran salvando a un bebé en Ceuta

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Las terribles imágenes que hemos visto estos días en la playa del Tarajal de Ceuta no pueden dejarnos indiferentes, pasivos. La migración (como se dice ahora) es un fenómeno mundial, demasiado complejo, repleto de argumentos, que supera la narrativa oficial y popular y que se ha repetido, se repite y, por desgracia, se repetirá a lo largo de la historia.

 

No me voy a referir a culpables, ni a las claves geopolíticas o a las estrategias gubernamentales de los unos, los otros y los de más allá porque no dejaría títere con cabeza. Lo ocurrido apunta a demasiados culpables directos e indirectos, incompetentes que pisan moqueta oficial, cuando no sórdidos individuos agarrados al poder, heredado o no. No es ese el leitmotive de estas líneas. Con permiso, hoy voy a referirme a los anónimos héroes de los lamentables sucesos del Tarajal.

 

En todo el mundo se ha podido ver la imagen de Juanfran, guardia civil del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas, izando por encima del agua a un bebé inerte, empapado y vestido -paradójicamente- con pijama y gorro contra el frío. Después hemos podido escuchar sus palabras, contándonos que no se considera ningún héroe, que es su trabajo, que llegó exhausto a la orilla y que ni pudo ponerse en pie cuando sus compañeros le arrebataron con urgencia a la criatura de los brazos para obrar el milagro de la vida.

 

La fotografía de Juanfran con el bebé en brazos publicada por la Guardia Civil se ha hecho viral en redes sociales a nivel internacional, ha sido recogida por infinidad de medios de comunicación en todos los continentes porque es una imagen única, con final feliz. Habla por sí misma. Lo dice todo. Hay otras instantáneas del mismo calado, que también trasmiten la crudeza de lo sucedido en Ceuta, como la de la voluntaria de Cruz Roja que abraza a un joven subsahariano, que llora desconsoladamente en su hombro.

 

La crueldad humana no tiene límites, como tampoco los tiene la grandeza de todos aquellos que participaron en mitigar las desastrosas consecuencias de que miles de personas necesitadas de espectativas de vida se lanzaran al agua fría del Estrecho, engañadas y azuzadas sin piedad por mezquinas y miserables tácticas de un estúpido juego político que siempre se cobra vidas.

 

Los españoles podemos sentirnos orgullosos de los hombres y mujeres de la Cruz Roja, la Guardia Civil y el Ejército que han participado en las labores de salvamento en la playa del Tarajal. Ellos han demostrado, una vez más, que el mundo está repleto de buena gente, simbolizan lo mejor de una sociedad necesitada de este tipo de acciones, de gestos, para seguir creyendo en un mundo mejor.

 

Mi admiración y respeto a todas las personas que en este planeta trabajan a diario y ponen su alma en mitigar las penalidades provocadas por la migración, las guerras, la miseria... El drama humano está ahí todos los días y en el mundo occidental habitualmente sólo lo vemos por televisión y nos olvidamos hasta la próxima. Y un toque de atención a todos aquellos, como la alcaldesa Ada Colau, que echan a la Guardia Civil o al Ejército de las ferias de estudiantes porque no les gusta -como dice literalmente- su labor. ¿Esta labor?

Comentarios

P. Pinto 20/05/2021 11:05 #1
Impresionante la foto. Gran trabajo de todos los “Juanfrans”. El rey Mohamed VI antepone intereses políticos a la vida de las personas, como en la Edad Media, como en el s. XXI. La diplomacia del Gobierno español con el vecino del sur es patética.

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