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Menudo Panorama

Pedro Santa Brígida
Periodista

Juan Vicente Herrera Campo

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El post de Pedro Santa Brígida en Tribuna de Valladolid.

Entrevisté a Juan Vicente Herrera Campo por primera vez en 2002, cuando ya era presidente de la Junta, en el programa de La 2 de TVE “Vivir Castilla y León”. Me sorprendió positivamente su carácter de paisano de a pie, su talante y su talento, su fe en esta comunidad autónoma y su manera de entender la política y la vida. Me pareció entonces que podía ser un buen presidente. Y considero que lo ha sido, con sus correspondientes errores.

 

Herrera ha ejercido la presidencia del Gobierno de Castilla y León 18 años, procurador autonómico 24 años y presidente del Partido Popular autonómico 15 años. Antes fue abogado en Burgos y Madrid y entró de lleno en política de la mano de su amigo Fernando Bécker, el leonés que ocupó entre 1987 y 1991 la Consejería de Economía y Hacienda, de la que Herrera fue secretario general.

 

El ya expresidente Herrera ha sido un excelente parlamentario, prudente, fino e irónico en sus intervenciones, suave, contundente o temperamental cuando el guion lo exigía, listo, leal con los suyos, siempre educado, ágil de reflejos para las respuestas y trabajador, muy trabajador. Entre sus cualidades políticas también destacan su carácter campechano y su habilidad innata para las relaciones personales con sus contrincantes políticos y demás protagonistas del entramado socioeconómico, incluyendo a la mayoría de los periodistas.

 

Entre los éxitos de la gestión de los gobiernos de Herrera destaca la apuesta por el diálogo social -la relación con los sindicatos ha sido muy bien valorada dentro y fuera de Castilla y León-, los aciertos en las políticas de servicios sociales, en particular de la dependencia, las conquistas en educación y en sanidad, pese a que en todos estos ámbitos hay cuestiones que necesitan mejorar, caso de las especialidades médicas en los hospitales comarcales, por citar algún ejemplo.

 

En política, como en la vida, es imposible acertar en casi todo. Lo subrayaba Eduard Moore: “en política sucede como en matemáticas, todo lo que no es totalmente correcto está mal”. En el debe de Herrera hay que anotar no haber podido frenar la despoblación, un problema que, si bien es cierto que trasciende a esta comunidad, sus gabinetes han sido incapaces de revertir o, al menos, mitigar de una manera sustancial sus devastadores efectos en Castilla y León. Tampoco se ha avanzado significativamente en el sentimiento de pertenencia a esta querida comunidad autónoma. Me temo que ponerles unos cascabeles a estos dos ‘gatos’ va a ser misión casi imposible. O cuestión de super poderes. Y tengo que apuntar que el expresidente ha sido un tanto blando, públicamente, con algunas actitudes poco éticas de algunos políticos del PP de la región. La honradez que él ha demostrado siempre no ha sido seguida por cargos concretos de su partido. Sin olvidarnos, por poner otro ejemplo, del fiasco de las llamadas ‘cúpulas del Duero’, donde creo que le engañaron personas muy próximas.

 

Son numerosas las voces que mantienen que a Herrera le ha sobrado la última legislatura, que tenía que haber dado el paso a un lado en 2015. Mi opinión es que lo hizo por su partido, entonces no había plan B, sin él los resultados de las elecciones autonómicas de aquel año hubieran sido significativamente peores para el PP. Sin embargo, ha sido elegante y sensato al ceder el testigo entre los populares de Castilla y León. Seguramente prefería a Antonio Silván frente a Alfonso Fernández Mañueco, pero ha sido escrupulosamente exquisito, dejando que se batieran entre ellos y que la militancia decidiera (hay que recordar que a él le designó Juan José Lucas para la sucesión).

 

Juan Vicente Herrera acaba de dejar la presidencia de la Junta de Castilla y León. A pesar de no haber podido con todos los retos que ha tenido que afrontar, a mi juicio ha sido un gran presidente (me recuerda en algunos aspectos al bueno del expresidente Demetrio Madrid, también gran político y gran persona). Ha dejado el listón muy alto a su sucesor, queda un legado de aspectos positivos de la política que sería conveniente mantener.

 

La gestión pública no es nada sencilla, pese a que a nivel popular gran parte de la ciudadanía piense que los políticos no hacen nada. Resolver los problemas de los ciudadanos, de tus vecinos, requiere numerosas cualidades, formación, experiencia, capacidad de diálogo y de trabajo en equipo, inteligencia, saber escuchar, no dejar de pisar el suelo que pisa la gente corriente, etc. En alguna ocasión se ha comentado en la prensa nacional que Herrera ha ejercido una política casi socialdemócrata, con énfasis en los servicios públicos esenciales.

 

Winston Churchill dijo que el político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene, y de explicar después por qué no ocurrió lo que predijo”. Herrera puede pasar a la reserva activa de la política con la frente bien alta. Ha cometido errores, sí, ha confiado en exceso en personas que no se merecían su confianza, sí, pero estoy convencido de que dentro de unos años será recordado como un buen presidente.

Comentarios

Martín Paz 11/07/2019 16:29 #2
De acuerdo con casi todo, alguno de sus ‘niñ@s bonitos’ le han saludo ranas
P. Pinto 11/07/2019 11:40 #1
Herrera ha cumplido, no lo ha hecho mal pero se ha rodeado de unos cuantos pelotas interesados que han ido más a lo suyo que a otra cosa

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