Menudo Panorama

Menudo Panorama

Por Pedro Santa Brígida

Pues 2026 no pinta mejor...


Cuando finaliza un año, siempre me pregunto cómo será el siguiente. A los tradicionales buenos deseos de salud, trabajo, amor y una porción de felicidad para uno mismo y los seres queridos, siempre añado los genéricos __ENDASH__ con la sobredosis de ingenuidad correspondiente __ENDASH__ un mundo sin guerras y que desaparezca el hambre y la miseria que tortura a diario a tantos millones de seres humanos. Por pedir que no quede.

"España va bien", se decía en tiempos de José María Aznar y se repite sin cesar ahora, con otras palabras claro, no sea que, por ignorancia, confundamos la mano izquierda con la derecha. Desde luego, en términos generales, en España a las sociedades del IBEX, a las multinacionales y grandes empresas, al capitalismo más acérrimo le va de lujo el balance de beneficios, que para eso mantenemos un gobierno de progreso... Otra cosa ocurre con ese sinfín de familias que no llega a final de mes, peor aún las que con niños se saltan obligadamente una alimentación en condiciones o una adecuada calefacción ahora que empieza el invierno.

Mirando hacia la gestión de lo público en este país, creo que no exagero si apunto que la política nacional está hecha un asco. El Gobierno zombi se mantiene en pie gracias, sobre todo, al sustento que proporcionan los partidos nacionalistas e independentistas, que están chupando del bote más que nunca. Se frotan las manos ante la extrema debilidad del Ejecutivo porque así reciben todo aquello que reclaman: Que si 14.000 millones de euros de deuda pública, que si las competencias del Servicio Público de Empleo, que si un palacete en París, que si una legislación a la carta...

Los casos de corrupción florecen en ministerios y empresas públicas y la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) se está haciendo más famosa que las películas de Torrente. Las denuncias por acoso sexual (laboral, que dicen algunos por ahí) en las estancias del poder han dejado con afonía extrema a algunas de las feministas más entusiastas, a Leire Díaz nadie la conocía, al expresidente Zapatero se le está poniendo cara de ‘yo no he roto un plato’, sigo siendo Bambi, etc. Pero cuanto peor para la mayoría, mejor para quienes aspiran a crear sus propios reinos de Taifas.

La polarización premeditada e impulsada desde las altas instancias se está convirtiendo en esquizofrenia. Ver algunos programas de TVE es la muestra más gráfica del deterioro ideológico al que nos pretenden arrastrar los que viven del momio. Gran parte de la prensa nacional se ha lanzado a unas trincheras -más reales que imaginarias __ENDASH__ que parecen no tener vuelta atrás. Manejar el relato se ha convertido en la artillería de las redes sociales, en el oráculo de la penosa generación de políticos a los que se vota, quién sabe por qué. Nos están manipulando descaradamente. Sin pudor alguno. Y lo que es peor, el año que llega no tiene mejor pinta. Afirmo que la política no es lo sustancial en la vida de las personas. No nos sumemos a los cinco millones de españoles que han roto con familiares o amigos por la política, según el 'Atlas de la polarización', un informe de More in Common.

Pero no todo son malas noticias. La semana pasada asistí a la entrega de los Premios de Periodismo Francisco de Cossío, el anual reconocimiento en Castilla y León a una profesión que todavía merece la pena, pese a tanto/a advenedizo, bocachancla y correveydile que presume de 'periodista'. Los principales galardonados, Alicia Calvo, César Manso, Mónica Murciego (Xulio Nogueira y cía), Raúl Rodríguez y José Ángel Gallego, me han devuelto la fe en este oficio. Ellos encarnan el periodismo real, la pasión por un trabajo singular, la honradez y el mérito de los llamados medios de comunicación de provincias.

Aunque he trabajado con otros galardonados, en los últimos tiempos he tenido la fortuna de compartir tareas periodísticas con José Ángel Gallego, el redactor jefe de Tribuna Grupo, que, además de haber recibido otros reconocimientos en años anteriores, fue premiado en esta edición de los Cossío por la serie TeleRural, un sencillo y necesario tributo en defensa de un medio rural que se apaga poco a poco en nuestra tierra. Como profesor suyo en la universidad, permítanme una felicitación pública: Enhorabuena, José Ángel, gran trabajo. Periodistas como tú me reconcilian con la profesión. Gracias.

¡Feliz Navidad y próspero año 2026!