La Sombra del Ciprés

Blog en Tribuna de Ávila de la Asociación de Novelistas La Sombra del Ciprés

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Además de la pasión que tengo por la lectura y la escritura, hay muchas cosas que me apasionan, una de ellas a las cuales me voy a referir es la arquitectura. Desde que era joven, ahora tengo 56 años, cualquier publicación, noticia, series de televisión que tratan ese tema son prioridad uno en mi vida tanto personal como profesional.

 

Si les enumero una serie de nombres, a muchos de ustedes no les sonará de nada, mientras que otros les vendrán tal edificio famoso. Zaha Hadid (Centro acuático de Londres), Norman Foster (Apple Park en California), Richard Meier (The Getty Center), Antonio Gaudí (La Sagrada Familia en Barcelona), Frank Gehry (Museo Guggemhim en Bilbao), Toyo Ito (Biblioteca Nacional de Tokio), James Stirling (Biblioteca de la Facultad de Historia de la Universidad de Cambridge). Todos estos son solo unos ejemplos del maravilloso talento que atesoran.

 

El galardón más importante en el campo de la arquitectura es el Premio Pritzker. Todos los arquitectos sueñan con que alguno de sus trabajos tenga ese reconocimiento internacional. Cualquiera de ustedes ha viajado por los distintos rincones del planeta y ha comprobado como existen auténticas joyas de arquitectura. Cada trabajo, cada obra ha sido diseñado para un fin: albergar un centro financiero, un puente, un museo, un centro de exposiciones, una BIBLIOTECA, una LIBRERÍA. Antes he citado alguno de los arquitectos más reconocidos del planeta. Pues el japonés Toyo Ito y el británico James Stirling recibieron en su día el Premio Pritzker por sus obras: Edificio destinado a Bibliotecas. Aquí tienen un ejemplo claro de la sinergia clara entre un libro y la arquitectura.

 

Hoy en día tenemos la suerte de poder viajar mucho más a lo largo del planeta. Afortunadamente todos los países o la gran mayoría de ellos apuestan por la cultura (quizás deberían de hacerlo más, pero ese tema es otro debate) ofreciendo auténticos espacios dónde albergar cientos, miles de libros que el ciudadano puede tener entre sus manos.

 

Un arquitecto amigo mío me comentó un día cuando estaba preparando una adaptación de un edificio para albergar una biblioteca, que estaba preparando “la catedral de los libros”. Me gustó mucho esta definición porqué define a mi modesto entender que una Biblioteca alberga todos los géneros, todos los estilos de escritura, toda la cultura.

 

Tengo un cuaderno en dónde voy anotando curiosidades sobre obras arquitectónicas sean del calado que sean. Repasando estas notas me dio la idea para escribir en esta sección que me permite mi Asociación de Novelistas La Sombra del Ciprés. Leía cómo a lo largo de estos años muchos arquitectos habían plasmado su talento en edificios nuevos o transformados para albergar miles y miles de libros. Hoy estos edificios son conocidos en todo el mundo, son además visitados no sólo para adquirir información si no cómo reclamo turístico. El libro físico siempre tendrá la enorme satisfacción de ser el reclamo para que países, ciudades, pueblos, pongan todo su potencial en construir edificios emblemáticos dónde el hombre y la mujer acuda a tenerlo entre sus manos. Aquí ganará siempre el libro físico a libro digital.

 

Si tienen la suerte de viajar alguna vez a los lugares que les voy a anunciar a continuación, seguramente verán joyas arquitectónicas que se han hecho gracias al libro:

  • Biblioteca George Peabody (Baltimore, EEUU): 6 amplios pisos acabados en mármol
  • Biblioteca central de Seattle (Washington, EEUU): 2 millones de visitas en un año
  • Biblioteca pública de Stuttgart (Alemania): 11 plantas. Paneles que por la noche se iluminan de diferentes colores asemejando a un enorme cubo de Rubik.
  • Biblioteca del Trinity College (Dublín, Irlanda): Sede del famoso libro de Kells –un manuscrito del Siglo IX que recoge los cuatro evangelios)
  • Biblioteca Nacional Marciana (Venecia, Italia): Globos terráqueos antiguos.
  • Biblioteca Real Danesa (Copenhague, Dinamarca): Conocido este edificio como el Diamante Negro.
  • Biblioteca del Congreso de los EEUU (Washington, EEUU): 3 edificios. La biblioteca más grande del mundo. Tiene 1348 kms de estanterías. Aproximadamente la distancia que hay entre Ávila y París.
  • Biblioteca de la Facultad de Artes de Musahino (Tokio, Japón): Todo el interior está hecho de estantes para libros, desde paredes, escaleras, techo.
  • Biblioteca Vasconcelos (Ciudad de México, México): Sus paredes son de cristal. Contiene más de 600.000 obras.
  • Biblioteca Nacional de Sejong (Corea del Sur): Se la conoce cómo “emoción y biblioteca”. Su techo espectacular es inclinado evocando la página de un libro.

 

Podía seguir con muchos más ejemplos de la importancia que tiene un libro a la hora de diseñar por parte de los arquitectos su lugar de “descanso”. El japonés Toyo Ito (Premio Pritzker en 2013 por su obra sobre la Biblioteca Nacional en Tokio) comentó que trabajar en el proyecto que le dio el premio había sido una de las mayores recompensas, no sólo por el tema económico, sino decía que escuchaba a la gente decir que acudir ahora a esa Biblioteca te transmitía una sensación de paz. Leer un libro allí no era lo mismo que en otro lugar.

 

Pero no sólo tenemos edificios, Bibliotecas que deslumbran al ojo humano, sino existen auténticas maravillas dónde cada uno de nosotros acudimos a adquirir un libro. Me estoy refiriendo a las librerías. Aquí también ha intervenido la mano del hombre, de la mujer. Arquitectos, arquitectas que han hecho de las librerías lugares de ensueño. No sólo me refiero a megalibrerías, sino librerías con una antigüedad de decenas de años que cuando entras en ellas te transporta a otro mundo. Les voy a enunciar algunas de las librerías que a mi juicio me parecen auténticas joyas:

  • Librería Chongqing Zhongshuge (China): Tiene tres niveles en los que se combinan espejos, escaleras y mobiliario a medida. Su fachada es de vidrio. Lugar cuyo interior tiene la intención de atraer y sumergir a los visitantes hacia el espacio del conocimiento.
  • Librería Oodi (Helsinki, Finlandia): Es el centro cultural de referencia de Helsinki. Son 17000 m2 en los que se alberga más de 100.000 libros. Los visitantes leen sobre un techo ondulado.
  • Librería Lello e Irmao (Oporto, Portugal): Muy visitada. Es espectacular, sobre todo su escalera central.
  • Librería Shakespeare & Co (París, Francia): Librería muy antigua en París cuya especialidad son los libros escritos en inglés.
  • Librería Trinity College (Dublín, Irlanda): Espectacular con sus pasillos de más de 65 mts. de largo. Dos pisos
  • Librería Bardón (Madrid, España): Entrar en esta pequeña librería te transporta a otra época. Sensación inimaginable. Estanterias llenas de libros desde el suelo hasta el techo.

 

Esta es mi lista, ni la mejor ni la peor. Son sólo algunas de las que tengo en mis archivos que me han llenado plenamente por muchos conceptos. Seguramente usted tendrá otras preferencias que aplaudo.

 

Las librerías resisten con el paso del tiempo arrolladas por el éxito de la tecnología digital, pero siempre estarán los pequeños establecimientos que con su esfuerzo y dedicación han sobrevivido a esta vorágine. En los párrafos anteriores me he referido a Bibliotecas y Librerías que tienen detrás sellos arquitectónicos y que son maravillas dignas de ver por numerosos motivos por todos conocidos. Pero en cada ciudad, en cada rincón nuestro tenemos pequeños establecimientos, librerías regentadas por amigos y amigas nuestras que nos recomiendan ese libro que han leído.

 

Conozco casi todas las librerías de Ávila. Con algunas de ellas tengo un contacto muy especial, con otras no tanto. Pero en todas y digo bien en todas, he entrado alguna vez. Puedo decir bien alto que todas merecen mi aplauso por el enorme trabajo y labor que están haciendo. Ojalá esta dichosa pandemia se acabe pronto y estos lugares vuelvan a ser el encuentro de muchos que amamos los libros.

 

Desde muy pequeño he tenido amor por los libros, por la lectura. Acudía primero a comprar los tebeos y cuando tuve mis primeros libros (La saga de los Cinco) siempre que mi economía me lo permitía me acercaba a la librería de mi barrio y allí me dejaba aconsejar por el librero o librera.

 

En Ávila tenemos muchas librerías regentadas por excelentes profesionales a las cuales animo a que no dejen de luchar por mantener a flota su negocio.

Por último les animo a visitar la Biblioteca Pública de Ávila. Construido por el arquitecto Francisco Pons Sorolla. Para mí es otra de las joyas que las pondré a la altura de las referidas anteriormente. Nuestra cultura, nuestro patrimonio lo debemos cuidar y por eso mi reconocimiento aquí. Acudir a por un libro en un espacio como este te da más fuerza en que el libro y la arquitectura van a ir siempre de la mano.

 

Toño García

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