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El base atómico

Saúl Asensio

Seúl 88 con Anicet Lavodrama: El sueño de una noche de verano

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Hoy hace 29 años estaríamos en pleno modo olímpico, pues Septiembre también es un mes propio de los Juegos. Fue por ejemplo el de Sidney 2000 y parte de Munich 1972, y también al que me quería referir, el mes de Seúl 1988, los Juegos de la XXIV Olimpiada (17 septiembre-2 octubre), la del reencuentro de todos los países o casi, ya que también hubo, digámoslo así, un mini boicot.

 

Pero lo que seguro que sí fue, en los estertores de la Guerra Fría, es el último enfrentamiento en clave olímpica de las dos superpotencias EE.UU y URSS antes de la caída del Telón de Acero. Y desde luego este duelo en las diversas disciplinas en que se enfrentaron no defraudó a nadie, aunque el país que se coló entre ellos fuera la competitiva RDA, que pasó de los cien metales y apartó a los americanos del segundo lugar. La URSS lideró el medallero y se impuso en oros, un dulce canto del cisne para el vetusto gigante del este.

 

Sobre el boicot, no fue de la dimensión de Moscú 80 y Los Ángeles 84, sino a pequeña escala, con seis países, entre ellos uno con bastante competitividad en algunos deportes, Cuba, y otro previsible, los vecinos de Corea del Norte, junto a las Islas Seychelles, Nicaragua, Etiopía y Albania.

 

Hablando ya de baloncesto, el torneo olímpico (17-30 sept.) recuperó su máximo nivel con el regreso de los soviéticos, que acabaron enfundándose el oro en una competición espectacular en la que fueron de menos a más de la mano del maestro Gomelski y superaron consecutivamente a los universitarios americanos en semis -fue la última edición sin que los participantes pudieran convocar profesionales NBA para los JJ.OO- y a los yugoslavos en la final. Por su lado, España defendía la plata de Los Ángeles y las expectativas eran altas. Después de realizar una fantástica primera fase con sólo una derrota ante los estadounidenses, esta vez el cruce de cuartos ante Australia salió cruz, al contrario que en LA, y el bajón anímico de esta imprevista derrota arrojó a los de Díaz Miguel hasta la octava plaza. Una pena para una buena plantilla, cuyo lugar natural a priori en la cita coreana hubiese sido el cuarto, considerando inabordables por su potencial tanto a los universitarios de EE.UU como a URSS y Yugoslavia.

 

Pero en esta ocasión no quisiera centrarme en nuestro equipo nacional y si hacer un reconocimiento a la trayectoria de una excelente, aunque poco conocida, generación de jugadores africanos que en otras circunstancias habría podido resplandecer más internacionalmente y que se clasificó para la cita olímpica por méritos propios como máximo representante de su continente, tras lograr ser campeón del Afrobasket en 1987. Se trata de la selección de la República Centroafricana.

 

El recorrido hacia este éxito viene de una trabajada gestación como nos cuenta alguien que fue uno de sus principales protagonistas y que nos servirá de guía en este camino, el histórico de la ACB Anicet Lavodrama, actualmente director de Asis Sport Spain, entidad organizativa al servicio de la educación y el deporte. El Afrobasket de Túnez relata “fue la culminación a varios años de preparación jugando los campeonatos anteriores de Alexandria 83 y Abidjan 85. Nuestra selección estaba en su punto óptimo de experiencia y cohesión. En esa época, la dirección de la federación había hecho un excelente trabajo de combinar los jugadores que estaban en la liga nacional con los que estábamos fuera tanto en la NCAA americana (3) como en Francia (2)”.

 

Los centroafricanos superaron a rivales con mayor tradición como Egipto en dos ocasiones, Senegal, Costa de Marfil o Mali, para alzarse con un meritorio título. El oro en el Afrobasket´87 se convirtió en fiesta nacional, de exhibición del orgullo patrio, y disparó la euforia de un país que adoptó al baloncesto como signo de identidad. “Fue un orgullo acabar campeón continental y haber hecho feliz a tanta gente junto con mi familia. Lo gracioso además es que fue una de las únicas veces que mis padres me vieron jugar y por televisión”, asegura Lavodrama.

 

En aquel Afrobasket estaba ya una emergente Angola que supo sembrar y recoger los frutos posteriormente hasta dominar el panorama africano durante dos décadas. Lavodrama desvela la evolución de una selección que ganaría a España en los Juegos de Barcelona 92. “Angola hizo un plan de acción a varios años, que empezó con la generación de los José Guimaraes, el tirador Manuel Sousa y Jean Jacques Conceiçao, desde el Afrobasket U18 de Luanda en 1979. Construyó múltiples instalaciones deportivas, hizo concentraciones de larga duración de cada generación de U16 a U19 y puso el énfasis en la preparación de sus entrenadores al estilo soviético. Invirtieron en organizar y participar en muchas competiciones internacionales y acumularon experiencia aceptando perder en muchas ocasiones para luego recolectar resultados posteriores, cosa que muchas federaciones en África no hacen ya que suelen tener miras cortoplacistas teniendo más talento global que Angola”.

 

Volviendo a la RCA, en esa agradable tesitura llegó la selección de baloncesto a los Juegos de Seúl donde el sorteo emparejó dos grupos muy igualados. Por un lado, en el A quedaron encuadrados nuestros protagonistas junto al anfitrión Corea del Sur más Australia, Puerto Rico y los favoritos Yugoslavia y URSS. En el B estaban EE.UU y España, con Canadá, Brasil, China y Egipto.

 

Para los centroafricanos disputar una Olimpiada fue un bonito sueño de verano hecho realidad aunque llegar hasta él también se convirtió en una auténtica travesía. Así, de manera aventurera fue el tour hasta la lejana península de Corea desde África Central. “El viaje fue como una procesión religiosa. Volamos de Bangui a París, hicimos escala en Alaska para luego sobrevolar unos paisajes espectaculares sobre bancos de hielo y la llegada a Corea fue memorable. Una vez aterrizamos en el Aeropuerto Internacional de Gimpo ya nos sentíamos olímpicos con la ceremonia de bienvenida y recibidos por los aros”, rememora con satisfacción Lavodrama.

 

Una vez alojados en la Villa Olímpica, la delegación centroafricana fue consciente de la dimensión de lo que estaban viviendo, “estar con ídolos y megaestrellas mundiales como Steffi Graf, Oscar Schmidt, Carl Lewis, etc, es algo que uno tiene incrustado muy dentro. El tener la bandera caminando en el desfile inaugural, hablar con los deportistas de Oceanía, Asia, Europa y las Américas y Caribe, conociéndonos, es excepcional. Coincidir con las mejores selecciones de baloncesto del mundo y para mí en particular con jugadores y amigos de España. Una de mis memorables fotos es donde estoy con Andrés Jiménez, Margall, Montero o Jordi Villacampa, entre otros”, comenta el que fuera pívot de OAR Ferrol, CB Valladolid y Joventut Badalona.

 

Para el debut en Seúl la selección que presentó la RCA era en esencia la misma que se proclamó campeona de África. “Uno de nuestros mejores aleros en el Afrobasket anterior se lesionó creó recordar, pero estaban nuestro capitán Jean Pierre Kotta, Oumarou Sanda, François Naoueyama y Richard Bella, que habrían podido brillar en Europa o EE.UU. Había jugadores que estábamos en la NCAA con los Huskies de HBU, Fred Goporo, Bruno Kongawoin y yo. Los tres tuvimos una muy buena formación de base en nuestro país que pudimos reforzar y consolidar en Estados Unidos. Si Fred Goporo hubiera seguido en el baloncesto profesional hubiera sido uno de los mejores bases en la historia del baloncesto mundial. Era sencillamente espectacular y casi imparable en el uno contra uno, con una visión de juego por encima de todos, mágico”. En síntesis, suficiente talento para que varios de sus integrantes pudieran fichar en ligas profesionales de alto nivel. Entonces ¿dónde estaba el punto débil de la selección centroafricana? Sobre todo en la escasez de centímetros, ya que sólo el despliegue atlético y técnico era el arma para poder combatir y en desventaja a las torres rivales; los yugoslavos Vrankovic o Divac, los soviéticos Belostenny y Sabonis, los australianos Longley y Bradke o los postes puertorriqueños José Ortiz y Ramón Rivas.

 

Así, una República Centroafricana con mucha confianza y ambición saltaba el 18 de septiembre a la fastuosa cancha del Gimnasio Chamsil para medirse al anfitrión Corea del Sur. Quería demostrar que era una escuadra competitiva y lo hizo. Los coreanos eran dominados en el rebote, superados por la velocidad e intensidad de la RCA e incapaces de controlar a Fred Goporo ni el vendaval ofensivo. El resultado; 30-47 al descanso y partido encarrilado. Pero en la segunda parte la dinámica cambió, entraron los triples asiáticos, en especial de Kim 6/13, y con ello los nervios que pusieron en peligro la victoria visitante. Pero los hombres de Eugene Yambé (S) y Marcel Bimalé (DT) mantuvieron el tipo, 70-73. Las cosas empezaban bien para Lavodrama -21 puntos, 11 rebotes, 2 tapones y 3 asistencias en 40 minutos en el estreno- Goporo (15 pts), Kotta (9) y sus compañeros. Buena dosis de autoestima antes de medirse a los cocos del torneo.

 

Y es que dos días después, en la 2ª jornada, esperaba una superior Yugoslavia con Drazen Petrovic al frente, que había ganado a la URSS en su cita inaugural. Un equipo completísimo en todas sus líneas y de nuevo en un pico álgido de talento y carácter. La consigna centroafricana clara, meter balones a Lavodrama y aprovechar la inspiración de Fred Goporo. “Yo disfruté mucho ya que me encantan los retos, y era una magnifica motivación personal enfrentarme con ellos. Mi recuerdo especial es que al final del partido vinieron a saludarme Kukoc -que no jugó- y Radja preguntándome si yo estaba en la NBA”, señala con satisfacción el pívot de Bangui, que asombró ante los plavi a todos los asistentes al Gimnasio Chamsil con 30 puntos, 13 rebotes y 4 tapones yendo 20 veces a la línea de tiros libres. Pero lo cierto es que más allá de la actuación del center no hubo encuentro, 51-21 al intermedio, con Ivkovic repartiendo los minutos entre todos sus hombres. Perder 102-61 no influyó en la moral de los centroafricanos que sabían que les esperaba otra oportunidad ante Australia al día siguiente, aunque el sino fue idéntico, amplia derrota 67-106, sin opciones aunque se aplicara básicamente la misma receta en ataque, surtir de balones a Lavodrama que volvió a irse a los 30 tantos, lanzó 23 tiros libres para anotar 14, capturó 9 rebotes con 3 asistencias, 3 tapones y 1 robo, insuficiente ante el variado arsenal de los aussies comandados por Andrew Gaze (25) y el base Smyth (24).

 

el 23 de septiembre llegó el choque clave que podría haber abierto las puertas de los cuartos a “Les Fauves”. Esta vez los NCAA Fred Goporo (17) y Naoueyama (11) desahogaron en anotación a un castigado por las faltas Lavodrama, y Richard Bella le apoyó en el rebote hasta superar a los caribeños en esa faceta. Con fe en sus posibilidades y ventaja en la media parte, 37-41, los centroafricanos pelearon hasta el final su 2º triunfo, “creo, sin ánimo de polémica, que los árbitros nos perjudicaron contra Puerto Rico sobre todo pitándome faltas que no eran y que sorprendía hasta a los propios adversarios”, (rememora) lamenta Lavodrama. Punto a punto y con mucho esfuerzo, los borícuas fueron rebajando la distancia hasta ponerse por delante y ganar 71-67, dejando a nuestros protagonistas con la miel en los labios.

 

En la 5ª y última jornada de la fase de grupos, celebrada el 24 de septiembre, esperaba la URSS del renacido Sabonis, Belostenny, Goborov… muchos centímetros sólo hablando del juego interior. Pero los hombres del tándem Yambé & Bimalé dieron la cara y volvieron a creer. Nunca dejaron que los soviéticos rompieran el partido y en una inspirada segunda parte lograron mantener la desventaja de 9 del descanso para ceder 87-78. Lavodrama volvió por sus fueros con 27 puntos, 10 rebotes y 6 asistencias, jugando por cuarta vez los 40 minutos, “a día de hoy cada vez que me reencuentro con Kurtinaitis, Tarakanov, Volkov y Tikhonenko se acuerdan del partido contra ellos en Seúl. Me sentía pletórico, insuperable y en un estado de forma excepcional”, subraya el ex jugador de 2.02 de estatura que entonces contaba con 25 años de edad.

 

Después de esta primera fase, la República Centroafricana se veía abocada a pelear por el 9º puesto. Su primer rival, el 26 de septiembre, no le era desconocido. Egipto, al que Lavodrama y compañía ya habían ganado en la final del Afrobasket de Túnez el año anterior. Anicet reconoce que contra los faraones “estábamos mentalmente por encima” y eso fue importante para apuntarse al fin su 2º triunfo olímpico por 63-57, sin brillantez y a pesar de los bajos porcentajes de cara al aro (45%), en especial en el triple (0/10). Fred Goporo 15pts+4asistencias y Richard Bella 15+15 rebotes tomaron el testigo de un Lavodrama que volvió a estar 40 minutos en pista y aportó 16 rebotes, pero que no tuvo el día en el tiro 2/18, ante unos egipcios que no le perdieron la cara a la cita.

 

En el último encuentro, el 29 de septiembre, esperaba de nuevo Corea del Sur con la lección aprendida desde la primera fase. Sus 12 triples, el 3º anotador del torneo olímpico Chung Hee (22.9 pts/part) estuvo especialmente inspirado en dicha faceta, hicieron besar la lona a los combativos centroafricanos que aunque dominaron ligeramente el rebote, 39-36, tampoco se estrenaron esa vez desde los entonces 6.25. Sin embargo, hubo mucha igualdad sobre todo los primeros 20 minutos que acabaron 43-41 para los coreanos. “El último choque con Corea del Sur estábamos tan disgustados con los árbitros que nos desconcentramos y no dimos lo que podíamos. Nos recordó nuestro seleccionador una muy buena lección, jugar de tal manera que los árbitros no llegan a ser un factor en tu contra”, indica Anicet, que aportó 14 puntos, 12 rebotes y 2 tapones en 37 minutos, aunque la despedida acabara en derrota 89-81, lo que ubicó a “Les Fauves” en la 10ª plaza definitiva. Que no fue mala recompensa al trabajo y sacrifico desplegado por un combinado limitado en relación a la mayoría de sus adversarios.

 

Individualmente Lavodrama destacó en la estadística general del torneo y se reivindicó como el líder indiscutible de su selección en números. Con 20.6 puntos por partido fue 4º anotador, y con 10.9 rebotes de promedio el 2º en este apartado sólo por detrás de Sabonis. Fue además 3º en tapones, 1.7, y asistencias, 3.4, y el jugador que más tiempo permaneció en pista de toda la competición, 37.3 minutos de media.

 

Pero hay un deseo que hubiera querido y no pudo cumplir, enfrentarse a España, “me habría encantado jugar contra ellos, pero lo hubiera pasado peor porque me conocían demasiado bien”, sostiene Lavodrama, quien aprovechó y vivió intensamente esta aventura, “es un honor ser olímpico y haber representado con orgullo a la República Centroafricana. Aprendí algunas palabras y frases en coreano que me quedan hasta hoy”, concluye.

 

Y aunque a partir de ahí los hitos en baloncesto de la República Centroafricano no tuvieron continuidad, aquella generación única y casi anónima si tuvo el premio de disfrutar del dulce regusto de ser la mejor selección de su continente y sobre todo de alcanzar el honor de convertirse en olímpico, algo excepcional, que sigue siendo y será lo más grande para un deportista.

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