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El base atómico

Saúl Asensio

MUNICH 1972: Tragedia y canasta para la historia

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Retomo el ciclo que he dedicado a los Juegos Olímpicos con una cita no exenta de polémica, que es recordada por el drama provocado por el terrorismo y, refiriéndonos al deporte que más me gusta, por una canasta que aún hoy, más de 40 años después, sigue dando de que hablar. Es la XX Olimpiada de la era moderna que se celebró enMunichentre el 26 de agosto y el 11 de septiembre de 1972.

 

Más de 35 años después de Berlín, los juegos volvían a una Alemania ahora dividida que seguía formandoparte de un panorama políticamente convulso. Con pocas ausencias como las de China, Sudáfrica y Zimbabwe -en ese momento Rodhesia- no fue una edición especialmente marcada por el boicot.

 

Munich contó con el presupuesto más elevado y el complejo olímpico más impresionante hasta ese momento, pero en plena Guerra Fría, tomó protagonismo indeseado el grupo armado Septiembre Negro, de origen palestino, que tiñó de sangre la cita en tierras muniquesas cuando la segunda semana de competición atentó en la Villa Olímpica contra la delegación israelí. Once atletas hebreos fueron secuestrados inicialmente aunque dos ya murieron en el forcejeo inicial con los asaltantes.

 

Los otros nuevemoriríantrasuna fallida negociacióny la negligente operación de rescatede la policía germana en el aeropuerto de Fürstenfeldbruck. Por parte de los atacantes 5 cayeron y 3 fueron arrestados y semanas después canjeados por otros cautivos. También falleció un policía en la operación.

 

 

Los terroristas pudieron acceder con facilidad en la madrugada del 5 de septiembre al recinto de alojamiento de los atletas debido a que el comité organizador quiso dar una imagen muy diferente a la generada por el régimen nazi durante los Juegos de Berlín de 1936, dejando que los deportistas circularan con la mayor libertad posible. Aunque la delegación israelí fue concentrada en la zona menos accesible de la villa y con un plan de seguridad diseñado por la propia organización, todo falló y generó la gran tragedia posterior.

 

Por su parte, el estado de Israel organizó varias operaciones encubiertas para vengar a sus caídos y castigar a todos los responsables y autores intelectuales de esta masacre. Casi tres décadas después del final del Holocausto los judíos seguían muriendo en Alemania. Una andanada en la línea de flotación al reorganizado orden mundial que surgió de la Segunda Guerra Mundial.

 

Aún así el COI,presidido por el autoritarioy veterano AveryBrundage -el mismo que se opuso al boicot a Berlín 36 cuando era presidente del comité estadounidense-, decidió no suspender los Juegosbajo el argumento de que el terrorismo no podía condicionar esta actividad de orden mundial y elogiando la fuerza del movimiento olímpico.

 

Así pues el espectáculo debió continuardando pie a presenciar entre otras cosas, la final más polémica de la historia del baloncesto. Un asunto que aún colea, aunque para mí resuelto, y que repasaremos a continuación porque esta vez sí, el protagonismo, al margen de otras pruebas como laexhibición del estadounidense Spitzen natación con 7 oros ola actuación del finés Viren en carreras de fondo de atletismo, 10.000 y 5.000 metros, fue para el deporte de la canasta.

 

En esta cita el medallero final lo lideró la URSS seguida por Estados Unidos. La suma de medallas de las dosAlemanias les habría concedido la primera posición en el ranking por delante de las dos superpotencias, pero con el Muro de Berlín separando dos mundos antagónicos, la RDA superó a sus anfitriones que fueron cuartos en número de preseas.

 

En cuanto al torneo de baloncesto, éste fue muy interesante. La competición se organizó entorno a dos grupos de 8 equipos cada uno. España logró su puesto en el segundo preolímpico disputado, el de Augsburgo, y quedó encuadrada en el Grupo A junto a Cuba, Egipto, Japón, Brasil, EE.UU, Checoslovaquia y Australia.

 

No acudió la selección a esta Olimpiada en las condiciones adecuadas. La larga preparación de más de cuatro meses, con un recorrido por el invierno austral de Sudamérica donde jugó 36 partidos amistosos, hizo que no se llegara a la cita de Munich en la mejor formafísica. A este hecho hubo que unirle el lío en el que se encontraba la FEB con un nuevo presidente, Enrique Menor, que sufrió el boicoteo de uno de los pesos pesados en el panorama del basket nacional de la época, Raimundo Saporta.

 

Éste medró para que los jugadores y el entrenador, Antonio Díaz Miguel, abandonaran su compromiso con el equipo nacional. Logró que los jóvenes de la selección se enfrentaran a los veteranos y al propio seleccionador, que se negó a secundar el boicot por la relación que tenía con el antecesor de Menor, Anselmo López, que le dio la oportunidad como jugador y después como coach del combinado nacional y quién le pidió que continuara.

 

Al margen de la desorientada preparación previa, todo este follón influyó como no podía ser de otra manera en el rendimiento de la selección en el torneo olímpico. La atorada España sólo pudo ser undécima ganando a Alemania Federal en la prórroga por 84-83, en el último choque de la competición.  

 

Aunque tuvo un inicio esperanzador y superó a Australia en el debut yposteriormente caerían Egipto y Japón, sufrió una dolorosa derrota 74-53 ante la sorprendente Cuba, ala que en los últimos enfrentamientos se había ganado con facilidad y que cuajó un excelente periplo. También se pinchó en hueso ante Checoslovaquia y Brasil y se perdió con decoro ante Estados Unidos por sólo 16 tantos.

 

En el igualado grupo B la URSS se impuso a todos sus rivales. Por la segunda plaza lucharon Yugoslavia, Puerto Rico e Italia que quedaron igualados a 5-2. Fueron los transalpinos donde ya militaba el gran DinoMeneghin, los que finalmente lograron el pase a las semifinales debido a su mejor average.

 

 

Estados Unidos, gracias a su sensacional defensa a través de la cual sólo encajó 44 puntos por encuentro a lo largo del torneo, dominó su grupo y se plantó en la final casi sin oposición ya que los italianos no fueron rival en semis para los lanzados estadounidenses, que ganaron por 30. Mientras en la otra apasionante semifinal, Cuba puso en serios aprietos a sus “camaradas” soviéticosbasándose en la tripleta que formaban Pedro Chappé, Alejandro Urgellés y Herrera. Tanto, que al descanso los caribeños ganaban de unoy a la conclusión sólo cedieron 67-61.

 

Ruperto Herrera, el fantástico internacional cubanodespués presidente de la federación de baloncesto de su país, formaba parte de un equipo que se conocía muy bien al llevar jugando mucho tiempo juntos. Según él “la defensa agresiva suplía nuestra falta de talla”. Este tipo de juego intenso les llevó a conquistar una medalla olímpica, lo que en opinión del propio Herrera supone el éxito más importante que puede alcanzar un atleta.

 

Probablemente fue éste el mejor equipo nacional cubano de toda la historia que merecidamente se alzó con el bronce al derrotar a Italia en un emocionante choque 66-65, no resuelto hasta la última jugada.

 

Pero llegamos a la final. El partido que disputaron EE.UU y la URSS sigue siendo, 44 años después, el más polémico de la historia. El duelo en sí fue intenso, duro y estuvo liderado por los soviéticos desde el inicio con Sergei Belov destacado, aunque no con ventajas decisivas. Según se acercaba el final, los de Kondrashkin notaron la presión y sólo eran capaces de anotar desde el tiro libre. Los americanos dirigidos por Hank Iba rebajaron la distancia pico y pala minuto a minuto, hasta llegar a ponerse por delante con dos tiros libres de Collins a 3 segundos del final.

 

Ahí vino la discordia. Como permitía el reglamento, eltécnico soviético había solicitado tiempo muertopero la mesa no atendió la petición, el balón se puso en juego y el encuentro tuvo que ser parado por los árbitros Righetto (Brasil) y Arabadjan (Bulgaria). Se habían consumido 2 segundos. Seguidamente, el secretario general de la FIBA Sr. William Jones indicó claramente a la mesa que debían jugarse 3 segundos una vez consumido el tiempo muerto, pero de nuevo los jueces de mesa no le hicieron caso. Sacó la URSS y cuandoiba a dar el segundo pase, enlargo en este caso hacia la zona contraria, sonó la bocina ante el jolgorio de los americanos y la invasión de la cancha por parte del público. Pero conscientes del error, los árbitros mandaron repetir el saque de fondo. Esta vez sí, con tres segundos por delante, ante la desorientaciónyankee.

 

La URSS cambió entonces el sentido de la jugada y buscó el pase largo directamente desde el fondo a la zona americana. Edeshkoencontró a Alexander Belov que saltó más que sus dos defensores -hay quien dice que apoyándose en alguno de ellos, yo no lo veo, más bien aprecio una incomprensible mala defensa- atrapó el balón y anotó la canasta decisiva bajo el aro. De estas muy pocas salen, pero aquella vez se consiguió. Los estadounidenses veían quebrarse su extraordinaria marcaolímpica de 63-0 y 7 títulos seguidos, a coach Iba le robaron la cartera y 370 dólares en el tumulto posterior al bocinazoy los soviéticos se alzaron con su primer oroen basket en unos Juegos. La protesta oficial americana no se hizo esperar y la FIBA hubo de deliberar, pero al día siguiente ratificó el resultado final de 51-50.

 

Para concluir indicar que Estados Unidos en desacuerdo con el fallo,no estuvo en el pódium y renunció a recoger la plata. En la actualidad la FIBA todavía avisa periódicamente de que tiene bajo custodia las medallas a la espera de que sean recibidas, pero para ello debería haber decisión unánime en el equipoy parece que nunca la habrá, ya que exjugadores de aquella selección USA como Kevin Joyce o Kenny Davis, por poner un ejemplo, siempre han manifestado su negativa, incluso en el caso del segundo, prohibiéndoselo a sus herederos en el testamento. 

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