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El base atómico

Saúl Asensio

25 años de los Juegos de Barcelona: Repaso con Santi Aldama (1)

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La larga preparación hasta unos Juegos históricos en organización pero decepcionantes en baloncesto.

El próximo 25 de julio hará curiosamente 25 años que comenzó a celebrarse en España uno de los eventos más intensos e importantes de nuestra historia. Los Juegos Olímpicos de Barcelona fueron un gran éxito organizativo, cambiaron la cara de la Ciudad Condal y se recuerdan como una de las mejores ediciones de este evento en su era moderna. Pero centrados en mi deporte, el baloncesto, la inercia fue diferente, tras una espera de seis años desde la confirmación de la sede había grandes expectativas que no se cumplieron ya que todo pareció gafado desde el inicio.

 

Quiero que volvamos en dos capítulos hasta aquellos juegos en cuanto al basket se refiere bajo el hilo conductor de uno de los protagonistas de esa selección, el pívot Santi Aldama, que fue además en los años posteriores jugador del CB Valladolid. Dos décadas y media después recordaremos un torneo sin emoción en cuanto a la lucha por el oro pero pleno de espectáculo, 13 días mágicos en los que pudimos disfrutar del mejor equipo de todos los tiempos, el genuino Dream Team de los Magic, Jordan, Bird, Barkley o Ewing con el que la NBA entró abusando en el universo FIBA.

 

Puestos en materia empezaremos diciendo que es justo reconocer la labor del que durante 27 años fue seleccionador nacional Antonio Díaz Miguel, un hombre que había hecho evolucionar al baloncesto español. Pero ya muy discutido por el desgaste a pesar de su innegable legado, el coach manchego apuraba los últimos meses en el cargo. Sin que nadie lo supiéramos de antemano, su final al frente del equipo nacional lo aceleró este reto de calibre superior, su sexta Olimpiada. Junto al Campeonato del Mundo de 1986, que se disputó también en nuestro país, los Juegos fueron el gran evento del S.XX para el deporte de la canasta español y sin embargo el entrenador de Alcázar de San Juan -como también le sucedió en el Mundobasket- no dio con la tecla adecuada.

 

Entre los motivos que hicieron que la selección de baloncesto fracasara estuvieron la larga y desigual planificación, las ausencias de tres jugadores interiores con puesto casi garantizado en la plantilla definitiva y la huelga planteada por la ABP debido a la llegada del tercer extranjero. A ello le podemos unir la excesiva rigidez en el protocolo interno que impidió a Villacampa o al propio Díaz Miguel intervenir en el recorrido de la antorcha y que generó incomodidad en el entorno, aunque Epi sí hiciera el relevo final en la ceremonia de apertura… así que todo se fue torciendo desde el inicio.

 

Debido a la importancia de aquel acontecimiento, Díaz Miguel creyó que lo mejor era comenzar la preparación temprano, dos meses y medio antes del torneo olímpico, lo que pudo pasarle factura entre otras cosas porque tuvo demasiado tiempo para darle muchas vueltas a las decisiones a tomar. Así, el 10 de mayo en León, citaba Don Antonio a la primera preselección de la que 4 jugadores; Pepe Arcega, Xavi Fernández, Quique Andreu y nuestro protagonista Santi Aldama, estarían en el combinado definitivo.

 

Aparte, en ella figuraban otros 12 nombres, algunos muy familiares para los vallisoletanos; Lalo García, Mike Hansen, Miguel Ángel Reyes o Silvano Bustos, este último como parte de un amplio elenco de pívots. “Díaz Miguel” nos desvela Aldama, “siempre fue un fan de la gente grande, le gustaba trabajar mucho con los pívots y a mí me hizo seguimiento desde muy pronto porque empecé tarde a jugar a baloncesto, en edad juvenil. Me llevó a la selección promesas y a la preparación del Mundial de Argentina en 1990. Después debuté oficialmente con la absoluta en el Preuropeo 91, esa temporada yo estaba cedido en Huesca e hice un gran año. Mi relación con él fue siempre buena y de agradecimiento”, señala.

 

Después de las primeras semanas de trabajo y una vez disputados tres amistosos en la capital leonesa ante México, Ucrania y Eslovenia y el torneo de Trieste (vs. Grecia, Italia y Croacia), la segunda fase de la concentración se desplazó a Badalona, sede del baloncesto olímpico, el 2 de junio. A ella acudieron jugadores de mayor peso ya concluidos los compromisos en la competición ACB. En mi opinión hubo algunas ausencias notables entre los preseleccionados toda vez que se manejó una amplia lista. Los casos de los veteranos Solozábal y Sibilio, aunque hacía tiempo que ya no acudían a la llamada de Díaz Miguel, o Vecina y Nacho Azofra me llaman la atención porque todos venían de cuajar una gran temporada. Aunque en aquella segunda convocatoria si estaban Rafa Jofresa, Villacampa, Biriukov, Epi, Herreros, Orenga o Andrés Jiménez entre otros.

 

Pronto llegó la primera decepción. El técnico excluía a Ferrán Martínez por no presentarse al entrenamiento inaugural y no aceptar sus explicaciones y las de su club, el Joventut. Segundo jarro de agua fría, Antonio Martín causaba baja por una lesión cervical sufrida en la final de la ACB. Los dos mejores pívots nacionales del momento no jugarían la Olimpiada por lo que las opciones de la selección bajaban enteros. A partir de ese momento y debido también a las buenas sensaciones que estaba dejando su trabajo en la preparación, Aldama sumaba galones como integrante de la selección definitiva en competencia con Morales, Orenga, Andreu o Romay.

 

El 8 de junio, Díaz Miguel había tamizado sus recursos humanos quedándose con una preselección de 17 jugadores que poco después haría un condensado tour por Palma, Ibiza y Sevilla (vs. Bulgaria, Croacia, Inglaterra y Lituania) para jugar otras citas de preparación ya bajo amenaza de huelga por la imposición ACB del tercer extranjero. Los tiras y aflojas con el posible paro continuarían hasta casi el inicio del torneo olímpico poniendo en peligro de manera surrealista la participación de la selección en el evento.

 

El 22 de junio comenzaba el Preolímpico de la zona europea con sede en España y el 28 debutaba el Dream Team en su homónimo americano celebrado en Portland, aplastando a Cuba 136-57. El 24, después de regresar de la Copa V Centenario en Puerto Rico, a la que ya no acudió Pep Cargol por decisión personal, el seleccionador tomó la controvertida medida de prescindir de la veteranía y experiencia del único pívot puro defensivo, Fernando Romay, y asimismo del polivalente Fernando Arcega, capaz de jugar y defender en dos posiciones, tres y cuatro. La lista entonces se veía reducida a 14 jugadores que decidieron secundar los días 29 y 30 de junio, la huelga convocada por la ABP y no entrenar.

 

En esa tesitura inestable y poco propicia de cara a un evento trascendental para el país y una vez concluidas las fases clasificatorias, el día 5 de julio España conoció sus rivales en Barcelona. Nada menos que los pross de EE.UU y una Croacia que nos había ganado sin despeinarse los 3 amistosos disputados. Ambos eran inabordables pero no así Brasil, Alemania y Angola por lo que el objetivo parecía la tercera plaza. En el Grupo B por su parte la heredera soviética, CEI, la emergente Lituania, dominadora en el Preolímpico europeo, Australia, Puerto Rico, Venezuela y China. En el sorteo no estuvo la nueva Yugoslavia, deshabilitada ya para competir en el clasificatorio por la resolución de la ONU debido a la guerra en los Balcanes. Nos quedamos sin saber hasta donde habría podido llegar aquella generación espectacular comandada por Divac, Djordjevic, Danilovic, Savic, Paspalj o Bodiroga entre otros talentos, que hubieran podido ser plata perfectamente por encima de sus, hasta el Eurobasket anterior, compatriotas croatas y de los dos combinados ex soviéticos.

 

Ese julio y por la huelga, se cancelaría el macro Torneo V Centenario que iba a tener lugar en Tenerife y Gran Canaria durante 1 semana (9-16) con España como anfitriona, lo que ocasionó un gran perjuicio a la organización y generó antipatía hacia la FEB y los propios jugadores. “El amago de huelga enrareció el ambiente, nos cayeron palos porque dejamos de disputar el importante torneo de Canarias y no ayudó a que todo el mundo nos apoyara, siendo además perjudicial para la preparación”, sostiene Aldama. Y es que durante ese mes prácticamente la selección sólo se ejercitaba a impulsos y no jugó ningún amistoso hasta medirse por partida doble a Puerto Rico los días 18 y 19. Durante los meses de mayo y junio por el contrario, el combinado nacional había intervenido en 14 amistosos con un balance de 6-8. El día 9 pareció sellarse la paz y llegó la confirmación de que la selección estaría en Barcelona, algo que curiosamente fuera del entorno FEB-ABP nadie había puesto en duda.

 

Así el 15, Díaz Miguel daba el equipo para los juegos con los últimos descartes de Juanan Morales, que cayó lesionado en un hombro la víspera y según informaciones de la época parecía tener sitio asegurado ya que el seleccionador con buen criterio había decidido prescindir de un escolta, y de Pablo Laso, que se jugó el billete hasta el último momento con Tomás Jofresa. A Aldama su inclusión le sorprendió, “en ningún momento pensé que iba a llegar a las Olimpiadas, pero lo cierto es que trabajé mucho y estuve muy en forma durante toda la preparación partidos incluidos, y eso hizo que Antonio confiara en mí y me fuera manteniendo corte tras corte. Reconozco que las lesiones de los pívots facilitaron que estuviera en el equipo final y es verdad que creo que estuve por encima de mi nivel para lograrlo”, se sincera Aldama. “Aunque fue una sorpresa, también fue una grandísima experiencia para un deportista como yo haber disputado la Olimpiada”, añade.

 

Pues ya teníamos la escuadra definitiva, pero con el baloncesto tornándose cada vez más físico y subiendo la importancia del alero alto, se apreciaba que la selección estaba descompensada con 8 jugadores con características de bases y escoltas, los hermanos Jofresa, Pepe Arcega, Fernández, Herreros, Biriukov, Epi y Villacampa, ningún tres ya que Jiménez en la selección era un 4, con el hándicap de tenernos que jugar las habichuelas con la Alemania de Schrempf y el Brasil de Oscar, dos de los mejores treses del mundo, y sólo 3 teóricos interiores; Aldama, Andreu y Orenga.

 

La selección al completo se alojaba en la Villa Olímpica el 22 de julio, cuatro días después esperaba el trascendental debut contra Alemania al que a pesar de la desigual preparación y la constante amenaza de huelga, se llegaba con toda la ilusión del mundo.

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