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El alumno incorrecto

Daniel Álvarez Valdés
Blog de actualidad

Tu irresponsabilidad es nuestra muerte

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Aunque te importe un bledo cargarás con la vergüenza de tu egoísmo y el desprecio de una sociedad que, no como tú, ha sabido respetar las normas

Hoy me dirijo a ti. Exclusivamente a ti, irresponsable. Para mostrarte, en la medida que mi habilidad con las letras me lo permite, mi más absoluto desprecio en un ejercicio de liberación personal. Ahora que vemos la luz tras tanta oscuridad es el momento de ponerte frente al espejo y reflejar la miseria de tu actitud. Necesitaba decírtelo.

 

No sé si piensas que eres un rebelde. Que eres el más listo y estás por encima de la convivencia. Porque de eso va esta historia, de convivir y respetar. ¿Quién te va a decir a ti que te tienes que quedar en casa? Puede ser que, en el peor de los casos, cuando todo pase y volvamos a nuestra vida, te sitúes en tu hábitat natural y cuentes con el pecho henchido de orgullo cómo te saltaste el confinamiento con esa picaresca. Cómo burlaste al Gobierno, cuando realmente de quienes te has burlado es de tus vecinos, de tu familia, de tus propias amistades. No eres más listo, no. Eres un cretino.

 

Afortunadamente la gente como tú habéis sido una minoría. Aun así habéis sido muchos y dañinos. Tú, que has paseado al perro en pareja con alevosía. Tú, que llenaste carros con papel higiénico. Tú, que has visitado el supermercado dos veces al día. Tú, que has aprovechado las calles vacías para salir con tu amigo a tomaros selfies en la plaza. Tú, que has retorcido el Decreto para adaptarlo a tu voluntad. Tú, que aún sabiendo que estaba prohibido huiste de tu ciudad. O tú, que no quisiste entender que debías pasear con tu hijo solo porque, qué carajo, las normas que nos involucran a todos contigo no van.

 

Tu miseria moral es lo que hace que los demás sintamos vergüenza de compartir contigo el hecho de ser seres humanos. Tú, tan orgulloso. Tú, tan estúpido. Tú, tan egoísta. Te crees con derecho a ponerte a ti el primero de la lista sin importarte lo más mínimo que tus acciones tienen consecuencias. Ese individualismo de tal bajeza que estremece, pero en el que seguramente te has educado, o crees a pies juntillas. No, no estás por encima de la solidaridad, del colectivo, de todos los demás. Tan solo eres una rata. Un vertedero con dos patas que se considera persona.

 

Ha sido un confinamiento muy largo. Y es mucha la frustración que he sentido por gente como tú. Mucha impotencia. Porque la mayoría de la sociedad hemos sabido estar a la altura en una tan dura como esta, tan rara, diferente a todo lo que conocíamos. Hemos llorado a nuestros muertos en silencio. Hemos sufrido la tristeza de no poder abrazar a nuestros seres queridos, reír en torno a una cerveza, o pasear por el campo. Hay quien ha estado completamente solo, encerrado en su casa, que no siempre es su hogar, en una soledad difícil de imaginar. Hay profesionales que, literalmente, han dado su vida por los demás. Y tú ahí, en la plaza, besándote con tu compañía, humillando con tu rastrera actitud el sacrificio de tantos.

 

Confío en que, al menos, te hayas llevado una multa. Seguramente hasta de esa te habrás librado, de lo listo que eres. Pero de lo que no te vas a librar es del desprecio que sentimos por ti. Y eso, aunque a ti te importe lo más mínimo, lo vas a cargar sobre tus hombros como una vergüenza que te acompañará para siempre y emponzoñará, aún más, lo más profundo de tu ser.

Comentarios

Oscar 02/05/2020 18:22 #1
Chapo!!

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