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Educacción Digital

Andrés Seoane Fuente

Competencias profesionales y nivel de vida

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El ritmo al que cambian las competencias que se necesitan para desarrollar una función profesional es más elevado que nunca. Y en combinación con la transformación digital y el progreso tecnológico, ejemplificado en la inteligencia artificial, el internet de las cosas o el machine learning, genera un clima de incertidumbre en los trabajadores que queda reflejado en el Informe de carencias en capacidades 2018, un estudio que confecciona cada año Udemy, una plataforma global de enseñanza y aprendizaje online que cuenta con más de 30 millones de estudiantes, 100.000 cursos en más de 50 idiomas y 42.000 instructores.

Algunas de las principales conclusiones de esta investigación son:

  • El 73% de los participantes en el estudio considera que existen carencias en capacidades en España (un 8% más que en el informe de 2017).
  • Al 62% le afectan dichas carencias.
  • El 73% prevé que las capacidades necesarias para desarrollar su trabajo cambiarán en los próximos 5 años.
  • La inteligencia artificial será capaz de desempeñar el actual empleo del 40% de los encuestados, según su propia percepción.
  • El 82% ha tenido que adquirir capacidades adicionales para realizar su trabajo, y de este grupo, el 34% lo ha llevado a cabo completando algún curso online.

Estas respuestas al estudio dan como resultado que casi la mitad de los participantes (el 45%) considera que sólo alcanzará un nivel profesional igual o inferior al de sus padres.

En un momento en el que las posibilidades que ofrece la tecnología se multiplican, se produce la paradoja de que los trabajadores temen por su futuro laboral y, al mismo tiempo, las empresas confiesan no poder cubrir una parte importante de los puestos de trabajo que tienen vacantes.

En el caso de España, un país que clama constantemente por un pacto educativo a nivel nacional, sin que este ‘grito’ tenga ningún eco efectivo en los encargados de tomar las decisiones políticas y administrativas que lo hagan posible; basta con fijarse en cómo la educación universitaria está regulada por una ley del siglo pasado con una leve actualización de principios del presente, para entender que hay demasiadas cosas que se están haciendo mal.

Por otra parte, queda patente la evolución de la formación online, que tanto a nivel universitario como en la FP muestra una notable curva al alza, lo que hace significar que los alumnos/trabajadores, sí son conscientes de la necesidad de reciclar sus conocimientos y competencias pero requieren un marco en el que se encuentren con facilidades, no con más obstáculos de los intrínsecamente ligados de por sí a la carrera profesional.

Es necesario facilitar la formación e impulsar el modelo de la educación online, una metodología en la que el alumno se marca sus pautas y sus tiempos, de modo flexible y adaptado a la situación personal y laboral de cada uno, para poder compaginar la adquisición de las capacidades que permitan formar parte del mercado laboral. Este se modifica a una velocidad casi impensable hace no demasiado tiempo, razón de más para favorecer ese proceso de acondicionamiento. Porque, de lo contrario, todos nos encontramos en serio riesgo de que dos elementos fundamentales en nuestro desarrollo vital queden a un nivel inferior a lo que corresponde, en un presente que ofrece un sinfín de oportunidades: competencias profesionales y nivel de vida.

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