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De todo un poco…

Vidal Holgado

Por fin

Por fin Pedro Sánchez decide convocar elecciones generales, ya era hora, no sé si será porque lo que comenzó por unos conatos de rebelión en sus filas se convirtió en una tormenta del copón, por el invento del relator, porque alguien le haya retorcido los cataplines o porque contrariamente a lo que muchos creíamos, todavía le quedaba algo de dignidad, yo preferiría que fuera por esto último, así me caería un poco menos antipático. Pensar que me alegré cuando le auparon, aunque fuera por la puerta de atrás y no precisamente por lo mejorcito de la huerta. Si hubiera hecho lo que prometió en su discurso de investidura, convocar inmediatamente elecciones y mientras tanto dedicarse a meter en cintura a los que, por el contrario, eligió como apoyo a su permanencia en el cargo, haciendo lo que Mariano Rajoy debería haber hecho, hasta yo le hubiera votado. Ahora ya no, y menos comprobando que el mismo día que anuncia la convocatoria aprovecha para iniciar la campaña diciendo que son los españoles los que tienen que hablar, si, como antes, y que el pueblo siempre tiene razón, como los clientes de una zapatería, siempre tiene razón hasta cuando no la tiene, anda que no hay ejemplos en la historia de pueblos que se buscaron la ruina por elegir mal, otra cosa es que haya que atenerse a lo que el pueblo elija, por respeto a la ley y con frecuencia como mal menor.

 

Y mientras tanto, a disfrutar de la función, que no pasa día sin que nos obsequien con alguna actuación que, si te la tomas con un poco de cachondeo, te hará pasar un buen rato. La última ha sido la definición de derecha trifálica hecha por la ministra Delgado en declaraciones a la SER. Ante el asombro de la entrevistadora, que no se lo podía creer y quiso aclarar si la ministra quiso decir tricéfala, remachó esta que no, que había dicho trifálica a conciencia puesto que el asunto rezumaba testosterona. Pues señora ministra, hubiera sido más preciso decir trihuevida o hexahuevida, se hubiera ajustado más a la función biológica de los órganos, aunque eso tiene poca importancia y si hubiera seguido la indicación de la entrevistadora el asunto no hubiera pasado de un chascarrillo y que más de uno hubiera pensado en que estaría pensando la señora ministra cuando tuvo el lapsus. La que le habría caído a alguno si se le hubiera ocurrido hablar de miembras coñáticas o chochonas del Consejo de Ministras y ministros, con mucha suerte solo habría acabado excomulgado, porque no me queda ninguna duda de la frenética avalancha de peticiones que se hubiera producido solicitando que le caparan.

 

También ha comenzado la función en el Supremo, anda que esta no promete. Los aficionados a los espectáculos de entretenimiento ya pueden ir haciendo acopio de sacos de palomitas. Me tragué el jueves las declaraciones de los acusados Junqueras y Forn durante un buen rato y me divertí bastante, uno ya tiene el estómago acostumbrado a evitar las vomitonas.

 

Las dos fueron de traca, Junqueras dio un mitin político sin desperdicio, desde luego que estos no desaprovechan una con tal de publicitarse y tienen la suerte de encontrar siempre quien les facilite la labor, hasta el Tribunal Supremo, que ya manda pelotas. El tío no se cortó un pelo, yo soy un preso político y no he hecho nada, no he cometido ningún delito, los que cometen los delitos son los demás, sobre todo el estado represor español y sus representantes, lo que yo he hecho es un servicio a los catalanes honrados y cabales y lo pienso seguir haciendo, así que de resultar culpable no creo que le caiga menos de cadena perpetua y que la cumpla hasta el final de sus días, o por lo menos hasta que se tenga la seguridad de que sus facultades están tan mermadas que ya no suponga ningún peligro.

 

Lo de Forn fue todavía mejor, joer con el tío, estaba a favor y en contra de todo, hizo una cosa y la contraria a la vez, daba orden de impedir una tropelía y a la vez la facilitaba, decía cumplir las órdenes de los tribunales y las leyes mientras aconsejaba a su policía que se las pasaran por el arco, el comportamiento de los catalanes en la celebración de un referéndum, prohibido por los jueces, pero por supuesto legal, fue ejemplar, si alguna comitiva judicial tuvo que salir por el tejado fue porque estaban aprendiendo a volar, y si a algún guardia civil le partieron el morro fue por estar donde no tenía que estar, si a otros guardias les dejaron los coches para la chatarra y les quitaron las armas, fue por llevarlas y porque se dejaron, seguramente el hubiera preferido que las hubieran usado y causado un par de docenas de muertos y cien heridos, les hubiera venido como anillo al dedo y ya se hubieran encargado de convertirlo en mil muertos y cincuenta mil heridos, que eso se les da de coña, baste comprobar como lo hicieron en su legalísimo referéndum y como, en varias mesas, salieron más votos que votantes en el censo. Así que ya sabe Vd., Sr ministro del Interior, la próxima vez que envié a la guardia civil a cualquier misión en la futura república de catalonia, mándelos Vd. armados con estandartes del sagrado corazón y escapularios de la Virgen del Carmen y mande a los más enclenques, no sea que todavía a alguno se le ocurra soltar algún mamporro o dar a alguien en toda la crisma con el palo del estandarte y la liemos.

 

No me convenció la actuación del presidente del tribunal, consintió exageradamente el mitin de Junqueras y daba la impresión de ser demasiado tolerante y dar toda clase de facilidades a los acusados y su defensa mientras no se lo ponía fácil a los fiscales, reprendía continuamente a la abogada del estado y del trato a la acusación particular mejor ni hablar, bueno, no saquemos conclusiones precipitadas, queda mucho juicio. 

 

Hay que ver en qué buena forma están los acusados, no están de mal año, no, y que luego nos acusen de que las cárceles españolas atentan contra los derechos humanos; lo dije hace tiempo, cuando Granados salió de Estremera hecho un mozo, parecía venir de unas vacaciones en el Caribe y todavía algunos tienen la poca consideración de decir que se les trata mal, hombre, no digo yo que a los presos haya que darles lentejas con gorgojos, pero arreglárselas con las mejores viandas de Jabugo y trufas de Soria quizá sea pasarse un poco, ¿no?

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