Chantajear a la UE
Europa no necesita la bomba atómica ni para atacar ni para defenderse. En primer lugar, no entra en los planes de la UE atacar a ningún país y, en segundo lugar, la bomba atómica no es un arma de defensa, sino de ataque y destrucción. Además, los acontecimientos de estos últimos días han demostrado que hay algo todavía más eficaz que la bomba atómica. El cierre del estrecho de Ormuz ha sido en las manos de Irán un arma mucho más eficaz y mucho menos catastrófica que su posible arma nuclear. Pero, al mismo tiempo, la guerra de Trump y de Irán están mostrando cómo se puede implicar a países neutrales como medio de chantaje. "Tú me atacas, y yo ataco a tus amigos y de paso estrangulo la economía mundial".
Primero ha sido Trump el que ha chantajeado al mundo entero y ahora Irán le paga con la misma moneda. El Derecho internacional ha sido pisoteado por los países más poderosos y ahora los que todavía creemos en el Derecho internacional y lo respetamos tenemos que aprender a convivir con esta triste realidad.
Por eso, la UE tiene que prepararse a otros posibles chantajes. La finalidad de la UE no es ni ha sido nunca atacar a ningún país y mucho menos chantajear a nadie, pero sí puede ser chantajeada por muchos frentes. Actualmente está siendo chantajeada por Trump y por Putin. Por este último hace ya mucho tiempo que lo está siendo. Y en cualquier momento podría ser chantajeada por China a través de la producción industrial. A pesar de estos peligros, Europa no ha movido un dedo durante décadas y ha vivido dormida. Y, para colmo, está siendo torpedeada por los gobiernos de sus propios Estados miembros. El principal enemigo de la UE no es Putin, ni Trump. Se llama Consejo de ministros y Consejo Europeo.
Es verdad que algo ha empezado a moverse, pero hace tiempo que Europa debería haberse liberado del paraguas militar de los EE. UU, lo que, además, ha supuesto un retraso en el campo de la investigación industrial. Por un lado, la UE tiene que ser fiel a sus principios y respetar el Derecho internacional y, por otro, tiene que aprender a responder a aquellos Estados que consciente y expresamente están violando este Derecho. Por un lado, debe defender los aspectos positivos de la ONU y de otros organismos internacionales y, por otro, exigir la verdadera democratización de estos organismos, reclamando, por ejemplo, la desaparición del derecho de veto en el Consejo de seguridad.
La UE debe aprender a defenderse en muchos campos. Sus principios y valores democráticos no son suficientes en el monumento actual, cuando hay gobiernos que no respetan estos valores.

