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Feliz con poco

Félix Martín Santos
@FMSFelizconpoco

Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC): Efectos protectores de la actividad física

Diversos estudios científicos están revelando que la práctica regular de actividad física ejerce un relevante efecto protector sobre una de las enfermedades respiratorias más prevalentes, graves y costosas: la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), contrarrestando parte del daño provocado por el tabaco, su principal factor de riesgo.

Antes de empezar a describir los principales estudios epidemiológicos que han revelado un efecto protector y preventivo de la EPOC por parte del ejercicio físico, considero imprescindible explicar una serie de conceptos de la misma: importancia, definición, diagnóstico y valoración de su severidad mediante la realización de espirometrías, principales pruebas funcionales respiratorias, escalas de valoración de los síntomas y del estado de salud, exacerbaciones, comorbilidad y, sobre todo, su historia natural. Posteriormente, veremos los trabajos científicos que han mostrado un posible efecto de prevención primaria de esta enfermedad mediante la actividad física aeróbica.

 

En un segundo artículo, el del mes que viene, abordaremos los más relevantes estudios epidemiológicos que han constatado un efecto protector del ejercicio físico en pacientes con EPOC establecida, merced a su capacidad para reducir las exacerbaciones, la sintomatología y la tasa de muerte, así como de aumentar la calidad de vida y ralentizar la pérdida anual de función.

 

Importancia de la EPOC

 

Como antes apuntábamos, esta enfermedad es muy importante porque es muy frecuente, conlleva una alta mortalidad y un excesivo coste.

 

Según un avance del estudio EPI-SCAN II, efectuado por la Sociedad Española de Patología Respiratoria y Cirugía Torácica (SEPAR), la prevalencia de EPOC en la población española de más de 40 años es del 12,4%, mayor en hombres (16,9%) que en mujeres (9,5%), aumentando en ambos con la edad hasta ser, a los 80 años, del 33,6% en varones y del 23,2% en mujeres. (1)

 

Este extraordinario estudio epidemiológico, con una muestra de 10.200 personas procedentes de las 17 comunidades autónomas, es el mayor estudio sobre esta enfermedad efectuado en España. Sus resultados serán incorporados a las nuevas estimaciones de la Organización Mundial de la salud (OMS) y del Global Burden Disease, como refirió, el 12 de junio del 2018, la doctora Inmaculada Alfageme, expresidenta de SEPAR y presidenta del comité científico de EPI-SCAN II (iniciado en febrero del 2017).

 

Este estudio también ha permitido constatar una cruda realidad: la mayor parte de las personas afectas de EPOC aún están sin diagnosticar, concretamente, el 81,7% (88,2% de las mujeres y 76% de los hombres).

 

En cuanto a gravedad respecta, la EPOC es la cuarta causa de muerte en el mundo y para el 2020 se estima que llegará a ser la tercera.

 

También en España es la cuarta causa de muerte, con 29.000 defunciones anuales.

 

En cuanto al coste económico de esta enfermedad, se ha comprobado que se eleva mucho en el curso de las  exacerbaciones, pues el coste medio de las mismas es de 481€, aumentando a medida que se incrementa la severidad de las mismas. (2)

 

El citado coste depende del tratamiento farmacológico y de las consultas médicas, en caso de exacerbaciones moderadas, en tanto que en las graves se dispara por las hospitalizaciones subsiguientes.

 

Es obvio que reducir las exacerbaciones de estos pacientes no sólo reduce la mortalidad, sino  también el coste, pues aumentan en 2,3 veces el consumo de recursos sanitarios y no sanitarios con respecto a los que no las padecen.

 

Un estudio efectuado en Extremadura, publicado en International Journal of COPD,3  ha mostrado que el coste anual de la EPOC es de 36,2 millones de euros. Efectivamente, tras estudiar a 386 extremeños con EPOC, con una edad media de 71,8 años, comprobaron que el coste anual por paciente fue de 3.077 €, de los que el 43,8 % (1645 €) corresponden a costes sanitarios directos, correspondiendo el 43,8% al gasto medicamentoso, en tanto que el 23,1% fue por ingresos hospitalarios.  Los costes no sanitarios (cuidados formales e informales) ascendieron a 1.440 € anuales (el 38,3% del total).

 

A pesar de ciertas limitaciones, este estudio representa  una de las evaluaciones económicas más realistas y exhaustivas del impacto de la EPOC en nuestro entorno, pudiendo ser un referente para futuros estudios en otras comunidades autónomas o incluso para el conjunto de España.

 

Definición de EPOC

 

Según la última actualización del protocolo de consenso más importante en el mundo, el GOLD (Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease), (4) la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica es un proceso neumológico prevenible y tratable, causado por la exposición continuada a partículas nocivas y gases, especialmente las emitidas por el humo de tabaco, que provocan una serie de alteraciones alveolares o/y de las vías aéreas, responsables de una persistente limitación de flujos respiratorios y de los síntomas respiratorios (tos, expectoración y disnea).

 

El curso de esta enfermedad suele ensombrecerse por la presencia de exacerbaciones, que incrementan agudamente el deterioro funcional y sintomático hasta llegar, en ocasiones, a requerir ingresos hospitalarios para restablecer la situación basal del paciente y evitar su muerte.

 

Por otra parte, la inflamación inherente a este proceso no parece circunscribirse a las vías aéreas y alveolos, pues se asocia a una importante comorbilidad, esto es, a un conjunto de variadas enfermedades: coronariopatías (angina, infarto agudo de miocardio…), depresión, ansiedad, síndrome metabólico, disfunción músculo esquelético y cáncer de pulmón, entre otras.

 

Pero ¿cómo se identifica y diagnostica?

 

El diagnóstico se basa en la realización de una espirometría, prueba funcional respiratoria que calcula los flujos, volúmenes y capacidades pulmonares del paciente, para luego compararlos con los correspondientes a personas de su misma edad, sexo y talla (media aritmética), tanto estáticamente cuanto después de inhalar un broncodilatador de acción inmediata (prueba broncodilatadora. (5)

 

De esta forma, podremos objetivar valores de normalidad, cuando son iguales o superiores al 80% del teórico o valores indicativos de insuficiencia ventilatoria, bien obstructiva o bien restrictiva.  

 

Lo que define a la EPOC, como su nombre indica, es la presencia de una insuficiencia ventilatoria obstructiva que, a diferencia del asma, no es reversible, ni tras tomar un broncodilatador ni tras un tratamiento médico que incluya una tanda corta de corticoides orales.

 

Además, si el paciente sigue fumando experimentará un descenso progresivo de la función hasta que sus pulmones no puedan suministrar suficiente cantidad de oxígeno a la sangre (insuficiencia respiratoria).

 

ESPIROMETRÍA (neumotacómetro)

 

¿Cuándo decimos que una espirometría revela una insuficiencia ventilatoria obstructiva?

 

Pues cuando después de expulsar rápida y completamente todo el aire acumulado tras una inspiración máxima, observemos que el cociente entre el valor correspondiente al volumen de aire expulsado en el primer segundo de esta espiración forzada (VEMS o FEV1) y el correspondiente al volumen total de aire movilizado y espirado (capacidad vital forzada o FVC) sea inferior al 70% (FEV1 / FVC <70%).

 

A continuación para valorar la severidad de la insuficiencia ventilatoria obstructiva deberemos comparar los valores del FEV1 del paciente con los teóricos, o sea con la media aritmética de una población del la misma edad, sexo y estatura, como puede observarse en la tabla siguiente.

 

Clasificación de la severidad de la limitación del flujo aéreo (basada en valores postbroncodilatación del FEV1)

 En pacientes con FEV1/FVC <70%:

GOLD 1                 LIGERO             FEV1 ≥ 80% del valor teórico

GOLD 2                MODERADO     FEV1: 50% - 79% del teórico

GOLD 3                SEVERO             FEV1: 30% - 49% valor teórico

GOLD 4             MUY SEVERO      FEV1 < 30% del valor teórico

 

A medida que aumenta el grado de obstrucción bronquial, el pronóstico va empeorando, especialmente cuando el FEV1 es inferior al 30%, donde es muy común que el paciente sufra insuficiencia respiratoria crónica y requiera oxígeno domiciliario.

 

EPOC GOLD 3: Espirometría mostrando una obstrucción severa, pues los valores postbroncodilatación muestran un cociente FEV1/FVC deL 54% (<70%) y un FEV1 de 1030 ml (38% del teórico). Varón de 78 años, gran fumador (36 paquetes/año), evaluado el  05-06-2019.

 

En las siguientes líneas voy a plasmar varias escalas consensuadas internacionalmente para evaluar los síntomas, la calidad de vida y el riesgo de exacerbaciones.

 

¿Cómo se valoran los síntomas en la EPOC?

 

En cuanto a los síntomas, el más invalidante es la dificultad respiratoria (disnea), que también puede cuantificarse mediante una escala, la mMRC (Modificada del British Medical Research Council), (6) que oscila desde ausencia de disnea, excepto para realizar ejercicio intenso (grado 0), hasta una disnea tan severa que impida efectuar las actividades mínimas como lavarse o vestirse (grado 4), como podemos ver en la siguiente tabla.

 

Escala de disnea, según la modificada del British Medical Research Council

                                                         mMRC

Grado

0              Ausencia de disnea salvo al efectuar ejercicio intenso

1               Disnea al andar deprisa o al subir una cuesta poco pronunciada

2             Incapacidad de mantener el paso de otras personas de la misma edad,       caminando en  el llano, debido a dificultad respiratoria, o tener que parar a descansar al andar en llano al propio paso

3             Tener que parar para descansar al andar unos 100 metros o a los pocos minutos de andar en llano

4              La disnea impide al paciente salir de casa o aparece con actividades como vestirse o desvestirse.

 

 

Escala de calidad de vida en la EPOC: CAT (COPD ASSESSMENT TEST)

 

En un afán por evaluar más precisamente la calidad de vida de los pacientes que sufren esta enfermedad se ha ideado una escala cuya suma de puntuaciones oscila de 0 a 40 puntos, considerando que la EPOC deteriora escasamente la calidad de vida cuando la puntuación es inferior a 10 puntos (la mayoría de los días son buenos), en tanto que el deterioro es mediano o alto cuando la citada puntuación es igual o superior a 10 puntos.7 Podemos verla en la tabla siguiente. (7)

 

Nunca toso

             0  1  2  3  4  5

  Siempre estoy tosiendo

No tengo flema (mucosidad) en el pecho

             0  1  2  3  4  5

Tengo el pecho completamente lleno de flema

No siento opresión alguna en el pecho

             0  1  2  3  4  5

Siento mucha opresión en el pecho

Cuando subo una pendiente o un tramo de escalera no me falta el aire

            0  1  2  3  4  5

Cuando subo una pendiente o un tramo de escalera  me falta mucho el aire

No me siento limitado para realizar actividades domésticas

            0  1  2  3  4  5

Me siento muy limitado para realizar actividades domésticas

Me siento seguro al salir de casa a pesar de la afección pulmonar que padezco

            0  1  2  3  4  5

No me siento seguro al salir de casa debido a la afección pulmonar que padezco

Duermo sin problemas

            0  1  2  3  4  5

Tengo problemas para dormir debido a la afección pulmonar que padezco

Tengo mucha energía

            0  1  2  3  4  5

No tengo ninguna energía

 

 

Evaluación del paciente combinando el historial de exacerbaciones y la evaluación de los síntomas

 

En el último protocolo de consenso (GOLD 2019) se ha vuelto a hacer hincapié en combinar el historial de exacerbaciones y la presencia y severidad de los síntomas, según las dos escalas mencionadas, para configurar cuatro casillas con las primeras cuatro letras del abecedario en mayúsculas: A, B, C,  D.

 

Así, si la persona afecta de esta enfermedad no sufre ninguna exacerbación o como mucho una, pero sin ingreso hospitalario, durante un año, se encuadrará dentro de las casillas A o B, según tenga escasos síntomas y mínimo deterioro de su calidad de vida (mMRC 0-1 y CAT <10) o lo contrario (mMRC ≥2 y CAT >10), respectivamente.

 

 

Una vez que hemos encasillado a los pacientes en una de las cuatro letras mencionadas, según su riesgo de exacerbaciones y severidad de sus síntomas, podremos individualizar con más acierto tanto el tratamiento medicamentoso como el no farmacológico, donde cobra un protagonismo especial la práctica de actividad física, además del cese tabáquico, siempre esencial, así como la vacuna antigripal anual y la vacuna antineumocócica (VCN 23, VCN 13), como bien aconseja el Consenso Internacional GOLD 2019.

 

                              Manejo no farmacológico de la EPOC (GOLD 2019)

Categoría pacientes

Esencial

 

    Recomendado

 

Dependiendo                                                                                          guías locales

       A                 

Cese tabáquico (puede incluir terapia medicamentosa)

   ACTIVIDAD FÍSICA

Vacuna antigripal  Vacuna antineumocócica

    

      B-D

Cese tabáquico (puede incluir tto medicamentoso)

Rehabilitación Pulmonar

 

   ACTIVIDAD FÍSICA

Vacuna antigripal  Vacuna antineumocócica

    

Historia natural de la EPOC:

 

Fletcher y Peto en sus famosos estudios epidemiológicos de 1976 y 1977, revelaron que el FEV1 se reduce gradualmente a lo largo de la vida, aunque en la mayoría de los no fumadores y en muchos fumadores nunca llega a desarrollarse una insuficiencia ventilatoria obstructiva. Sin embargo, ciertos fumadores tienen una especial susceptibilidad para sufrir un deterioro acelerado de la función que les aboca a una obstrucción bronquial irreversible, o sea, a sufrir una EPOC.  Estos autores también observaron que cuando un fumador dejaba de fumar no volvía a recuperar la función, pero, en cambio, el deterioro acelerado de la misma cesaba, perdiendo a partir de entonces lo mismo que los sanos. 

 

Fletcher y Peto consideraron crucial efectuar espirometrías a fumadores de edad media, a fin de detectar precozmente obstrucciones ligeras, esto es, estadios precoces de EPOC (obstrucciones ligeras, como las de los actuales GOLD 1 o GOLD 2, pero con un FEV1 relativamente conservado, cerca del 80%), que motivaran su absoluto cese tabáquico. De esta suerte, su esperanza de vida no se vería cercenada. Obviamente, cuando el deterioro de la función es muy notable, como acontece en los actuales estadios 3 y, sobre todo, 4 de GOLD, al tener menos reserva funcional, el pronóstico es más sombrío, aunque si dejaran de fumar   verían prolongar su supervivencia con respecto a los que seguían fumando. (8,9)

 

En definitiva, estos dos autores demostraron que hay que detectar precozmente a las personas que están desarrollando EPOC, con objeto de convencerles para que dejen de fumar y, así, no se reduzca drásticamente su supervivencia. Aunque también revelaron que cuando el deterioro es severo, dejar de fumar también mejora su pronóstico, pues aunque mueran de esta enfermedad, lo harán más tarde que los que sigan fumando.

 

Posteriormente, diversos estudios epidemiológicos, varios liderados por Burrows, descubrieron que la función pulmonar máxima se alcanza entre los 15 y 25 años (antes en las  mujeres), para permanecer estable en torno a una década (fase de “plateau”). (10-13) Luego, en los no fumadores se pierden de 20 a 25 ml anuales de FEV1, como previamente describió Fletcher (9), de forma que en las próximas cinco décadas solían perder como 1 litro de FEV1.

 

Pero ¿cómo actúa el tabaco?

 

Pues en los fumadores susceptibles el tabaco deteriora la función respiratoria por diversas vías: reduciendo el máximo FEV1 al que pueden llegar, cuando se fuma durante la adolescencia o incluso cuando se es fumador pasivo en el claustro materno, por fumar la madre durante el embarazo, (14,15) o durante los primeros años de vida por inhalar pasivamente el humo emitido por sus padres fumadores,(16,17); acortando la fase “plateau” (14,18) o incluso eliminándola18; finalmente, por un deterioro acelerado de la función alcanzada, como refirieron Fletcher8,9  y otros investigadores (10,18-20).

 

Más tarde, en septiembre del 2011 se publicó el estudio observacional prospectivo ECLIPSE (Evaluation of COPD Longitudinally to Identify Predictive Surrogate Endpoints), (21) en el que se apreció que la evolución de la EPOC era muy heterogénea, pues casi la mitad de los pacientes no experimentaban un deterioro acelerado de la función, sino que su FEV1 no se reducía más que en los sanos e incluso en un 8% se incrementaba más de 20 ml al año. Sólo los que seguían fumando o tenían lesiones de enfisema, experimentaban un deterioro mayor de la función, con una pérdida del FEV 1 superior a 40 ml al año. Este último hecho, ya lo refirieron Fletcher y Peto en 1976.

 

En las siguientes líneas vamos a ver cómo la actividad física parece ejercer un efecto preventivo de esta enfermedad, tanto primaria, algún estudio, que veremos en este contenido, como secundaria y terciaria, que analizaremos en el del próximo mes.

 

Prevención primaria de la EPOC por actividad física: ¿deseo o realidad?

 

Lo primero que debemos decir es que la verdadera prevención primaria de esta enfermedad se basa en la prevención y tratamiento del tabaquismo, principal causa de la misma. Para ello disponemos de  estrategias seguras y efectivas, que, en su momento, analizamos en un contenido de este blog, publicado el 21 de agosto del 2014, con el título “Intervención Clínica en Tabaquismo”.

 

Ahora, pues, veamos qué se ha publicado con respecto al efecto benefactor de la actividad física.

 

En el 2002, Jakes y colegas, revelaron en una muestra de la población general, seguida durante 4 años, que las mujeres que subían un número mayor de pisos de escaleras se beneficiaban con una menor reducción anual del FEV1 que las que no se ejercitaban al respecto. De entrada, ya se empezaba a establecer asociaciones entre un mayor nivel de actividad física y un menor deterioro fisiológico de la función. (22)

 

En agosto del 2003 se publicó un estudio prospectivo finlandés que también reveló cómo la actividad física regular, estimada en kilómetros andados, recorridos en bici o en esquí, se asociaba con una reducción significativa de la pérdida de función respiratoria ( FEV 1 y flujos en pequeña y mediana vía aérea).  Así, durante los primeros 10 años se observó que los que se hallaban en el tercil más alto de actividad física perdían 9,8 ml menos al año (FEV1), con respecto a los que se encontraban en el tercil inferior. (23)

 

Aunque los autores de este estudio siguieron a una muestra de varones durante un periodo prolongado, de 10 a 25 años (429 y 186 hombres, respectivamente), se dudó que pudieran extrapolarse tan boyantes resultados a la población general, al ser varones del medio rural, acostumbrados a altos niveles de actividad física.

 

Posteriormente, se publicaron otros estudios epidemiológicos que constataron una asociación entre una menor pérdida anual de función respiratoria (FEV1 y FVC) y un mayor nivel de ejercicio físico regular. (24)  Sin embargo, en todos estos estudios el control de otras variables de confusión fue deficiente.

 

Probablemente el estudio epidemiológico de mayor relevancia que evidenció un cierto efecto de prevención primaria de EPOC por la práctica regular de actividad física fue el publicado en marzo 2007 en American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, (25 )que fue liderado por dos de los investigadores que más se han significado en este campo, la doctora Judit García-Aymerich y el doctor Josep M Antó, del Centro de Investigación de Epidemiología Ambiental (CREAL) y del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona.

 

Estos investigadores, trabajando conjuntamente con colegas suecos y daneses, siguieron durante 10 años a 6790 personas pertenecientes a un estudio longitudinal sueco (Copenhagen City Heart Study), a fin de establecer asociaciones entre el nivel de actividad física (ligera, moderada y vigorosa), función pulmonar (FEV1 y FVC), tabaquismo y otras variables.  De esta forma, a la conclusión del estudio, obtuvieron unos resultados realmente esperanzadores, pues los fumadores activos que practicaban regularmente actividad física moderada o vigorosa experimentaban una menor pérdida de función anual ( +2.6 and +4.8 ml/año de FEV1, P = 0.006, and +2.6 and +7.7 ml/año de FVC, P < 0.0001, para los grupos de actividad moderada y vigorosa, respectivamente). Hecho que sólo se observó en los fumadores activos.

 

Aunque lo más importante de este estudio observacional prospectivo fue comprobar una asociación entre niveles moderados o vigorosos de ejercicio físico y una reducción del riesgo de desarrollar EPOC entre los fumadores del estudio, cifrado en un porcentaje del 23% versus los sedentarios o los de bajo nivel actividad física. 

 

Según los autores, el efecto antiinflamatorio inherente a la actividad física regular, observado en estudios experimentales (26), podría contrarrestar los fenómenos inflamatorios y oxidantes que operan en el desarrollo de la EPOC en ciertos fumadores susceptibles (en torno a un 20%).

 

Otro hallazgo de este notable estudio prospectivo fue comprobar que la citada actividad física (moderada y vigorosa) conseguía resultados más favorables en el subgrupo de pacientes con asma que en los no sufrían esta enfermedad, dado que los primeros ganaban 10 ml/año de FEV1 y 7 ml/año de FVC comparado con el grupo de baja actividad física. En cambio, los segundos, los que no sufrían asma que practicaban actividad física moderada y vigorosa sólo experimentaban pequeños aumentos anuales del FEV1 y de la FVC: 1 y 2 ml, respectivamente, con respecto a los que practicaban escaso ejercicio físico.

 

Como era de esperar, el deterioro anual de FEV1 y FVC fue superior en fumadores activos versus no fumadores, al igual que, obviamente, el riesgo de EPOC.

 

En el artículo del siguiente mes describiremos los estudios epidemiológicos más relevantes que han mostrado cómo la práctica regular de actividad física aeróbica beneficia ostensiblemente a los pacientes que sufren esta enfermedad, mejorando su calidad de vida y reduciendo la clínica,  exacerbaciones y mortalidad, entre otros efectos positivos.

 

Dr. Félix Martín Santos

 

 

Fuentes bibliográficas:

 

1.            https://separ.es/?q=node/1139

 

2.            Sicras A, Huerta A, Navarro R, Ibáñez J. Uso de recursos y costes asociados a las exacerbaciones de enfermedad pulmonar obstructiva crónica: estudio retrospectivo de base poblacional. Semergen. 2014; 40(4): 189-97.

 

3.            Merino M, Villoro R, Hidalgo Vega A, Carmona C. Aocial Economic  costs of COPD in Extremadura (Spain): an observational study . International Journal of COPD 2018: 13, 2501-2514.

 

4.            Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease – GOLD. 2019

 

5.            Standardisation of spirometry. M.R. Miller, J. Hankinson, V. Brusasco, F. Burgos, R. Casaburi, A. Coates, R. Crapo, P. Enright, C.P.M. van der Grinten, P. Gustafsson, R. Jensen, D.C. Johnson, N. MacIntyre, R. McKay, D. Navajas, O.F. Pedersen, R. Pellegrino, G. Viegi and J. Wanger. Eur Respir J 2005; 26: 319–338

 

6.            Mahler DA, Wells CK. Evaluation of clinical methods for rating disnea. Chest 1988; 93:580-6

 

7.            Jones PW, Harding G, Berry P, Wikund I, Chen WH, Kline Leidy N. Development and first validation of the COPD Assesment Test. Eur Respir J.2009, ; 34 (3): 648-54

 

8.            Fletcher, Peto R.. The Natural history of chronic airflow obstruction. BMJ 1977; 1: 1645-1648.

 

9.            Fletcher, Peto R, Tinker CM, Speizer FE. The Natural history of chronic bronchitis and emphysema. An eight-year study of early chronic obstructive lung disease in working men in LondonOxford, England: Oxford University Press, 1976.

 

10.          Knudson RJ, Lebowitz MD, Holberg CJ, Burrows B. Changes in the normal maximal expiratory flow-volume curve with growth and aging. Am Rev Respir Dis 1983;127:725–734.

 

11.          van Pelt W, Borsboom GJJM, Rijcken B, Schouten JP, van Zomeren BC, Quanjer PH. Discrepancies between longitudinal and cross-sectional change in ventilatory function in 12 years of follow-up. Am J Respir Crit Care Med 1994;149:1218–1226.

 

12.          Burrows B, Lebowitz MD, Camilli AE, Knudson RJ. Longitudinal changes in forced expiratory volume in one second in adults. Methodologic considerations and findings in healthy nonsmokers. Am Rev Respir Dis 1986;133:974–980.

 

13.          Brandli O, Schindler C, Kunzli N, Keller R, Perruchoud AP. Sapaldia team. Lung function in healthy never smoking adults: reference values and lower limits of normal of a Swiss population. Thorax 1996;51:277–283.

 

14.          Maternal smoking during pregnancy. Effects on lung function during the first 18 months of life. Tager IB, Ngo L, Hanrahan JP. Am J Respir Crit Care Med. 1995 Sep; 152(3):977-83.

 

15.          The influence of a family history of asthma and parental smoking on airway responsiveness in early infancy. Young S, Le Souëf PN, Geelhoed GC, Stick SM, Turner KJ, Landau LI. N Engl J Med. 1991 Apr 25; 324(17):1168-73

 

16.          Health effects of passive smoking-10: Summary of effects of parental smoking on the respiratory health of children and implications for research. Cook DG, Strachan DP. Thorax, 1999 Apr; 54(4): 357-66.

 

17.          A longitudinal study of the effects of parental smoking on pulmonary function in children 6-18 years. Wang X, Wypij D, Gold DR, Speizer FE, Ware JH, Ferris BG Jr, Dockery DW. Am J Respir Crit Care Med. 1994 Jun; 149(6):1420-5.

 

18.          The natural history of forced expiratory volumes. Effect of cigarette smoking and respiratory symptoms. Tager IB, Segal MR, Speizer FE, Weiss ST. Am Rev Respir Dis. 1988 Oct; 138(4):837-49.

 

19.          Distribution of forced expiratory volume in one second and forced vital capacity in healthy, white, adult never-smokers in six U.S. cities. Dockery DW, Ware JH, Ferris BG Jr, Glicksberg DS, Fay ME, Spiro A 3rd, Speizer FE. Am Rev Respir Dis. 1985 Apr; 131(4):511-20

 

20.          Blue-collar normative spirometric values for Caucasian and African-American men and women aged 18 to 65. Glindmeyer HW, Lefante JJ, McColloster C, Jones RN, Weill H. Am J Respir Crit Care Med. 1995 Feb; 151(2 Pt 1):412-22.

 

21.          Changes in Forced Expiratory Volume in 1 Second over Time in COPD. The New England Journal of Medicine. 2011, september 29; 365: 1184-1192. Jorgen Vestbo,  Lisa D.Edwards… Rennard, MD et al, for the ECLIPSE investigators.

 

22.          5. Jakes RW, Day NE, Patel B, Khaw KT, Oakes S, Luben R, Welch A, Bingham S, Wareham NJ. Physical inactivity is associated with lower forced expiratory volume in 1 second: European Prospective Investigation into Cancer-Norfolk Prospective Population Study. Am J Epidemiol 2002;156:139–147

 

23.          Pelkonen M, Notkola IL, Lakka T, Tukiainen HO, Kivinen P, Nissinen A. Delaying decline in pulmonary function with physical activity: a 25-year follow-up. Am J Respir Crit Care Med2003;168:494–499.

 

24.          Cheng YJ, Macera CA, Addy CL, Sy FS, Wieland D, Blair SN. Effects of physical activity on exercise tests and respiratory function. Br J Sports Med 2003;37:521–528.

 

25.          Regular Physical Activity Modifies Smoking-related Lung Function Decline and Reduces Risk of Chronic Obstructive Pulmonary Disease. A Population-based Cohort Study. Judith Garcia-Aymerich , Peter Lange , Marta Benet 1, Peter Schnohr , and Josep M Antó. American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine. Vol. 175, No. 5 | Mar 01, 2007

 

26.          Das UN. Anti-inflammatory nature of exercise. Nutrition 2004; 20:323-326

 

Comentarios

Olga Hernández 07/08/2019 13:24 #6
Excelente artículo, al igual que el siguiente, que también he leído. En éste has mostrado con gran claridad la importancia de la EPOC, cómo diagnosticarla y evaluarla, con buenos esquemas. Al final, después de explicar lo que puede hacernos el tabaco en los bronquios y pulmones, nos animas a hacer ejercicio físico para reducir el riesgo de sufrir esta enfermedad tan frecuente. A ver si se entera bien la gente, que todavía hay muchos fumadores. Sigue así, divulgando de esta manera tan efectiva y con tan buen apoyo científico. Muchas gracias.
Pedro Artola 21/07/2019 18:28 #5
Gran artículo Dr. Martin. Magníficamente explicado para todos. Ojalá mucha gente lo lea, primeramente para formarse y segundo para adquirir conciencia sobre la necesidad de cuidarse y dejar de fumar. Dejarlo por uno mismo y también para evitar sufrimientos a la gente que les rodea: familiares, amigos y profesionales de la salud. Datos escalofriantes: 29.000 defunciones en nuestro país, altísima comorbilidad y un altísimo coste para todos los contribuyentes. Pero nos dejas una puerta abierta a la esperanza. “Que los efectos antiinflamatorios inherentes a la actividad física podría contrarrestar los efectos inflamatorios y oxidantes de la EPOC.” Ojalá que muchos lectores al leerte dejen de fumar hoy mismo. Saludos y muchas gracias una vez más.
María Jesús Hernández 19/07/2019 15:12 #4
Félix consuela saber que la EPOC se puede prevenir y tratar. Una espirometría realizada por un especialista nos evidenciara nuestra capacidad pulmonar y la detección precoz de obstrucciones ligeras . Resulta muy interesante tu exposición sobre como evaluar los síntomas y el riesgo de exacerbaciones para poder encasillar a los pacientes y así comenzar individualmente tanto el tratamiento farmacológico como el no farmacológico. No olvidaremos tus recomendaciones de abandonar el tabaquismo y realizar ejercicio físico.Muchas gracias y felíz verano
Inmaculada Hernández Rodríguez 11/07/2019 11:26 #3
Félix espléndido tu trabajo, cómo se nota que eres especialista en la materia, haces gala de tus conocimientos y nos pones al día de los últimos trabajos de investigación realizados por expertos en el tema. Además de explicar, con todo tipo de detalles, lo que define a la EPOC, sus síntomas, la evaluación de los pacientes, la importancia de la detección precoz, su tratamiento con medicamentos, las vacunas... incides en que la actividad física regular se asocia a una reducción significativa de la pérdida de función respiratoria y en el efecto antiinflamatoria inherente a dicha actividad. En medio de situaciones importantes de deterioro de la salud siempre abres puertas a la esperanza para poder hacer frente a ellas y así mejorar la calidad de vida. Muchas gracias por todo ello. Felices vacaciones.
Alba Rodríguez 06/07/2019 13:53 #2
Me ha gustado mucho informarme sobre esta enfermedad, más aún por padecerla un familiar mío. Como has sido muy didáctico he podido enterarme de cantidad de cosas que desconocía sobre ella. Está claro que lo mejor es no fumar o dejar de hacerlo pronto. Además, el ejercicio físico es una suerte que ayude. Muchas gracias por informarnos y educarnos tan bien en asuntos que competen a nuestra salud. Nuestro bien más preciado.
Asun 04/07/2019 14:31 #1
Me ha gustado mucho el articulo. No soy fumadora pero lo fui de joven y mi padre padeció la enfermedad. Gracias por informarnos tan profundamente y animarnos a hacer ejercicio físico.

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