Y el fútbol volvió a Zorrilla

Tres meses después, la Liga regresó al estadio del Real Valladolid. Si bien el reencuentro no fue el mejor posible, al menos se vivió un gran ambiente en la grada antes, durante y después del partido.

Demasiado tiempo son tres meses para un seguidor futbolero sin ver su deporte favorito. Tres meses en los que tiene que conformarse con las típicas pachangas de verano, primeros entrenamientos una vez su equipo vuelve al tajo y con la rumorología típica del mercado de fichajes.

 

Pero todo esto se acabó este sábado en Valladolid. El Pucela inauguraba la Liga ante todo un clásico como es el Athletic de Bilbao, una visita de un equipo que siempre supone toda una horda de aficionados llegados desde el País Vasco.

 

Esta vez no iba a ser una excepción, más teniendo en cuenta el buen horario del encuentro, por lo que la ciudad antes y el estadio durante el partido fueron una fiesta en la que bilbaínos y vallisoletanos se divirtieron juntos sin ningún tipo de animadversión los unos con los otros.

 

Cerca de 4.000 aficionados rojiblancos –de los poco más de 15.000 que hubo en el partido- hicieron acto de presencia en el José Zorrilla y vivieron el buen ambiente del estadio blanquivioleta.

 

En la grada se pudieron comprobar las ganas que había de volver a ver un buen partido. El último de la temporada pasada, aquel que perdiera el Pucela ante un Celta que se jugaba el descenso, no era precisamente el mejor recuerdo.

 

Por desgracia, si bien el juego y las sensaciones no fueron las mismas de aquel día, sí lo fue el resultado; el equipo contrario escapando con los tres puntos. Otra vez será.

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