XXX aniversario del Estatuto: la ausencia de la presidenta y el toque a rebato para recuperar el honor en política

María Josefa García Cirac, indispuesta, no asistió a la celebración de la efeméride en el que se entregó la medalla de Oro de las Cortes a Vicente del Bosque. El vicepresidente, Rodríguez Porres, hizo un llamamiento a la política para recuperar el honor y la honradez en la clase política: "porque el comportamiento poco ético de unos pocos no ha de empañar el esfuezo de la mayoría".

Nadie faltó a la cita. Excepto la principal protagonista, la presidenta de las Cortes de Castilla y León, María Josefa García Cirac, quien una inoportuna indisposición ha provocado que no pudiera asistir a la celebración del XXX Aniversario de la aprobación del Estatuto de Castilla y León, en el que el seleccionador nacional Vicente del Bosque ha recogido la Medalla de Oro del Parlamento.

 

En su lugar, ha sido el vicepresidente de las Cortes, Fernando Rodríguez Porres, quien ha pronunciado el discurso institucional en el que ha querido fundamental el futuro de Castilla y León y de su sociedad “en la recuperación del honor, el esfuerzo y de la responsabilidad como valores que los políticos debemos trasladar, con nuestro ejemplo, a la sociedad”, ha dicho.

 

Rodríguez Porres, en una alocución plagada de citas literarias y filosóficas, ha asegurado que “vivimos en una época extraña”, en la que el pueblo desconfía en las instituciones y se hace patente una “debilidad del entramado institucional”, aunque ha querido dejar claro que el trigésimo aniversario de la institución sirve para “celebrar la fortaleza del consenso político y social de aquel momento”.

 

El vicepresidente primero de las Cortes se ha referido a los casos de corrupción en la política asegurando que el “comportamiento por ético de unos pocos no ha de empañar el trabajo, esfuerzo y honradez de la mayoría que nos dedicamos al servicio público” y cree que, como en la Grecia clásica, sería importante “un estado donde los ciudadanos temieran menos a las leyes que a la vergüenza” en el que se primara una “sociedad de ciudadanos valorado por su conducta”.

 

Todos quisieron fotografiarse al lado del 'marqués' del fútbol tras un acto en el que intervino el vicepresidente de las Cortes, Rodríguez Porres, en sustitución de García Cirac, la presidenta del Parlamento, que se encontraba indispuesta.

 

El discurso ha tenido en el honor y la honradez dos pilares fundamentales, así como la “recuperación para nuestra sociedad de la autoridad como valor general que provenga de la experiencia, de al sabiduría y la jerarquía”, ha dicho Fernando Rodríguez, quien también se ha referido a los momentos de crisis por los que atraviesa el país.

 

Para ello ha dicho que es importante conocer “lo acontecido en el pasado, a aprender como se resolvieron problemas similares a lo largo de la historia” para concluir diciendo que “de la crisis económica hemos de salir habiendo aprendido la lección”. Rodríguez Porres cree que todas estas propuestas no se podrán llevar a cabo sin “un profundo entusiasmo democrático a través del diálogo”, antes de decir que en pocos sitios como en Castilla y León es más fácil el diálogo.

 

El seleccionador nacional ha recogido la máxima distinción del Parlamento autonómico con “orgullo” y con buena dosis de modestia, cuando recordó “lo pequeño” que se sentía al repasar la nómina de personalidades que han recibido este galardón. Del Bosque quiso compartir este premio con el resto de los jugadores que se han proclamado campeones del mundo y dos veces de Europa.

 

Tras el acto institucional, el seleccionador recibió las felicitaciones de parlamentarios y de todos el Gobierno regional, y no dudó en fotografiarse y firmar autógrafos a cuantos se lo solicitaban. La medalla de oro de las Cortes, a buen seguro, ocupará una parte importante de los importantes trofeos obtenidos en su carrera profesional. En gran medida "porque no es fácil ser profeta en su tierra” tal y como reconoció el marqués del Bosque, que es también rey del fútbol.

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