Whiplash, un apasionante relato en torno al talento musical en el segundo día de Seminci

Fotograma de la película Whiplash

Whiplash sale ovacionada por público y prensa. Supone un ejemplo de talento cinematográfico en un día en el que también se presentó la película francesa Diplomacia.

Todo lo que se había escrito y hablado sobre Whiplash antes de su desembarco a Seminci era sugerente. Mejor película y Premio del Público en el festival más importante de cine independiente en todo el mundo, Sundance. Por ello, a pesar de estar frente a un largometraje dirigido y escrito por un chico de apenas 29 años, las expectativas se hallaban en todo lo alto. Y aun así han sido ampliamente rebasadas. Porque Whiplash es una de las experiencias cinematográficas más potentes de los últimos años.

 

Una película que gira en torno al mundo de la música, el talento y la obsesión por el éxito y que hace gala de su talento en todos y cada uno de sus apartados cinematográficos. Con un ritmo de la narración penetrante, intenso y desinhibido, ofrece al espectador un relato apasionante y repleto de autenticidad y tensión. Puede usted ver esta película después de pasar la noche en vela que aun así se sentirá totalmente atrapado ante un memorable espectáculo cinematográfico y su torbellino de sensaciones audiovisuales.

 

Porque si visualmente atrapa con su puesta en escena vibrante, Damien Chazelle, apasionado de la música, nos obsequia con una soberbia lección de como usar el sonido en el cine. Mención especial para Milles Teller y JK Simmons, los dos actores que protagonizan el largometraje y que elevan aun más la valoración final de esta arriesgada propuesta con un derroche de ímpetu físico y agudeza interpretativa. Después de los Dardenne, Whiplash eleva el listón cinematográfico de la Seminci a tan alto nivel que será difícil si quiera acercarse a él durante el resto de festival.

 

 

El veterano director de cine, Volker Schlöndorff , ha presentado en Valladolid su último trabajo, Diplomacia o podríamos añadir nosotros, la noche que Hitler quiso destruir París. Porque si no podía poseerla, el canciller de Alemanía quería verla destruida. De esta forma dio la orden al gobernador militar alemán, Dietrich von Choltitz de llevar a cabo ese trabajo. Con este punto de partida, Schlöndorff decide darle el protagonismo a los dos hombres que se la merecen, el propio general alemán y al otro hombre que con su valentía y su perspicacia salvó uno de los lugares más mágicos que existan sobre la faz de la tierra, el consul general sueco de París, Raoul Nordling.

 

Y para hacer de Diplomacia una película sincera y natural como es, el director germano se encierra en el despacho del militar alemán, pone a rodar su cámara y deja a André Dussollier y Niels Arestrup que hagan todo el trabajo. Y no hace falta más porque ambos demuestran ser capaces de cargar a sus espaldas todo el peso narrativo con su admirable labor interpretativa encarnando a dos hombres valientes con un carácter y temperamento que los hace muy diferentes.

 

La película, basada en la obra teatral de Cyril Gely, flojea en su elocuencia cuando decide salir de visita y dejar atrás por unos momentos a los dos hombres que focalizan la narración. En definitiva, una cinta agradable y auténtica en su resultado, carente de fluidez narrativa en ciertos momentos y que deja un buen sabor de boca al espectador.

 

 

En la sección Punto de encuentro se presentó Vonarstraeti (La vida en una pecera), un drama con múltiple lineas narrativas que acabarán cruzándose para dar como resultado una película emotiva capaz de conmover al público de Valladolid. Sus virtudes son manifiestas, unos personajes repletos de humanismo y una buena puesta en escena. Como contrapunto, un montaje con déficit de cadencia narrativa que malogra el producto final. Por ello, dependerá del espectador si le perdona los defectos para quedarse tan solo con sus virtudes.