“Vox es un partido que ha nacido por el descontento con el PP, también en Valladolid”

Alfredo Fernández, candidato de Vox a la alcaldía de Valladolid, asegura que abandonó el Partido Popular para unirse a su nuevo partido "porque prefiere cambiar de formación antes que de ideas”.

EL CANDIDATO, EN CORTO

 

¿Sirve para algo la campaña electoral?

 

En el caso de Vox, creo que de mucho. Sin campaña, mucha gente no sabría ni que existimos.

 

Si no existiera su partido, ¿a quién votaría?

 

Creo que votaría en blanco.

 

¿Qué no promete en su programa electoral?

 

Ninguna infraestructura ni obra faraónica.

 

Su quiniela electoral para los 29 concejales del Ayuntamiento.

 

Doce para el PP, ocho para PSOE, Ciudadanos cuatro, Sí se puede tres, Valladolid Toma la Palabra uno y Vox uno.

 

Valladolid en una palabra.

 

La ciudad de la libertad.

Alfredo Fernández (Valladolid, 1975) decidió tomar una decisión trascendental hace unos meses. Apoyado por los miembros de su partido, Vox, dejó de lado parcialmente su despacho de abogado y se lanzó a por uno de los retos más difíciles políticamente hablando en su ciudad natal; arrebatarle el bastón de mando a Francisco Javier León de la Riva.

 

Fernández acude a la entrevista en la redacción de Tribuna acompañado del también candidato a las Cortes, Francisco Casares, y es que en esa premisa se basa Vox. Juntos se puede llegar a cualquier parte.

 



¿Cómo va la campaña electoral para Vox?

 

Alfredo Fernández: La primera semana hemos cubierto las expectativas que más o menos teníamos, que los vallisoletanos supieran que estábamos aquí, que somos una alternativa al Partido Popular y creo que lo hemos conseguido para una segunda semana que será muy intensa para nosotros porque volcamos el 70% de los esfuerzos electorales.

 

Como partido relativamente nuevo, ¿no da un poco de vértigo?

 

A.F.: Sí, sí, pero al final entendemos que en un momento en el que hay muchas opciones políticas, quizá hay un sector de gente que no tiene un partido que le represente, y ahí está Vox. En una época en la que todos prometen, nuestra idea es que los políticos hagan lo menos posible, ya que el protagonismo debe ser ciudadano.

 

Alguna vez ha comentado que De la Riva ha sido el mejor alcalde de Valladolid y hoy es su rival...

 

A.F.: Creo que no es incompatible. Si he conocido a cien políticos, él es uno de los mejores, es muy válido. Pero también lo es Raúl, como aficionado al fútbol que soy, y a día de hoy es imposible que juegue en el Real Madrid, porque su tiempo ha terminado. Hay dos motivos por los que creo que no debería presentarse. Primero por llevar veinte años, y segundo por la causa de imputación, aunque creo y espero que será absuelto, por no manchar el nombre de la ciudad.

 

¿Es Vox un subpartido del PP?

 

A.F.: No, porque esto es algo que viene de lejos. Al irrumpir Vox hace un año fue cuando muchos abandonan el Partido Popular, pero muchos teníamos discrepancias desde hace seis o siete años como consecuencia de tres razones por las que el PP nos ha traicionado. Una la política fiscal, la segunda la familia y los valores y tercero, el excarcelamiento de presos terroristas. El remate es que se han convertido en una muestra de la corrupción cuando siempre habían sido bandera de lo contrario.

 

Francisco Casares: Hay gente de la sociedad civil que está cansada de esta situación que implica no usar la política como elemento para ayudar a la gente, sino para servirse de ella. Por eso se ha dado un paso adelante.

 

 

Ha usado la palabra traición...

 

A.F.: Sí. Traición implica estrictamente incumplir algo que se supone era esencial en tu ADN histórico. Se iban a rebajar impuestos y se han subido más que con Zapatero, la derogación de la Ley del aborto se ha ratificado, se hablaba también de la lucha contra la corrupción y el despilfarro y ha sido todo lo contrario... Sus acciones son absolutamente contrarias a sus palabras.

 

F.C.: El programa es un compromiso entre partido y ciudadanos, una especie de contrato. La mayoría de veces, por desgracia, se ha convertido en papel mojado, así que yo a la palabra traición añadiría la de engaño por parte del PP.

 

O sea que Vox ha nacido a raíz del descontento con el Partido Popular.

 

A.F.: Sí, de hecho la frase que más nos gusta emplear es que para no cambiar de principios hemos tenido que cambiar de partido, ya que seguimos pensando igual.

 

F.C.: Hay otros que cambian de partido para no dejar de estar en el poder, nosotros somos firmes en nuestros valores.

 

¿Cuál es el perfil de votante de Vox?

 

A.F.: Diría que es autónomos, jóvenes y personas vinculadas a valores tradicionales, sobre todo el económico. En cuanto a geografía, más en el centro y Covaresa, Parquesol y Villa del Prado.

 

 

¿Cuáles serían sus primeras medidas en el Ayuntamiento?

 

A.F.: Primero el compromiso de que reduciremos impuestos, pero como la absoluta necesidad de bajada del gasto. Proponemos que las fundaciones y empresas con la participación municipal desaparezcan y se recupere desde la concejalía esa actividad. Todos los partidos prometen bajar impuestos pero ninguno promete bajar el gasto, algo imposible, ahí nos diferenciamos de ellos.

 

Vamos a recortar de todo, primero de cargos elegidos a dedo en la clase política y acabaremos con las cuestiones meramente recaudatorias, como la ORA, que tiene una función rotatoria pero solo consigue que se aparque menos y peor. Como su función no la cumple, la eliminaríamos. También eliminaríamos la licencia de obra, porque una persona que hace reforma en su local no puede estar penalizado pagando una tasa a mayores, bastante que está facilitando actividad económica y creando empleo.

 

¿Podría explicar lo de la ORA?

 

A.F.: Habría que replantear el sistema. Un número de plazas sería para residentes y el resto de plazas serían libres con rotación, con un sistema que tendría que ser hablado y acordado. En Reino Unido, por ejemplo, dentro del centro aparquen alternando matrículas pares con las impares para evitar que una persona deje el coche diez días en el mismo sitio.

 

Otra medida sería poner un parking de altura donde está ahora el parque disuasorio frente a la Feria de Valladolid, algo que se hace en Estados Unidos. Parques de gran capacidad con un pago simbólico donde pueda haber 6.000 plazas disuasorias que dejes ahí el coche y a trescientos metros andando llegues al centro de la ciudad.

 

¿A cuántos concejales aspira Vox en el Ayuntamiento de Valladolid?

 

A.F.: Respondo con sinceridad. Es difícil decir nada donde puede haber hasta seis partidos en un pleno y donde la Ley D’Hont hace cosas extrañas. Con un determinado número de votos, 10.000, por ejemplo, un partido puede tener un concejal, tres o dos. ¿A qué aspiramos? Pues digo que a tener representación. ¿Cuánta? Pues depende de una aritmética matemática que no podemos controlar.

 

¿Y con quién estaría dispuesto a pactar Vox?

 

A.F.: Va a ser complejo con nadie que no acepte determinadas premisas. Hay cosas en las que entendemos que con UPyD y Ciudadanos podríamos acordar, pero también con Podemos, en temas de regeneración democrática y lucha contra la corrupción. Aunque entiendo que en temas económicos coincidiremos más con el PP. Cheque en blanco no daríamos a ninguno, aunque la puerta está abierta para todos.