Villalón de Campos celebra el próximo sábado la sexta edición de su Jornada de Bodegas Abiertas

Villalón de Campos es un municipio terracampino que cuenta con un magnífico casco histórico, donde se pueden encontrar valiosas muestras del patrimonio arquitectónico, tanto religioso en forma de monumentos conocidos en toda España (caso del Rollo) como civil popular (soportales, plazas, edificios) y alguna muestra de civil culto (el Ayuntamiento, las escuelas municipales del XIX) .

Dentro del patrimonio popular destaca la configuración densa e irregular del casco, la construcción tradicional en adobe y madera, la definición de una amplia zona de soportales en la plaza mayor y calles adyacentes o la presencia de una serie de edificios singulares de indudable valía arquitectónica.

 

Villalón posee un patrimonio arquitectónico “subterráneo” y casi desconocido: sus bodegas. El subsuelo del casco histórico está prácticamente horadado por excavaciones de diversos tamaños. Las más pequeñas se construyeron en las casas con la finalidad fundamental de servir de almacén de productos alimenticios destinados al autoservicio familiar.  Pero hay otras verdaderamente monumentales, intercomunicadas y con varios pisos, que se dedicaron a la actividad comercial, más o menos legal, según las circunstancias históricas, llegando a tener enorme protagonismo en el comercio y el contrabando desde el siglo XVIII al XX.

 

Cuando en general nos referimos a las bodegas asociamos a ellas los lugares destinados a la producción y conservación del vino, pero no es éste el caso de Villalón, y ahí es donde radica su peculiaridad. El casco urbano de la localidad está prácticamente horadado por bodegas de variados tamaños, que se construyeron en las casas con la finalidad fundamental de servir de almacén de productos alimenticios, en general destinados al autoservicio familiar.

 

Pero, además, Villalón de Campos ha sido históricamente un pueblo comercial, famoso por la celebración desde hace siglos de las Ferias y, más modernamente, de un mercado semanal (los sábados) y otros celebrados en otras fechas de carácter más específico. En este contexto no es difícil discernir el papel jugado por las bodegas a lo largo del devenir histórico del pueblo. Si a esto le añadimos los avatares que se han desarrollado en diferentes épocas como consecuencia del contrabando…., nos podemos imaginar la fascinación que podemos encontrar en torno a las bodegas.

 

El apunte arquitectónico

 

Ya hemos señalado anteriormente que buena parte de las edificaciones antiguas del casco histórico de Villalón cuentan con bodegas. Para su construcción, previa excavación del espacio necesario con pico y pala, se utilizaba como material básico el ladrillo macizo de tejar. No hay que olvidar que en las casas el material mayoritario ha sido siempre el adobe (realizado a base de tierra y paja), reservando al ladrillo un papel exclusivo en los elementos de mayor necesidad, tales como los cimientos o las fachadas de las casas más señoriales.

 

En Villalón prácticamente todas las bodegas están construidas con ladrillos de tejar (en otras localidades se dejaba al aire la propia arcilla del terreno), por lo que nos podemos hacer una idea de la importancia que se las daba dentro de una edificación bastante sencilla. Como norma general, se levantaban  paredes laterales que hacían las veces de muros de carga, desde donde se trazaban bóvedas mediante cimbras de madera. En el caso de bodegas de mayores dimensiones, esta estructura se reforzaba con la construcción de pilares de “asta y media”, rematados con arcos de mayor resistencia.

 

El tamaño de las bodegas está asociado, en general, al tamaño de la casa. Así, las viviendas situadas en la plaza mayor y calles principales más comerciales (La Rúa, Soportales del Comercio o El Pescado) suelen tener grandes bodegas, que en algunos casos tienen incluso dos pisos. En los barrios más humildes, las casas tienen lo que se denomina “lastras”, que en esencia son bodegas más pequeñas utilizadas exclusivamente para autoconsumo.

 

Otra de las leyendas-historias asociada a las bodegas de Villalón es su intercomunicación. Se dice que muchas de ellas estaban unidas entre sí, formando una red que podría servir de base a las labores de comercio “ilícito” o a otras desconocidas. Hay algunas, incluso, de las que se tiene cierta constancia de su posible comunicación con la iglesia de San Miguel (actualmente se quedan a escasos metros), aunque fueron tapiadas en parte por peligro de derrumbe.

 

El estado actual de las bodegas

 

Ya se han perdido bastantes bodegas en Villalón, bien sea por derribo de toda la vivienda para la construcción de otra nueva, o porque se han “cegado” por riesgo de que afectase a la estructura de la casa. Otra de las causas de la degradación de las bodegas es la pérdida del uso que tradicionalmente poseían. Y ya se sabe que lo que no se utiliza no se conserva en adecuado estado, por lo que el riesgo de abandono es inmediato. De hecho, los propietarios de viviendas que utilizan sus bodegas como merenderos o almacenes de productos, son aquellos que han sabido conservarlas hasta estas fechas.

 

Estamos, pues, ante un momento crítico. Ha habido bodegas que han desaparecido, pero aún queda un buen número de ellas en aceptable estado de conservación. Se trata de un patrimonio de incalculable valor, que se encuentra en serio peligro. Y está claro que lo que no se valora, al final se pierde.

 

La Asociación Villalón Vive apuesta por conservar el patrimonio

 

Uno de los objetivos de Villalón Vive es la puesta en valor del rico patrimonio cultural del municipio, para lo que planteamos actuaciones y campañas de sensibilización que lo acerquen a sus habitantes y que atraigan a turistas para conocerlo. Este es el caso de las  Jornadas de Bodegas Abiertas que venimos celebrando desde hace seis años, para las que hemos seleccionado bodegas de diferentes tipologías, que pueden ser visitadas.

 

 

Este año cuentan con la colaboración generosa de:

 

1. Daniel y Fani; La Rúa, 14.

2. Daniel del Fraile y María; La Rúa, 10.

3. José Luis Tapia y Lali; La Rúa, 41.

4. Tasio y Cheli; La Rúa, 21.

5. Pablo y Chus; Plaza del Otero, 7.

6. Hermanos Maroto; Ángel Mª Llamas, s/n.

 

Se trata de un acontecimiento único y original. No hay que olvidar que son estancias ubicadas dentro en viviendas particulares, que se nos muestran gracias a la generosa conformidad de sus propietarios.