Villalar se convierte otro año más en el epicentro del orgullo castellano y leonés

Campa y pueblo del municipio de Valladolid acogieron desde primera hora de la mañana a miles de asistentes a lo largo de una jornada con las nubes como protagonistas en el cielo.

Se trata de uno de esos días mágicos, de ambiente colorista, de buen comer, diversión, cánticos y de reivindicación. El 23 de abril es sin duda una jornada especial para todos los habitantes de Castilla y León, que ven cómo el orgullo castellano y leonés toma cuerpo en un pueblo y una campa y un pueblo que se convirtieron en los escenarios ideales para presumir de tierra. No había más que echar un vistazo a lo largo de cualquier momento de la jornada para comprobarlo.

 

La campa, una vez más, volvió a acoger a miles de personas -a las 13.00 horas ya eran 7.000- en una muestra de jolgorio y celebración. Y es que eso es Villalar, al fin y al cabo, pese a las continuas reivindicaciones de trabajadores y empresas a punto de echar el cierre. Por un lado una familia con los tres hijos ataviados con banderas de Castilla y León al cuello. Por otro, un corro de ancianos cerveza y bocadillo de panceta en mano. Más allá, el escenario con folclore y música popular a partes iguales.

 

Más de un receloso, eso sí, miraba al cielo con desconfianza. Las nubes iban y venían, ligeras gotas cayeron a lo largo de la mañana, pero nada serio. Una noche sin indicentes, tal y como confirmaron fuentes de la Subdelegación de Gobierno, vino a confirmar que Villalar no tenía ningún motivo negativo que temer este año.

 

Entre tanto ciudadano, la mayoría ataviados con pañuelos, pins de empresas que amenazan con su cierre en Valladolid como Lauki o Dulciora, no faltaron los políticos, claro. Luis Fuentes por parte de Ciudadanos, Luis Tudanca o Soraya Rodríguez del PSOE, el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera o la presidenta de las Cortes, Silvia Clemente, por el PP, el diputado de Podemos por Burgos, Miguel Vila, o el procurador Carlos Chávez, fueron solo algunos de los que no quisieron perderse la cita.

 

Y otros muchos aprovecharon, más allá de levantar la voz por evitar algún que otro cierre, para colar alguna reivindicación a mayores. Banderas republicanas y comunistas por doquier, las cuales bailaban al viento de un día en el que, bien hay que decir, se ha planteado más bien fresco de principio a fin.

 

Así ha ido transcurriendo una jornada tranquila, en la que los asistentes parecen llevar menor ritmo que en anteriores ediciones. Lo que desde luego no ha faltado este sábado en Villalar, entre reivindicaciones, bocadillos de chorizo y cerveza, ha sido ese orgullo castellano y leonés que puede intuirse todos los años.

Villalar volvió a acoger el día de Castilla y León este 23 de abril. JORGE IGLESIAS
Ver album