Vigilar la temperatura de los alimentos, clave para comer con "seguridad" en fiambreras, cuyo uso crece

El uso de las fiambreras ha aumentado un 20 por ciento este curso

Vigilar la temperatura de la fiambrera con los alimentos que se vayan a consumir, utilizar utensilios higienizados y evitar las preparaciones que contengan huevo crudo son algunos de los consejos que ha destacado el Instituto Silverstone para garantizar un consumo "seguro y saludable" de los alimentos que se traen de casa.

La organización ha señalado que el uso de recipientes herméticos para transportar los alimentos tanto al colegio como al trabajo ha aumentado un 20 por ciento en el último año, según un estudio del instituto, y ha indicado que, además del ahorro económico, llevar la comida de casa es además una oportunidad para "mantener una dieta sana y equilibrada".


Así, 6 de cada 10 españoles han optado al inicio de este curso por comer alimentos preparados en sus propias casas como una alternativa barata y "saludable" a los restaurantes de comida rápida, según ha indicado la organización.

Por ello, la microbióloga y portavoz de la organización, Maite Pelayo, ha recordado la necesidad de cumplir una serie de condiciones de seguridad alimentaria, con el fin de evitar que la alternativa al restaurante conlleve otros riesgos relacionados con la higiene o la mala conservación de los alimentos.

Entre otras recomendaciones, la experta ha señalado la importancia de mantener la fiambrera a la temperatura adecuada, siendo esta de un máximo de 5 grados para los alimentos fríos y de en torno a 65 para los alimentos calientes. En caso de que no se pueda mantener el calor, es mejor refrigerar los alimentos y calentarlos antes de consumirlos, según ha explicado.

Por otra parte, ha apuntado a la conveniencia de utilizar preferentemente alimentos higienizados, curados en caso de los lácteos, y evitar preparaciones que contengan huevo crudo.

Además, ha subrayado la necesidad, no solo de lavarse las manos antes de comer sino también de cerciorarse de que los instrumentos que se emplean están limpios, y ha recomendado utilizar cubiertos y recipientes distintos si se van a consumir alimentos crudos y cocinados, para evitar que se contaminen entre sí.

Por último, Pelayo ha alertado del peligro de aprovechar comida que haya sido preparada con más de 48 horas de antelación o si se tienen dudas sobre su estado de conservación y ha recomendado también que se evite reaprovechar o refrigerar preparaciones que hayan sido elaboradas fuera de casa.