Vicente del Bosque ya forma parte de Tordesillas

Vicente del Bosque durante una visita a Tordesillas. JUAN POSTIGO
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El seleccionador nacional de fútbol visitó este martes el municipio vallisoletano, firmó el Libro de Honor del Ayuntamiento, acudió a la fundación de un taller ocupacional con su nombre y se dio un baño de masas.

Humano. Humilde. Cercano. Trabajador. Comprensivo. Solidario. Ídolo de masas. Vicente del Bosque. Y también, Tordesillas. ¿Pero qué tienen que ver los nombres del seleccionador nacional de fútbol y el del conocido municipio de Valladolid? Muy sencillo, y es que el salmantino decidió aceptar hace unas semanas la invitación para fundar un Taller Ocupacional en dicho lugar, y qué mejor oportunidad para darse un baño de masas.

 

El itinerario estaba bien marcado. Primero, era el momento poner su rúbrica en el Libro de Honor del Ayuntamiento para dejar constancia de su visita a la villa. Sobra decir que la visita de un personaje de sus características atrajo a una masa de aficionados al fútbol de la Roja, deseosos de hacerse una foto o simplemente saludar a su ídolo.

 

Él, siempre paciente y con su carácter sosegado, saludó a todo aquel que pudo y firmó todas las camisetas que se le pusieron por delante, antes de entrar al Ayuntamiento con el alcalde José Antonio González Poncela para el correspondiente acto. Pero la cosa no acababa ahí, con la firma. Era el momento de visitar el Taller Ocupacional que se inauguraba en la tarde de este martes.

 

Del Bosque, con un hijo con síndrome de down, es perfectamente consciente de lo que estas sencillas acciones suponen para un pequeño pueblo como Tordesillas. “Cosas como estas son las que hacen que las personas con discapacidad y sus familias puedan sentirse importantes, que puedan tener una calidad de vida normal”, dijo el seleccionador, en un breve discurso. No había tiempo para más, ahora había que ir a un encuentro con los niños de los colegios de la localidad.

 

Pero el gesto ya estaba hecho. Todas las personas con discapacidad allí reunidas, sin duda jamás olvidarán el gesto de un hombre que es tan capaz de codearse con jugadores campeones del mundo como con ciudadanos de a pie que quieren ser felices en su día a día. Precisamente con algo así, Del Bosque les había ayudado un poco a seguir su camino.

 

EL MOMENTO DE LOS PEQUEÑOS

 

Ahora sí, era el turno de que los más pequeños de Tordesillas dieran rienda suelta s su curiosidad y le plantearan sus dudas al seleccionador. Pero antes, una charla motivacional digna del mejor vestuario del mundo, esta vez en las Casas del Tratado del municipio. Del Bosque quiso hacerles ver a los niños la importancia del trabajo y la constancia, como si con sus jugadores estuviera hablando.

 

“A día de hoy, con vuestra edad, quizá no seáis conscientes de lo relevante que se volverá en vuestro futuro la perseverancia. Yo os lo puedo decir desde el punto de vista del fútbol, donde veo mucha competitividad todos los días. Sin duda vais a ser mejores chavales si sabéis llevar los valores a vuestra vida”, insistió el entrenador.

 

“La obediencia, y os lo digo yo que lidio con veintitrés jugadores en un vestuario, es crucial. Os lo digo de verdad, sin ella jamás hubiéramos sido capaces de ser campeones de Europa y del mundo. Si no, el trabajo en equipo no sirve para nada”. Una arenga en la línea de lo que es hoy día Vicente del Bosque para el país. Y es que ser campeón del mundo no es casualidad, pero no es posible serlo a gran escala sin serlo antes a pequeña.

 

"Qué es más importante para usted, ayudar a la gente discapacitada o el fútbol?", dijo uno de los críos. Del Bosque sonrió. "En esta vida, todo es complementario si hay trabajo de por medio". Más claro, agua.