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Valladolid se rinde al Sermón de las Siete Palabras de Antonio Pelayo

Antonio Pelayo dio el Sermón de las Siete Palabras en la Plaza Mayor de Valladolid. JUAN POSTIGO
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El sacerdote y periodista vallisoletano quiso centrar sus palabras en las vivencias de Ignacio de Loyola, recordó su propio pasado en la ciudad y dio un pequeño toque de atención a los políticos.

Otro día radiante para la Semana Santa de Valladolid. Y no solo por el tiempo, que una vez más volvió a dejar las cosas fáciles para las miles de personas que se congregaran en la Plaza Mayor este Viernes Santo por la mañana, sino por el sobrecogedor Sermón de las Siete Palabras que el periodista y sacerdote vallisoletano, Antonio Pelayo, dio a conocer a los cuatro vientos.

 

Ante la atenta mirada de las autoridades locales, y después de que el pregonero de la cofradía de la Siete Palabras se recorriera previamente media ciudad desde las ocho de la mañana para hacer llamada a la plática, los siete pasos llegaron hasta la Plaza Mayor para rendir culto al Sermón, tradición que lleva celebrándose desde 1943.

 

No lo tenía fácil Pelayo, con antecesores tales como Braulio Rodríguez, Luis Argüello, Carlos Amigo o el propio Cardenal Arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, quien precisamente fue el encargado de entregarle el texto del discurso ante tales autoridades locales como el alcalde Javier León de la Riva, el subdelegado del Gobierno, Antonio Martínez Bermejo o el presidente de la Diputación, Jesús Julio Carnero.

 

Pero no fueron los únicos. Los ministros de Interior y Agricultura, Jorge Fernández e Isabel García Tejerina respectivamente, tampoco quisieron perderse las palabras de Pelayo. Y la cuestión es que todos acabarían cumpliendo una pequeña penitencia, a raíz de las reflexiones del sacerdote y periodista.

 

¿Por qué? Porque el recién llegado comenzó recordando sus andanzas por la ciudad de Valladolid y por su Semana Santa, para después tratar de unir a los fieles en torno a un discurso centrado en la vida del santo Ignacio de Loyola, siempre en torno a las siete palabras que Cristo dijo en la cruz. Miles de vallisoletanos y cofrades prestaban atención en un escenario especial como es la Plaza Mayor, con las siete tallas también como testigos.

 

Fue ahí cuando llegó el turno de la pequeña reprimenda a los políticos, "corruptos" y que, en muchos casos, "no saben lo que hacen". "Perdónales, señor", rezó Pelayo, en un claro alegato a la situación que pasan "demasiados" políticos en la actualidad. El propio Jorge Fernández reconocería una vez concluido el acto que, por desgracia, se trata de un discurso "de actualidad".

 

No se quedó ahí el periodista y sacerdote, que también dio protagonismo a la calidad de las tallas de la Semana Santa vallisoletana. "Puede que otras presuman de mayor popularidad y de un mayor acompañamiento folclórico, pero nadie tiene la riqueza artística de nuestro patrimonio", sacó a relucir. Las figuras de Gregorio Fernández hubieran esbozado una sonrisa de haber podido, seguro.

 

Con gran alegría y después de un aplaudo atronador de todos los presentes, Blázquez quiso dar gracias a todos los presentes y al propio encargado del Sermón, con quien no dudó en fundirse en un abrazo. Era el momento de que la procesión regresara al Atrio de Santiago.

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