Valladolid se rinde a las baladas de David Bisbal

David Bisbal, en un momento de su concierto en la Plaza Mayor de Valladolid. CARLOS ESPESO

El almeriense hizo estremecer a las casi 40.000 personas que abarrotaban la Plaza Mayor de Valladolid.

Las casi 40.000 personas que abarrotaban la Plaza Mayor discutían por adelantar apenas unos puestos en su camino al escenario y poder ver más de cerca al artista. Otras se ponían de puntillas, se subían a las farolas y ocupaban casi todos los balcones que rodean la Plaza del Consistorio. La expectación era máxima.

 

Hay personas que aseguran haber ido la madrugada anterior a reservar su sitio. A media mañana, las primeras filas ya estaban ocupadas por sus más leales fans y en la prueba de sonido más de 3.000 seguidores que se emocionaron con los primeros acordes.

 

Puntual, a las 23:00 horas, dio comienzo el espectáculo. Aplausos, ovaciones, luces, humo y entonces Bisbal irrumpió como un torbellino en el escenario, dispuesto a no dejar indiferente a nadie. A ritmo de su último single, ‘No amanece’, y enfundado en un traje negro con camisa blanca 'acorbatada'. De esta forma tan elegante se presentó el almeriense ante los vallisoletanos. 

 

Supo meterse al público en el bolsillo desde su segunda canción, la archiconocida ‘Ave María’, que todos cantaron a pleno pulmón. No había protocolos en cuanto a la edad que debían tener los asistentes al concierto. Desde jubilados hasta jovencitos que apenas levantaban un palmo del suelo y preferían estar a hombros de papá para poder ver al cantante, estaban en el evento más destacado de las fiestas.

 

Balada tras balada, aprovechó para presentar su nuevo single, que según afirmó el artista, podremos escuchar pronto en la radio y para tirar de repertorio como ‘Esclavo de tus besos’, ‘Dígale’o ‘Desnúdate mujer’. El público ya estaba totalmente entregado y él aprovechó para hacer un guiño a la ciudad vallisoletana, que le acogió en sus primeros conciertos hace ya más de 10 años.

 

A la 12:30, el artista pareció despedirse dejando a la audiencia insaciable que le acompañaba esa noche, con ganas de más. Pero solo fue un pequeño descanso. Minutos después apareció con una nueva indumentaria, pantalón negro y camiseta negra, dispuesto a cantar algunos temas fundamentales antes de decir adiós. Con un canto a su tierra dedicó a los asistentes ‘Al-Andalus’ y ‘La Torre de Babel’.

 

La temperatura acompañaba y la acústica era impecable pero había que claudicar. Agradecido a sus músicos y a la gran acogida que recibió por parte de Valladolid, el almeriense se despidió con un “hasta pronto” después de un recital inolvidable.

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