Valladolid se rinde a la Virgen de San Lorenzo en una emotiva procesión

La Virgen de San Lorenzo, con la procesión a punto de entrar a la Catedral de Valladolid. BORIS GARCÍA
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La imagen de la patrona desfiló desde la iglesia con su mismo nombre hasta la Catedral, donde se ofició una misa en su honor.

No podía ser de otra manera en las Fiestas de la Virgen de San Lorenzo. Este lunes, 8 de septiembre, estaba marcado en rojo en el calendario de los más pasionales de Valladolid por tratarse de la festividad de la patrona, con lo que tocaba echarse a la calle para hacer desfilar la imagen en un día muy especial.

 

Y la cuestión es que no se puede decir que el tiempo no acompañara, después de la apoteósica granizada que había sufrido Valladolid en la anterior jornada de Fiestas. Los más recelosos se despertaron echando una rápida mirada al cielo, si bien enseguida se encontraron con un brillante sol y ni una nube que pudiera esconderlo, por lo que la tradición parecía a salvo.

 

Poco a poco, la multitud comenzó a congregarse a las puertas de la Iglesia de San Lorenzo, hasta que a las once de la mañana, con puntualidad británica, la banda municipal comenzó a hacer sonar el himno de España para marcar el ritmo a los encargados de transportar a la Virgen. En apenas unos minutos, la imagen estaba en marcha entre aplausos y vítores.

 

"¡Viva la Virgen de San Lorenzo!", gritaba uno de los más pasionales. "¡Viva!", respondía el público presente. "¡Viva la patrona de Valladolid!". "¡Viva!". Las lágrimas de una de las ancianas que seguía a la procesión decía todo de una tradición que con el paso de los años se ha consolidado y se ha vuelto fuerte en la ciudad.

 

En esas que, sin prisa pero sin pausa, se alcanzó la Plaza Mayor, donde esperaba la alfombra artística en honor a la Virgen. Horas y horas de trabajo durante la noche lucían sobre el suelo del emblemático espacio de la ciudad, donde se podía leer un mensaje tan sencillo como poderoso; "En honor a su patrona, Valladolid".

 

 

Mientras el calor seguía haciendo acto de presencia y las miles de personas congregadas se abrían paso a codazos para tratar de retratar la imagen con sus móviles, tabletas y cámaras, la imagen siguió su camino, lenta pero inexorablemente. La Catedral, donde más tarde se oficiaría la misa en su honor, esperaba en un cercano horizonte una vez superada la esquina de Ferrari.

 

Fue justo a la puerta del enorme edificio donde se cumplió el momento clave del desfile. Con todo el mundo congregado en las escaleras, volvió a escucharse bien alto en el cielo de Valladolid. "¡Viva la Virgen de San Lorenzo!". "¡Viva!". La patrona había alcanzado su destino, tras una emotiva procesión.

 

La Catedral acogió entonces la misa practicada por el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, donde no faltaron palabras de cariño para la Virgen, al mismo tiempo que se animaba a todo el mundo a vivir con pasión estos días de Fiestas. Y es que Valladolid, una vez más, volvió a dejar patente que si algo no le falta es amor por su patrona, y más estos días de alegría y celebración.

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