Valladolid saca a la luz su pasado teresiano con una muestra que recorre la vida, obra y vestigios de la Santa

BORIS GARCÍA
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La Sala de las Francesas acoge la exposición 'Teresa de Jesús y Valladolid. La Santa, la Orden y el Convento', que recorre la vida, la obra y los vestigios de Santa Teresa en la ciudad del Pisuerga.

Valladolid ha sacado a la luz su pasado teresiano con la muestra 'Teresa de Jesús y Valladolid. La Santa, la Orden y el Convento', que recorre la vida, la obra y los vestigios que de Teresa de Ávila conserva la ciudad.

  

Inaugurada este miércoles en la sala de exposiciones de Las Francesas, la exposición reúne 35 piezas que, lejos de recrear la biografía de la santa de Ávila o de recrear el Valladolid de aquella época, buscan ahondar en su figura, en la Orden y en el convento de las carmelitas de Valladolid, la cuarta fundación, el "pequeño palomar" de la Rondilla de Santa Teresa.

  

Tres esculturas de la santa y el cristo atado a la columna de Gregorio Fernández, además de los alféreces celestes de la iglesia de Olivares de Duero; el Cristo Crucificado de Alejo de Vahía que custodian las carmelitas, un armario relicario, dos óleos de la santa y el obispo Francisco Sobrino, una talla napolitana o la serie de óleos sobre cobre de Frans Francken sobre la escala de Jacob, el paso del mar Rojo o la negación de San Pedro integran los episodios de la muestra, dedicados a santa Teresa, al convento y a la Orden, junto a otras piezas de Antonio Vázquez, Luis de Morales, Simon de Vos o Bartolomeo Ramenghi, entre otros.

  

Comisariada por Jesús Urrea, la exposición saca a la luz gran parte del patrimonio del convento de la Concepción del Carmen, el de las carmelitas; del Museo de Escultura, del Catedralicio y del santuario del Carmen Extramuros, además de los templos de la Veracruz, los monasterios de San Quirce y Santa Julita, las dominicas de Porta Coeli o San Joaquín y Santa Ana, entre otros.

  

La "riqueza" de los nombres y la calidad de las obras caracterizan una muestra que, lejos de buscar la monumentalidad de la que sí gozarán las de Alba de Tormes y Ávila, se adapta a limitaciones espaciales y económicas para abordar los vestigios teresianos en Valladolid, según ha precisado Urrea.

  

Se brinda también espacio a la reconstrucción de la "fastuosidad" interior y exterior templo de madera que en 1614 buscaba dar más capacidad al de las carmelitas para celebrar además la beatificación de Santa Teresa, ha apostillado el comisario de la muestra.

  

Por su parte el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, ha ensalzado la gran curiosidad y libertad intelectual de la santa, además de su afán por aprender, su inteligencia y modestia, su conciencia sobre su fuerza y capacidad "más allá de las convenciones sociales de la época".

  

La seguridad y confianza en sí mismas que inculcaba a sus monjas, su coherencia con su fe y sus ideas y su legado intelectual, "de proyección universal", además de su estilo "espontáneo y natural", son algunos de los elogios dedicados por el alcalde durante su intervención en la que ha sido la primera inauguración de una muestra municipal del año 2015.