Valladolid dice adiós al Carnaval hasta el año que viene con el entierro de la sardina

La charanga y desfile de despedida de Carnaval, por delante de la Catedral de Valladolid. J.P.
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Un desfile desde Portugalete hasta la Plaza Mayor, culminado con un espectáculo a cargo de la compañía Kull D’Sac y fuegos artificales, puso el lazo a los festejos en la ciudad.

Adiós, Carnaval, adiós. Las sonrisas, diversiones y entretenimientos se convirtieron este martes por la noche en una leve expresión de tristeza a la hora de despedir varios días de celebración que se acabaron con el afamado entierro de la sardina, ese que año tras año pone el punto y final a unos carnavales cargados de música y disfraces. Este año no iba a ser diferente, claro, aunque la metodología sí fue distinta en Valladolid.

 

¿Por qué? Pues porque esta vez el Ayuntamiento había dispuesto para la ocasión un desfile de despedida por las calles del centro, en vez del habitual festejo en la Cúpula del Milenio. Y no decepcionó el lacito final, gracias a la compañía de teatro Kull D’Sac que hizo las delicias de todos los vallisoletanos que se echaron a la calle, desafiando al frío y al viento. Al menos la lluvia se portó como debía y no cayó una sola gota.

 

La cuestión es que todo comenzaba en la Plaza de Portugalete, uno de los epicentros de la diversión del Carnaval en Valladolid. Charanga y bailarines preparados, arrancó un desfile que siguieron cientos de personas como si de una procesión de Semana Santa se tratara. Lógicamente, nada más lejos de la realidad. Una especie de arlequín vestido de naranja iba diciendo adiós a los niños con la mano. Una mujer de cabaret, montada en su enorme vehículo-carroza, iba danzando al compás de la música.

 

Así serpenteando vía tras vía. Primero Regalado, luego Constitución. Acto seguido Santiago, y enseguida la Plaza Mayor. Ahí esperaba el auténtico divertimento y explosión de júbilo para enterrar, esta vez sí, a la sardina una vez más.

 

FUEGOS A ‘GOGO’

 

Y es que ahí era exactamente donde la mencionada compañía Kull D’Sac había preparado su espectáculo especial. Don Carnal tomó enseguida las riendas de la presentación para recibir a los vallisoletanos que allí aguardan impacientes, con ganas de ver lo que tenía preparado el Ayuntamiento.

 

Fuego, chispas y más bailes. Y en medio, la susodicha sardina. Desde luego no se le haría muy agradable su propio entierro, pero año tras año es algo que toca asumir. Sin duda los escupe fuegos y las palabras de Don Carnal, invitando ahora a vivir la Cuaresma pero dándose “algún capricho” ocasional dejaron a más de uno con la duda en la mente sobre qué hacer en estos días de sacrificio religioso.

 

Y así es como Valladolid volvió a despedirse de nuevo del Carnaval, hasta el año que viene. No se preocupe si es de los que le gusta disfrazarse, pues este siempre vuelve. La diversión y las risas que traen estas fechas tan señalados a comienzos de febrero siempre lo hacen.