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Valladolid aplaude a Delicado Baeza en su despedida

BORIS GARCÍA
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Muchas caras conocidas en un funeral presidido por el presidente de la conferencia episcopal, Ricardo Blázquez y por el cardenal Carlos Amigo y su antecesor Braulio Rodríguez.

Una abarrotada catedral metropolitana se volcó en la última despedida al que fuera el arzobispo de Valladolid durante 27 años, José Delicado Baeza, fallecido en la madrugada del lunes a los 87 años.

 

Más de una veintena de obispos y cardenales, entre los que se encontraba el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez; el cardenal Carlos Amigo y el arzobispo primado de Toledo, Braulio Rodríguez, sucesor de Delicado Baeza; han participado en la eucaristía.

 

Posteriormente, sobre el féretro -flanqueado por siete candeleros con sus respectivos cirios- se ha colocado la casulla que Delicado Baeza usó como prelado, mientras que junto a él se han situado otros atributos arzobispales, como la mitra o el báculo.

  

La homilía ha corrido a cargo del arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, el cual ha subrayado la "deuda impagable" que la Diócesis tiene con Delicado Baeza, del que ha afirmado que en su vida y ministerio se ha realizado "cada palabra del Evangelio".

  

Tras elogiar su legado y trayectoria al frente de la Iglesia vallisoletana, ha reconocido la "estela de sencillez, de respeto y de bondad" que ha dejado José Delicado Baeza.

  

En una Catedral Metropolitana prácticamente llena, monseñor Blázquez ha subrayado que esta eucaristía supone una "expresión de gratitud" por su ministerio, su persona y su vida. "Supo retirarse a la ocultación orante", ha añadido, tras lo que ha definido al arzobispo emérito de Valladolid como "un vigilante atento que desde su atalaya ministerial cuidó y protegió" su rebaño.

  

Ante todo esto, el presidente de la Conferencia Episcopal ha insistido en que el prelado "hizo realidad su apellido, Delicado" con su manera de relacionarse con los demás, "sin producir la mínima molestia". "Delicadamente, pasando desapercibido ante los demás, pero despierto ante Dios desde antes del amanecer cada mañana", ha aseverado.

 

El multitudinario funeral ha concitado la presencia de más de un centenar de sacerdotes y diáconos, además de seminaristas, y el templo se abarrotaba de fieles. Entre las autoridades destacaba el portavoz del Gobierno regional, José Antonio de Santiago de Juárez;  la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo; el delegado del Gobierno en Castilla y León, Ramiro Ruiz Medrano; el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva; el presidente de la Diputación, Jesús Julio Carnero; el subdelegado del Gobierno en Valladolid, José Antonio Martínez Bermejo; el delegado territorial de la Junta en la provincia, Pablo Trillo-Figueroa;y el expresidente de las Cortes, José Manuel Fernández Santiago,

 

 

Uno de los momentos más emotivos ha sido cuando los fieles han estallado en un sonoro aplauso en el camino del féretro desde el altar hasta la capilla del Sagrario donde ha sido enterrado. Una lápida ha sellado para siempre los restos del que fuera el arzobispo más longevo de Valladolid.