Valdeón le toma la medida al empleo en poco más de 24 horas

Brillante discurso de la nueva vicepresidenta, que parece que lleva toda la vida entre convenios y políticas de empleo. Valdeón, feliz en su Zamora, se entiende hasta con su antes adversario y ahora alcalde zamorano: un buen síntoma para el futuro del diálogo social.

"Ser consejera de empleo me quitó el sueño". Lo dice Rosa Valdeón, y seguro que es verdad, pero eso solo puede significar una cosa: que hace muchos días que Herrera se lo puso sobre la mesa. Porque este jueves en los premios Cecale de Oro no se la veía falta de sueño, sino exultante por el reto que se le avecina. Aunque seguro que Zamora, su Zamora, también ha tenido algo que ver.

 

Llegó Valdeón al seminario San Atilano para verse con lo más granado del empresariado regional en su segundo día de consejera empoderada por Herrera para la titánica tarea de crear un millón de empleos y echar a escobazos al paro. La nueva cartera exclusiva se suma a las tareas de vicepresidenta y portavoz, así que la zamorana asume un volumen de poder que ha hecho que muchas quinielas, que sí contaban con ella para el nuevo Gobierno, se hayan quedado cortas, muy cortas. Y como quiera que no está muy claro por qué ahora empleo y economía van por separado, pues llegó en el mismo coche con la consejera de lleva la otra parte, Pilar del Olmo... coordinación de gobierno en el asiento del Vel Satis.

 

Con la satisfacción en la cara, la zamorana fue superando con éxito todas las pruebas que le salían al paso: saludos para un viejo conocido como Alberto Castro, el delegado de la Junta en Zamora; también con Santiago Aparicio, el anfitrión; con la presidenta de las Cortes, Silvia Clemente. Pasó por la zona de prensa para ver las caras y micrófonos a los que ha atendido todos estos años, sin poder esconder la satisfacción. Allí, mensaje de reconocimiento al empresario: está claro que conoce el terreno.

 

Ya dentro, le dio la bienvenida su sucesor en el cargo y otrora encarnizado adversario político, Francisco Guarido. Del alcalde que ha hecho posible un nuevo feudo para IU le separa tanta distancia política como respeto les une. Respeto y cariño, del roce de plenos y plenos en el Ayuntamiento de Zamora. Guarido, un señor, le dio desde el estrado la bienvenida a su ciudad y la felicitó por el cargo. Y Valdeón le devolvió el cumplido cuando llegó su turno en el estrado, contenta de tener un anfitrión familiar (aunque sea de un color ajeno) en su retorno a Zamora con el mando en plaza que da la cruzada por el empleo que se le ha encomendado.

 

En su discurso confesó Valdeón que esta, la de estar en Zamora, era la primera misión que le había encomendado Herrera, que es un detallista y está en todo: estrenarse en casa no amarga a nadie. Y menos si todavía sientes en el bolso el peso de las llaves de la casa consistorial que fue tu casa ocho años. El idilio político Herrera/Valdeón no tiene fin: ella dice que es fácil ser vicepresidenta cuando el jefe es quien es... y a él seguro que no le importa que los viajes que le han pedido los empresarios, y que son lo que más pereza le ha dado estos últimos años, los haga su pupila. Una buena líder para las misiones exteriores con el empresariado.

 

Del discurso, decir que Valdeón parece haber pasado toda la vida entre convenios y negociaciones, y solo lleva 24 horas de consejera. Que estuvo fácil, ingeniosa y cercana. Que hasta se alegró de poder entregarle al premiado zamorano un reconocimiento que no pudo hacer como alcaldesa. Que fue la que arrancó el aplauso más sincero. Que el amor por el diálogo social es religión herreriana con misa de precepto. Y que su punto fuerte, las políticas sociales, le sientan como anillo al dedo al nuevo rumbo que quiere la Junta para el empleo.