Unicaja/Ceiss: la fusión, a punto después de tres años

El visto bueno de la Comisión Europea corrobora que el proceso que se inició en marzo de 2011 está a punto de finalizar. Un camiono en el que ajustes de plantilla y oficinas y la salida a las preferentes han librado a la entidad de una disolución que llegó a ser declarada.

No es la primera vez que la fusión de Unicaja y Ceiss, el banco que ha heredado todos los activos de Caja Duero-España, está prácticamente "hecha"... y se ha malogrado. Pero parece que esta vez sí será la definitiva. Han tenido que pasar cerca de tres años desde las primeras conversaciones y, en todo este tiempo, multitud de vicisitudes han ido postergando la solución definitiva a una situación que ha tenido a la entidad castellana al borde del colapso varias veces, y en 'stand by' durante muchos meses.

 

La reestructuración del sector financiero español y la necesidad imperiosa que tenía Caja Duero-España de encontrar un socio para ser viable lo han complicado todo hasta el punto de que en mayo de 2013 todo estaba listo... y ha habido que esperar casi otros 12 meses. Un tiempo en el que el FROB y la Comisión Europea se han tenido que emplear a fondo para encauzar un acuerdo que ha precisado de un ajuste de plantilla y oficinas, la cesión de miles de millones de activos inmobiliarios 'tóxicos', afrontar la espinosa salida a las preferentes y subordinadas, diseñar un proceso de canje y un mecanismo de compensación... todo para que la operación no se torciera y enviara a la entidad a la nacionalización irremediable.

 

El proceso arranca realmente en marzo de 2010, cuando Caja Duero y Caja España acuerdan su fusión, que se lleva a cabo durante los siguientes meses con ayudas públicas por valor de 525 millones de euros, que llegan en octubre de ese año. La tranquilidad duró muy poco, porque en abril de 2011 se conocen los primeros contactos con Unicaja para una nueva fusión: la caja castellana necesitaba más apoyo. Pronto hubo un acuerdo con el que la caja malagueña lograba un reparto de poder a su favor, mantenía la presidencia y se llevaba la sede a Málaga.

 

El motivo de este reparto, la situación de mayor solvencia de Unicaja, que gana posiciones con cada reunión. Caja Duero-España, ya convertida en Ceiss, tiene que ceder un importante paquete de sus activos inmobiliarios a la Sareb, el 'banco mal', porque muchos son tóxicos para su balance: promociones inacabadas, créditos de dudoso cobro con promotores... la exposición de la caja al negocio del 'ladrillo' ha sido grande en los años de la burbuja y cuando esta estalla paga las consecuencias.

 

Entre medias, la reestructuración del sector bancario español iba a decantar la balaza en favor de una integración cada vez más urgente. La Comisión Europea y España acuerdan los test de solvencia y, en septiembre de 2012, Oliver Wyman determina que Ceiss es solvente, pero que tiene un agujero de 2.000 millones en el peor de los escenarios planteados y necesita ayuda estatal porque no puede soportar en solitario ese déficit si llegaran situaciones de dificultad.

 

Ceiss elabora un plan de recapitalización que se aprueba el 14 de diciembre de 2012, pero los datos dicen que, a pesar del veredicto de Oliver Wyman, no es viable en solitario. El día 19 de diciembre, el Banco de España remite al FROB un escrito confirmado que banco Ceiss está en resolución. El documento incluye una fecha tope para su venta: 31 de diciembre de 2016. El FROB lo acepta y al día siguiente la Comisión Europea aprueba una ayuda de 604 millones de euros que entrega a Ceiss a través del regulador español. La ayuda se hace efectiva en abril de 2013 y garantiza la solvencia de la entidad.

 

Unicaja, que ha seguido de cerca todo el proceso, sigue interesada. En mayo de 2013 se hace público el plan para la integración de Ceiss y Unicaja, que aprueban tanto el FROB como la Comisión Europea, no sin antes valorar en -288 millones la extinta caja castellana. Se inicia entonces una negociación para concretar las decisiones que hagan posible una integración que convertirá a Ceiss en filial de Unicaja. Un ajuste de plantilla (casi 1.300 despidos) y cierre de oficinas, la llegada de la ayuda europea, la solución a la sobrevaloración de los activos cedidos a la Sareb, el canje de preferentes y subordinadas por títulos de Unicaja, un mecanismo de compensación, las denuncias de los ahorradores que compraron preferentes de dudosa comercialización, la reducción de negocio y limitaciones de actuación... van pasando por la mesa en la que el presidente de Unicaja, Braulio Medel, demuestra una gran habilidad ante un FROB que no quiere más nacionalizaciones.

 

España cierra oficialmente, y con buena nota, la reestructuración de su sector financiero, con la visita de los 'hombres de negro' de la troika. Los últimos ajustes son aprobados esta semana por el Banco de España, primero, y por la Comisión Europea después. Y la integración queda vista para sentencia, a falta de que los órganos de las dos entidades lo rubriquen y se ponga en marcha el mecanismo para la toma de control por parte de Unicaja. Tres años de negociaciones que tocan a su fin.

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