Una tarde 'anti' cierra la Feria

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Leandro, Fandiño y Luque se estrellan con una descastada corrida de José Manuel Sánchez y Castillejo de Huebra. Un ciudadano holandés saltó al ruedo exigiendo la prohibición del Toro de la Vega.

Plaza de toros de Valladolid. Sexta de abono. Un tercio de entrada en tarde soleada.

 

Se lidió una corrida de José Manuel Sánchez y Castillejo de Huebra descastada y áspera. Con más calidad pero sin chispa, el tercero. El sobrero de Torrealba, que sustituyó al inválido segundo tuvo muy poco fondo.

 

Leandro (Azul pavo y oro). Ovación con saludos y silencio.

Iván Fandiño (Rosa palo y oro). Ovación en ambos.

Daniel Luque (Nazareno y oro). Ovación y silencio.

 

La tarde naufragaba irremediablemente. La falta de raza de los Castillejo de Huebra dio al traste con un cartel fresco, interesante, apetecible. A medida de que el tedio se apoderaba de los tendidos, también con escasa entrada, se pedía un flotador que impidiera el naufragio; un socorrista que insuflara aire al festejo, un bote salvavidas al que aferrarse para evitar el ahogo.

 

Pero no llegó. Apenas media docena de sedosas verónicas en las manos de Luque, la voluntad y la raza de Fandiño y poco más. Se pedía auxilio, una bocanada de oxígeno en forma de bravura para salvar al náufrago… y lo único que cayó del cielo, o mejor dicho de un tendido de sol, fue un impresentable anti. Holandés de 28 años, para más señas, con el cuerpo tatuado con consignas contra el festejo del Toro de La Vega. Que malo es fumar tulipanes…

 

Por cierto, fueron los subalternos de la cuadrilla de Luque quienes tuvieron que reducir al animal(ista) porque el toro, el primero de la tarde, aún estaba en pie, eso sí moribundo. La Policía Nacional esperaba en el callejón que los peones hicieran su trabajo; con mucha diligencia y demasiada educación. Y eso que son asesinos…

 

Antes, los espontáneos no venían de Holanda, como la mantequilla y las flores. Los espontáneos reivindicaban una oportunidad en el toreo y lo hacían con el toro morlaco aún con mucha vida. Pero ahora lo que se lleva es ser anti. Y el pintas que saltó al ruedo ya la había preparado en Mérida. Pero claro… ser anti sale gratis.

 

Lo mejor: media docena de verónicas al sexto de Daniel Luque y la buena educación de los espectadores.

 

Lo peor: el deslucido juego de los astados y el lamentable espectáculo del espontáneo anti.

 

No más torturas. Se leía en su torso. Para tortura la de todos los días: un grupito de individuos insultando y provocando a los aficionados a los que el derecho constitucional les ampara asistir a una corrida de toros, por la que pagan su localidad y cuyo IVA del 21% revierte en el Estado. Impuestos que, por ejemplo, se invierte en que efectivos de la Policía Nacional escolten a este grupúsculo fascistoide por si a algún asesino de toros se le calentaran los cascos. Pero no, los asesinos son elegantes.

 

 

Señores de la subdelegación del Gobierno, que cada día ocupan su burladero, acaben ya con esto.  Y no vengan con la cantinela de la libertad de expresión, el derecho a manifestarse, bla bla bla… Lo que no es de recibo es que se hayan permitido prácticamente a diario estas protestas y durante buena parte de la corrida. El demagogo soniquete de la protesta se cuela en el ruedo y debe ser difícil jugarse la vida con esta banda sonora. La libertad de expresión termina donde comienzan los derechos del resto...

 

Acuérdense del gesto de Morante.  Retrocedamos un año. Corrida estrella del abono. Padilla, Morante y Manzanares. Las mulillas arrastran el cuarto y desde la calle se oyen las protestas de una minimanifestación proanimalista. El genio de La Puebla hace llamar a la autoridad gubernativa y de forma pausada, sosegada pero con mando – como su toreo- le dice que o se callan los de fuera o no torea.

 

El sevillano argumenta que se está jugando la vida y que ya está bien de aguantar durante más de una hora los insultos. Por arte de magia y quizá de la fuerza de la autoridad los gritos cesan y la corrida sigue su curso.

 

Ayer los espectadores tuvieron que aguantar el bochorno de un chiflado al que su valentía le saldrá barata. Solo será cuestión de tiempo para conocer donde será su próxima gesta… Seguro que muchos dirán que la culpa es de la prensa por esta publicidad gratuita. Quizá, pero tampoco matemos al mensajero. Es necesario de una vez que a quien competa tome cartas el asunto y esta es una manera pública, al menos, de exigirlo.

 

La última de feria fue pues una tarde aciaga, en la que no hubo emoción, ni bravura y poco toreo. Y es que sin estos tres ingredientes, el resto como  voluntad,  firmeza o incluso los naturales –de uno en uno- de Luque pasan a un segundo plano y el cóctel se vuelve insípido. Leandro, Fandiño y Luque lo intentaron pero se estrellaron una y otra vez en una corrida que no sirvió para el lucimiento. Y es que ayer todo fue anti.