Una madre acusada de drogar a su hija y tirarla al río la culpa de haberse caído jugando

La mujer se intenta tapar la cara con un pañuelo durante el juicio

Niega que disolviera ansiolíticos en el zumo de la menor de nueve años. Durante la investigación se descubrieron otros intentos que ella aseguran fueron 'sólo' una forma "de llamar la atención".

La madre acusada de drogar a su hija y arrojarla al río, M.L.B.A., ha sostenido en su declaración ante el tribunal que la ha juzgado por intento de asesinato que la menor, de nueve años, se cayó al río cuando estaba jugando, al tiempo que ha negado haberla drogado disolviendo ansiolíticos en el zumo que ingirió la menor antes de caer al agua.

 

Intentándose cubrir el rostro con un pañuelo y con un tono de voz muy bajo, M.L.B.A. ha declarado en el juicio, que ha quedado visto para sentencia, que la menor "se resbaló y se cayó", al tiempo que ha negado que ella preparase previamente los ansiolíticos que la analítica localizó posteriormente en el organismo de la menor.

 

"Yo no le haría daño a mi hija", ha dicho la madre y ha añadido que en los nueve años que estuvo junto a la menor "nunca le faltó de nada". Asimismo, ha señalado que si ella hubiese querido matar a su hija no hubiera necesitado ir al río.

 

La madre ha señalado que ella intentó rescatar a su hija, pero que le fue imposible, de ahí que acudiera hasta el bar para pedir ayuda. Sin embargo, los testigos han señalado que en ningún momento ayudó en la búsqueda y que ni tan siquiera les dijo por dónde tenían que buscar a la menor.

 

"Estaba tan tranquila y como descolocada, no era la actitud normal de una madre en esos momentos", ha dicho uno de los testigos que se encontraba en el bar y que ha afirmado que tuvieron que sacarle las palabra "con sacacorchos" para saber qué es lo que había pasado con la menor.

 

La Fiscalía ha sacado a la luz durante el juicio las cartas que la acusada remitió a los policías de Andújar (Jaén) encargados de la protección de mujeres víctimas de violencia de género mostrando su arrepentimiento por lo ocurrido y reconociendo que ella había intentando matar a su hija para evitar que la menor "pasara por lo mismo" que ella estaba pasando.

 

La acusada ha señalado que el haber intentado en otras ocasiones matar a su hija para evitarle sufrimiento no era más que una fórmula a la que ella acudía para "llamar la atención" y pedir ayuda.

 

"Quería llamar la atención para que me ayudaran", ha dicho la acusada durante el juicio haciendo alusión a la situación en la que se encontraba cuando pasaron los hechos, ya que estaba separada y sin ningún tipo de recurso económico ya que su expareja no le pasaba la pensión que le correspondía y tenía "mucho miedo" de perder la custodia sobre de la menor.

 

Cuando ocurrieron los hechos, en noviembre de 2014, la acusada, M.L.B.A., según recoge el Ministerio Fiscal en el escrito de calificación al que ha tenido acceso Europa Press, "estaba diagnosticada de un episodio depresivo grave con síntomas psicóticos y trastorno de personalidad de características mixtas que afectaba parcialmente a sus facultades, no pudiendo controlar su capacidad volitiva, actuando conforme a un comprensión distorsionada por la idea de que con la muerte de su hija le evitaría un sufrimiento posterior".

 

Es la principal conclusión del estudio psiquiátrico practicado a la acusada y que revelaba la semiimputabilidad de esta mujer que justo ha cumplido un año y tres meses en prisión preventiva.

 

Los hechos sucedieron el 18 de noviembre de 2014, cuando M.L.B.A. se presentó en un bar de Andújar diciendo que su hija se había caído al río Guadalquivir y que no había podido sacarla del agua. Los bomberos consiguieron rescatar el cuerpo de la menor, reanimarla y trasladarla al hospital donde detectaron una elevada presencia de tranquilizantes en su organismo.

 

Fue el origen de una investigación que reveló otros intentos en los que esta mujer había pretendido acabar con su vida y con la de su única hija aunque por diversos motivos no lo pudo lograr. En el momento de los hechos M.L.B.A. estaba siendo atendida por los Servicios Sociales de la Junta de Andalucía, ya que constaba que esta mujer había estado ingresada por un intento de suicidio.

 

La tranquilidad y frialdad de la madre mientras se desplegaba el rescate de su hija, así como durante la estancia en el hospital fue una de las cuestiones que dio la voz de alarma. La inspección del lugar en el que ocurrieron los hechos donde los agentes concluyeron que era imposible que la menor cayera al río, así como los restos de benzodiacepinas halladas en el organismo del menor fueron determinantes para proceder esa misma noche a la detención de María Luisa B.O.

   Fiscalía ha mantenido que desde abril de 2014, la acusada "venía planeando acabar con su vida y la de su hija, y de hecho hubo un intento anterior que no llegó a culminar. Sin embargo, el 18 de noviembre de 2014, la acusada se llevó a su hija a la orilla del río y le dio a beber un zumo en el que "previamente había vertido y mezclado, en cantidad suficiente para provocar fallecimiento por intoxicación, lormetazepan, fármaco derivado de las benzodiacepinas".

   La menor, cuando fue rescatada, fue trasladada al hospital de Andújar y desde aquí, al no responder a las dosis de antídoto, a la UCI del Materno Infantil por "un coma secundario". Finalmente la menor se recuperó y fue dada de alta el 21 de noviembre.

   Una grabación reproducida en el juicio con el testimonio de la menor, recoge como la niña dice no recordar ni acordarse de lo ocurrido, pero sí de haber ingerido el zumo que le dio su madre.

   Por su parte los forenses, han señalado que la madre mantenía una "idea sobrevalorada" de que "causándole la muerte a su hija, ésta no iba a sufrir como ella estaba sufriendo".

MANTENIMIENTO DE PENAS

   La Fiscalía ha mantenido para esta mujer nueve años de prisión al considerarla autora de un delito de asesinato en grado de tentativa. No obstante, la pena se ve aminorada ya que la Fiscalía ha tenido en cuenta la eximente incompleta de anomalía psíquica.

   Por su parte, la defensa ejercida por el letrado Julián Sánchez ha abogado por la libre absolución de su defendida haciendo valer la presunción de inocencia, aunque subsidiariamente ha abogado por una condena mínima por un delito de lesiones. También ha pedido que se tenga en cuenta la eximente completa de anomalía psíquica por entender que su defendida "no debería haberse sentado en el banquillo" al ser ininputable.