Una española cuenta lo que vivió en el Estadio Saint Denis: "A partir de la segunda detonación supimos que algo iba mal"

Aficionados en el césped de Saint Dennis

"Me siento afortunada, pero no puedo evitar pensar en todas las familias que están sufriendo".

Era la primera vez que pisaba el Estadio Saint Denis de París. Allí se disputaba el partido amistoso entre las selecciones de Francia y Alemania cuando, de pronto, se escuchó claramente una gran explosión en los alrededores: "Pensábamos que eran petardos y el partido continuó con normalidad", relata  Catalina Caraffo, una española residente en París.


En ese momento, los asistentes desconocían que era uno de los atentados terroristas que este viernes se perpetraron en diversos puntos de la capital francesa. Poco después, se escuchó una segunda detonación y, entonces, supieron que algo iba mal.

El partido continuó con los teléfonos móviles de los asistentes sonando sin cesar. Familiares y amigos les trasladaron la inquietud de que algo malo estaba pasando en París. "Algunos intentaron salir del estadio, pero no les dejaron", dice Catalina.

Hasta que no terminó el partido, la seguridad del estadio no reaccionó. "Debido a un incidente externo al estadio, la salida se hará por la parte oeste", cuenta la española que se difundió por megafonía. Camino a la salida, entre en el nerviosismo de la gente, las pantallas del campo de fútbol conectaron con las noticias: "Varios tiroteos y explosiones por todo París", decían los primeros titulares.

"La ilusión de estar en el estadio por primera vez se transformó en miedo", cuenta Catalina, que, al igual que la mayoría del público, optó por lanzarse al césped por el miedo a salir a la calle mientras algunos de los presentes en el campo de fútbol entonaban la Marsellesa

Un día después de los ataques terroristas, Catalina dice que sigue "en estado de shock": "Hoy París amanece más gris que nunca. Me siento afortunada, pero no puedo evitar pensar en todas las familias que están sufriendo".

Ahora entiende la "discreción" con la que evacuaron al presidente de la República, François Hollande, presente en el palco. También comprende que las autoridades no interrumpieran el partido "para evitar el pánico": "Había 80.000 personas y necesitaban tiempo para crear un perímetro de seguridad", afirma, recordando, eso sí, que ese momento de incertidumbre fue uno de los peores de su vida.