Una bodega de Quintanilla de Arriba aspira al 'Óscar' de la arquitectura

Bodega Valdemonjas, en Quintanilla de Arriba.

El diseño de Valdemonjas, en esta localidad de la provincia de Valladolid, será finalista en los premios 'Architizer A+' que eligen a las mejores muestras arquitectónicas del mundo entre 115 categorías. 

 

 

EL EDIFICIO

 

Respecto al edificio, el proyecto ha tenido en cuenta que el trabajo diario de bodega se centra en una única planta, con una nave central en eje este-oeste que sirve para la elaboracion del vino, fermentaciones y como espacio polivalente para distintas funciones: lavado de barricas, embotellado o etiquetado.

 

Dicha nave central sirve como "corazón" a la bodega y es el centro de todos los movimientos del vino.

 

La salida del producto terminado se hace por el oeste a través de un vestíbulo térmico que abre a la misma nave de elaboración y queda así la salida de producto terminado en una situación muy próxima al acceso rodado existente.

 

A los costados de la nave central se encuentran las naves durmientes. Hacia el sur, la nave de crianza en barricas y hacia el norte, la nave de crianza en botellas, ambas aprovechan la topografia del terreno.

 

El arco de la boveda, fabricado en ladrillo, permite unas condiciones de temperatura y humedad naturales, "óptimas para la crianza del vino en barrica".

 

La planta superior de la bodega, de escaso tamaño, quiere ser la tarjeta de visita de Valdemonjas y expresar "claramente" los valores que imperan en el proyecto.

 

Se trata de dos bloques "de importancia representativa para la bodega", uno dedicado al inicio del proceso como es la recepcion y entrada de uva y otro para la degustacion del vino, donde se celebran catas.

Según han informado fuentes de la bodega en un comunicado recogido por Europa Press, estos premios, que se entregan en Estados Unidos, "también son conocidos como los Oscar de la arquitectura" y han recibido proyectos de mas de 100 países.

 

Las autoras del proyecto arquitectónico de la bodega Valdemonjas son Ana Agag y Silvia Paredes, formadas en los estudios de Foster&Partners. "Es una bodega familiar, pensada y realizada desde el cariño, el respeto y la pasión por el terruño, la uva y el vino. Asimismo, uno de nuestros objetivos principales era la integración del paisaje existente", han destacado las arquitectas.

 

Desde un punto de vista técnico, el edificio tenia que cumplir criterios como requisitos técnicos en servicio del proceso de elaboración del vino; un compromiso de sostenibilidad y una fuerte imagen de marca, acorde con los tiempos actuales.

 

El proyecto de Valdemonjas compite con cuatro grandes proyectos procedentes de China, Eslovenia, Tailandia y Suiza y es el único finalista español. Además, opta a otros dos premios, uno dependiente del jurado y otro, de la votación del publico.

 

Los ganadores serán anunciados el día 12 de abril y reconocidos en la Gala de los premios A+ que se celebraran en mayo en Nueva York. La candidatura de Valdemonjas se puede votar hasta el próximo día 1 de abril a través de la web de la wev de los premios http://awards.architizer.com/public/voting/?cid=18

 

BODEGA AUTOSUFICIENTE

 

El punto de partida, según las mismas fuentes, es que la bodega se ha diseñado de forma autosuficiente, "es totalmente autónoma", ya que uno de los requerimientos de la propiedad fue que no estuviera conectada ni a la red de agua ni a la de electricidad.

 

El aprovechamiento sostenible del agua ha sido una de las preocupaciones de las arquitectas desde el comienzo, por lo cual diseñaron una cubierta inclinada que diera la posibilidad de recoger el agua de lluvia en unos aljibes subterráneos, así como un sistema eficiente de filtrado y tratamiento de agua.

 

Las necesidades energéticas de la bodega se cubren con sistemas de generación independientes de la red. Los paneles fotovoltaicos se han integrado en la cubierta del edificio de tal forma que, a la vez que captan la energía solar, sirven para dar sombra a la zona de entrada y recepción de uva.

 

También se utilizaran sistemas pasivos de control solar en la fachada oeste, así como ventilación natural de los espacios, que permitirá prescindir de sistemas de aire acondicionado, que originan un enorme gasto energético.

 

Según explica Ana Agag, "el mejor vino se consigue partiendo de la mejor calidad de la uva en el momento de la recogida". De este modo, es necesario conseguir que los procesos de elaboración apenas resten calidad al fruto.

 

Para ello se basan en unos principios básicos. En primer lugar, la recogida y selección de uva se hace de forma manual y no mecanizada para no realizar presión sobre el fruto. En segundo lugar, el recorrido de la uva desde la recogida hasta la zona de elaboración es el menor posible, ya que la bodega se sitúa en el mismo viñedo.

 

Por último, el transporte de la uva se efectúa por gravedad sin bombeo con motor, de forma que el preciado fruto sufra lo menos posible, para lo que era necesario que la bodega estuviera distribuida en dos plantas, una superior para entrada y recepcion de uva y otra inferior, con el lagar, para la elaboracion y fermentaciones.