Un testigo asegura que Roberto temía a 'Gus' porque" se le iba la cabeza" cuando se drogaba

Una imagen de la vista celebrada este martes.

Un amigo de Roberto V.F, el joven que el día 16 de junio de 2013 murió tras recibir diecisiete cuchilladas asestadas por Andoni Gustavo R.M, ha asegurado que el fallecido tenía miedo del procesado por que a éste "se le iba la cabeza" cuando se drogaba.

   

El testimonio de Gorka S.R, quien ha apuntado que la víctima era como un "hermano pequeño", ha sido lo más destacado de la tercera jornada del juicio con jurado que se sigue en la Audiencia de Valladolid, donde el declarante ha mantenido además que la noche de autos estuvo en el piso que víctima y acusado compartían como 'okupas' en la calle Embajadores y pudo comprobar que "no estaban ni drogados ni bebidos".

 

El testigo, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha reconocido que estaba al corriente de que ambos tenían montada una plantación de marihuana en una vivienda abandonada en la calle Isla a la que, precisamente, estos dos se desplazaron más tarde esa misma noche para regar las plantas, sin que volviera a ver de nuevo con vida a su amigo Roberto.

 

Fue al día siguiente, al no responder a sus llamadas al móvil, cuando Gorka se personó nuevamente en el piso de Embajadores en busca de Roberto y se encontró a 'Gus', junto a otro joven negro, "metiéndose unas rayas". El 'socio' de Roberto en la plantación de 'maría' no dio entonces importancia a la falta de éste y recordó que su amigo ya había desaparecido otras veces, si bien al persistir dicha situación durante varios días fue Gorka el que le conminó a presentar denuncia en comisaría.

 

"Si no llego a insistir, 'Gus' no hubiera presentado jamás denuncia", ha recriminado el testigo al procesado, de quien recuerda que no le apreció entonces lesión alguna, pese a que éste, de 19 años cuando ocurrieron los hechos, alega que acuchilló a la víctima para defenderse y asegura que incluso resultó herido en la pelea.

 

"No le vi el más mínimo rasguño, cero marcas, ni un cortecito", ha insistido Gorka, quien ha añadido que en el periodo que medió entre la desaparición y el hallazgo del cadáver, casi dos meses después, estuvo en contacto diario con el procesado sin tener la más mínima sospecha de que fuera el verdugo de su amigo.

 

Del fallecido, Gorka S.R. ha recordado que le conoció por mediación de su mujer, tras una pelea en la que Roberto resultó herido, y que a partir de entonces el joven, de 18 años, se convirtió en uno más de su familia, hasta el punto de considerarle como un "hermano pequeño".

 

"UNA SEGUNDA, TERCERA O CUARTA OPORTUNIDAD"

 

Sabía que Roberto y 'Gus' habían entablado una amistad tras su paso por el centro Zambrana y era consciente del pasado conflictivo de ambos.

 

Sin embargo, Gorka ha 'roto una lanza' en favor de Roberto y ha asegurado que éste no era nada agresivo. "Me cayó muy bien y lo metí en casa con mi mujer y mi hijo de dos años. Me pareció un chaval que se merecía una segunda, tercera o cuarta oportunidad...y él quería cambiar de vida", ha añadido.

 

Por su parte, uno de los testimonios más esperados, el del padre de la víctima, preso por tráfico de drogas y que ha permanecido esposado durante su interrogatorio, ha resultado muy poco esclarecedor, fundamentalmente porque ninguna de las partes le han interpelado respecto del precio de 30.000 euros que, supuestamente, puso por la cabeza del verdugo, tal y como ha denunciado la defensa del procesado.

 

No ha declarado la madre de la víctima, ya que se encuentra en tratamiento psiquiátrico, pero sí una tía, que ha reconocido que su sobrino hacía de 'camello' para su padre, al que llevaba hachís a prisión, y que tenía un futuro muy difícil debido a su entorno familiar desestructurado. "Claro, no tenía ni el respaldo de la madre ni del padre para que fuera mejor", ha lamentado Antona F.

 

Con carácter provisional, Andoni Gustavo R.M. se expone a una posible condena de entre 12 y 15 años de prisión, según las peticiones de las acusaciones pública y particular, respectivamente, que, por el mismo orden, califican los hechos como homicidio y asesinato. La defensa, por su parte, solicita un fallo absolutorio, al estimar que concurren distintas eximentes, y, subsidiariamente, una pena de dos años, seis meses y un día por homicidio con atenuantes.