Un testigo asegura que no paró de escuchar gritos de la casa de Pistorius

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Un testigo aseguró que no paró de escuchar gritos provenientes de la casa del atleta paralímpico sudafricano Oscar Pistorius poco antes de que la novia de este, Reeva Steenkamp, apareciese muerta.

Otro de los testigos escuchó un disparo de pistola en el apartamento de Pistorius, al que siguieron gritos y más disparos, otro asegura que hubo una disputa doméstica entre las dos y las tres de la madrugada, y otro escuchó un disparo y, tras más de un cuarto de hora, más disparos.

 

Esto fue lo que apuntó Hilton Botha, un oficial de justicia y detective con 24 años de servicio, en la reanudación del juicio a 'Blade Runner' en Pretoria, donde además señaló a los magistrados del tribunal que la modelo y abogada fue alcanzada por tres balas, en la cabeza, el codo y la cadera.

 

Como ya le sucediese ayer en el primer día ante el juez, el campeón paralímpico sudafricano, que en una declaración jurada defendió su inocencia alegando que creía que había un intruso en casa y que no se percató de que Steenkamp no estaba en la cama, volvió a romper a llorar cuando escuchó el testimonio de Botha.

 

Además, según Botha, el ángulo desde el cual habían sido realizados los disparos a través de la puerta sugerían que el tirador había apuntado específicamente para dar a alguien en el baño. "Creo que sabía que ella estaba en el baño y disparó cuatro veces a través de la puerta", afirmó, subrayando igualmente que, viendo los disparos, tenían que haber sido realizados desde una trayectoria alta, lo que descartaría la defensa de Pistorius, que aseguró que se apoyaba en sus muñones y que no llevaba sus prótesis puestas.

 

El detective llegó a las 4.15 de la madrugada (una hora menos en España) y encontró a la novia de Pistorius muerta al final de las escaleras, y también señaló que la policía había encontrado munición de calibre 38 sin licencia en la casa.

 

Sin embargo, no fue el único hallazgo. Botha apuntó a los jueces que la policía sudafricana también encontró dos recipientes con testosterona y agujas en el dormitorio de Pistorius, al que la fiscalía acusa de asesinato premeditado.