Un sobrecogedor cortejo fúnebre abre la Semana Santa de Valladolid

La Cofradía del Santo Entierro inauguró las procesiones semanasanteras vallisoletanas con su Vía Crucis, que partió del convento de Santa Ana para llegar a la iglesia de San Lorenzo.

Noche primaveral. Silencio. Expectación. Un yacente sobrecogedor. Se inicia oficialmente la Semana Santa de Valladolid, al menos en lo que a desfiles penitenciales se refiere. La Cofradía del Santo Entierro inauguró las procesiones semanasanteras vallisoletanas con su Vía Crucis.

 

Al filo de las ochoy media de la tarde, las puertas de la iglesia de San Joaquín y Santa Ana se abrían a ritmo de las gaitas y tambores de la banda de la cofradía de La Piedad, y de las tinieblas de su interior emergía la espectacular talla del un Cristo yacente, obra de Gregorio Fernández.

 

Meciéndose suavemente al ritmo que marcan sus ocho cargadores avanza calle abajo, con destino a la vecina iglesia de San Lorenzo acompañado de un buen número de penitentes, así como representantes del resto de hermandades. Allí se celebró de forma solemne el ejercicio del Vía Crucis quefinalizó con el rezo de una oración al titular de la cofradía y la Salve a la Virgen de San Lorenzo, patrona de la ciudad.


El cortejo fúnebre, ahora, regresa sobre sus pasos en medio de un gran silencio que añade dramatismo a la escena. Sobre los hombros de los cofrades, un cuerpo que, aunque inerte, parece que puede cobrar vida en cualquier momento. Su perfecta anatomía salió hace cuatro siglos de la gubia del genial artista gallego que supo plasmar como nadie el patetismo de un cuerpo muerto.

 

VÍA CRUCIS DEL CARMEN


Buen inicio de la Semana Santa de Valladolid que tuvo su continuación con el Vía Crucis de la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz, que partió de la iglesia del Carmen, en las Delicias, procesionando a hombros el Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de los Dolores. Sin incidencias, buena temperatura y ausencia de lluvia: el mejor prólogo posible a la Pasión de Valladolid.

Cristo yacente a su llegada a la iglesia de San Lorenzo. A.MINGUEZA